
Paseíllo molecular 2.0
Del interesante blog de Andrés Pedreño saco el título y la sobrecogedora imagen que decora este texto, en la que tres personas vestidas de la selección de Estonia de sumo se dirigen al Calvario caminando sobre un damero, el Redentor, esto es, Adrià, y el buen y el mal ladrón. Que cada uno elija quién es Dimas.
Siendo totalmente cierto lo que dice el profesor Pedreño, que los llamados cocineros investigan e innovan, eso sí, privándonos a los demás del ancestral placer de la comida para hacernos una sesión de Cirque du Soleil comestible, y que nuestros universitarios hacen de todo menos investigar e innovar, tampoco vemos desde Antigourmet que el futuro de la universidad esté en los fuegos de artificio y la teatralidad, en el autobombo y la autocomplacencia de los cocineros estrella, ni en el tímido dospuntocerismo de algún cocinero. Aunque, desde luego, cualquier cosa mejor que lo que es ahora.
De todos modos, todo se arreglará con el Basque Culinary Center, gran faro o fogón que regirá el mundo moderno los próximos siglos, sustituyendo el kalashnikov por el robot de cocina.
Desde luego que el demonio para este blog es
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