Publicado el 7 de Noviembre del 2008 .
Siguiendo la ruta madrileña de la comida real, tras cantar las glorias del Morcillo del Toscana, cogemos el metro y en un par de estaciones nos plantamos en el roquero Malasaña para degustar esa obra maestra llamada Lomito andino.
El Mesón Andino está en la calle de Ruiz, a escasos metros de donde Daoíz y Velarde mordieron el polvo por defendernos, y guarda todavía la pinta que tenían todos los bares de Madrid antes de que la modernidad gallardonita cayera sobre la ciudad y convirtiera a todos las tascas de Madrid en locales con eso que todavía no sé qué es y que llaman lounge, con decoración tipo Ikea y esa asquerosidad de música llamada chill-out.
Y llega el LOMITO, un bocadillo de lomo, tomate y lechuga, con una salsa picantona, que te obliga a usar doscientas servilletas cada vez que te tomas un lomito, y que es el mejor bocadillo de todo Madrid. Es una obra maestra de la cocina.
Mención aparte merece la roquera y cañí parroquia del bar y los camareros, con especial mención a Josito y sus gafas con goma. Una amigo que se casó hace un par de años se planteó en serio invitarle a la boda, decía que era uno de sus mejores amigos, que le había hecho feliz muchas noches con sus cañas, sus lomitos y sus brochetas de champiñones. Ahora, dos años después, creo que fue un error que no fuera a la boda.
Publicado el 16 de Septiembre del 2008 .
Un amigo me pasa la noticia del éxito que está teniendo en Ciudad de México un restaurante para perros, en el que los perros-gourmet devoran sushi hasta hartarse. Aunque imagino que el pescado crudo debiera gustarle más a un perro que una lubina a la sal, ya que puede que como osos pardos hayan cazado un salmón de un manotazo alguna vez, no deja de ser sorprendente que en Occidente hagamos tanta bobada. ¿Qué nos pasa a los pueblos romanizados?
Bow Wow Deli es el nombre del local, y según el relaciones públicas, un tal Morales, no es ni frívolo ni ha tenido ninguna mala crítica. Bueno, pues ya tienen una, la nuestra, la de Antigourmet, y no por motivos sociales de comparación de los perros que comen sushi con los pobres de Ciudad de México que no comen, que también, si no por la tontada del enfoque del negocio, por ser frívolo y por el menú de los perros, elaborado a partir de carne de avestruz, cordero y pollo, que según la veterinaria dietista, tienen los elementos nutricionales que requiere el organismo los chuchos. ¡¡Avestruz!!
Este tipo de lamentables noticias, en las que un perro toma risotto de res y pollo y molleja de avestruz, según leemos en Cosas nimias, es lo que nos hace seguir adelante.
Noticia de La Vanguardia.
La pizza en España se mantenía entre los pocos productos o comidas que sin tocar por los equilibristas de la cocina, se le podía poner los condimentos que se quisiera, pero su forma y aspecto acataba los cánones clásicos. De platos elaborados ya quedan pocos que no hayan sido violados por la posmodernidad, quizá la empanada y la paella se mantengan todavía, pero por poco tiempo. La pizza ya ha sido derrotada.
Un deprimente personaje llamado Fabián Martín, que tiene el premio World Gourmet Pizza, ¡toma ya!, y propietario ya de una Pizzería-Laboratorio, va a abrir en Barcelona una pizzería en la que se podrá admirar -ya que este tipo de plato fuego-artificial no se disfruta, solamente se admira- variantes de la sagrada pizza tan vergonzantes como una “sopa de pizza” o Continuar leyendo ‘La derrota de la pizza’
Desde que añadió al escaparate de la Paninoteca D’E su nombre y apellidos no he vuelto a entrar en ese sitio -había ido un par de veces a desayunar- y sigo siempre diez pasos a una campestre y mimética cafetería de la esquina con Goya, donde se puede desayunar como una persona.
Y ahora resulta que leo que va a ser “mensajero” de Madrid 2016, que deber ser algo así como ser embajador de la UNICEF, es decir, un puesto para cenar gratis un día a la semana con otros embajadores de la buena nueva. ¡Qué vergüenza! Es casi tan bochornoso como cuando el jefe de los payasos intentó pontificar en la Documenta de Kassel, Continuar leyendo ‘¡Váyase, señor Arola!’
Últimos Comentarios