Publicado el 17 de Febrero del 2010 .
Siempre me ha gustado que para cada fiesta que se celebra, alguien se invente un postre. Hace poco años una asociación repostera de Madrid se inventó una cosa llamada corona de la Almudena para celebrar a la patrona de la capital. La corona es como un roscón de Reyes sin azúcar ni frutas escarchadas por fuera y untado con una crema. Tras reírme unos años de la corona, ahora la hay en todos lados el día de la Almudena, y los dos últimos años he comprado una corona. Siempre caigo, viva el consumismo.

El carnaval me da asco, aunque el año pasado me partí de risa con una parada que hay el domingo de carnaval en El Rosal. Del carnaval solamente me gusta la cara de asco, de repelús total, que pone el alcalde de Madrid cuando tiene que participar en el pregón o en cualquier otro evento fiestero, y un poco me gusta tambien en el entierro de la sardina (Lectura recomendada: Miércoles de ceniza. No enterrar la sardina), más que nada por los cuadros de Solana. También me gusta la peli de Neville, por supuesto.
Ahora me entero de la existencia de las orejas de carnaval (que sí que tienen historia, no como la corona) gracias a la amiga Alejandra de Alejandra en América, que lleva unos cuantos días glosando los carnavales galllegos. La verdad es que me suena haberlas visto por ahí, y se parecen a una cosa que mi madre llama roscones malagueños y que hace de Pascuas a Ramos. Como somos muy golosos, copiamos la receta de Alejandra, prometiendo, eso sí, hacerla en cuanto podamos, y contarlo aquí:
Ingredientes
- 800 g de harina
- 2 huevos
- 1 vasito de anís
- 100 g de manteca de vaca derretida
- 1 vaso de agua templada
- Sal y azúcar glas.
- Aceite (o manteca para freirlas)
Mutas.com
Se mezcla la manteca de vaca con el agua templada, se le agregan los huevos, la sal y el anís y se le va añadiendo la harina hasta que se forme una masa que se trabaja mucho para que quede con liga. Se estira, se corta en forma de oreja (o de lo que permita la habilidad del cocinero) y se fríe en abundante aceite (o manteca). Se sirven espolvoreadas de abundante azúcar glas. Si las queréis más enxebres (castizas) en vez de azúcar glas, azúcar de toda la vida. No echarsus levadura, que os conozco. Qué buenas están, por Dios.
Imagen de las orejas de Alejandra en América.
Publicado el 29 de Octubre del 2009 .

Mi dentista ya lo tiene
No sé cómo he llegado hoy por la mañana a ThinkGeek, pero he llegado, y venden un fantástico Molecular Gastronomy Starter Kit por solamente 59,99$. Tirado de precio. El chollo incluye:
- 20g sodium alginate
- 20g calcium salt
- 20g agar-agar
- 20g carrageenan
- 20g ascorbic acid
- 20g citric acid
- 20g sodium bicarbonate
- 20g soybean lecithin
- 1 20mL syringe
- 2 m of alimentary grade silicone tube
- 2 graduated pipettes
- 1 set of measuring spoons
- 1 bored spoon
- 1 booklet containing 6 molecular cooking recipes
- 1 volume-weight conversion table
Menos mal que el chisme tiene un folletito con seis recetas, que si no a ver qué pelotas haces con todas esas cosas. Yo no tendría ni idea de por dónde empezar, ¿con qué mezclo el carrageenan, con un huevo batido? ¿Qué diablos es el carrageenan? No quiero ni buscarlo en Google Images a ver si va a venir el FBI a por mí. Otra cosa, por la imagen deduzco que la bored spoon es esa cuchara con agujeros -uno de los objetos más surrealistas que he visto nunca, digno de una foto de Chema Madoz-, ¿para qué se usará? Qué cosas venden por ahí, estamos colgados.
Eso sí, los 20 gramos de bicarbonato que incluye el kit todo el mundo sabe para qué son. Para usarlos al acabar una cena molecular. Por lo menos tienen la decencia de incluirlo en el paquete, así no tienes que bajar a la farmacia.
Noticia e imagen de ThinkGeek.

El Rey del Pollo Frito, sudoroso tras la mordedura de una culebra
Iba a escribir sobre la antigourmetada pollo-cabrales-sidra que nos marcamos ayer la Logia Antigourmet en el mítico Casa Mingo, justo al lado de una interminable mesa de Tuenti-adictos que casi acaban con todos los pollos de Europa, pero lo dejo para la semana que viene, o la siguiente, cuando deje de soñar con escanciar sidra.
Pero el pollo no me abandona, y dando una vuelta por el infalible Google News he encontrado en ADN una receta que se ha puesto de moda en China -¿hay modas en China si todos van vestidos igual y montan en la misma bici desde hace setenta años?-, comerte un pollo envenado por una serpiente. Esta porquería, que según parece no es mala para la salud, consiste en que “los cocineros obligan a una serpiente a morder en la cabeza al pollo, gallo o gallina, lo que le causa la muerte en cuestión de pocos segundos. Después, el pollo se cocina y se sirve, con dos opciones: sólo el ave -en cuyo caso cuesta unos 10 euros, según cuentan a la prensa en un restaurante de Cantón- o acompañado por la carne de serpiente, lo que aumenta su precio a alrededor de 12 euros”. Así que el pollo 10€, y si añades el ingrediente extra de serpiente 2€ más. Tampoco es tan caro por asistir a semejante acto.
No parece que el rollo gourmet vaya a calar muy hondo en China con este tipo de recetas satánicas. Pero, ¿cómo haría esta receta alguien como nuestro querido Arola? ¿Masajearía al pollo con una emulsión frío-caliente de veneno con fua hidrogenizado de serpiente mientras escucha (el pollo) a Michael Nyman para luego, una vez muerto, cocerlo en una cocina solar con agua de un glaciar de Groenlandia y servirlo en forma de ravioli reducido al armañac? Espero no saberlo nunca, ni probar nunca la receta original.
Imagen de Opciones Avanzadas Ltd.
Da gusto ver compañeros de trinchera que tienen éxito, como el magnífico blog de Falsarius Chef Cocina para impostores, que acaba de sacar su segundo libro, Cocina para impostores 2.
Solamente este post para recomendar el blog, con recetas tan brillantes como la última que ha colgado, Con fusión de marisco, en las que usa productos al alcance de todo el mundo como los lomos de pescado congelados, y para, ante la avalancha de libros supereditados y carísimos de cocineros repelentes, recomendar la segunda parte de su libro.
Copio, como homenaje, la declaración de intenciones de su blog, que con lágrimas en los ojos suscribimos los editores de esta página:
Para comer bien no hace falta mucho tiempo, ni productos caros, ni saber cocinar. Ni siquiera nitrógeno líquido, aunque pueda parecer mentira. Y no sólo se puede comer bien sino que, además, se puede quedar como un príncipe ante las visitas, recurriendo a algo tan sencillo como la impostura. Engañar, eso es lo que aquí pretendemos. Engañar a la vista, al olfato, al gusto y hasta al bolsillo. Pura farsa, aunque esta vez por la noble causa de la gastronomía y el cuidado de nuestro ego.
Las tres R, roscón, récord y relleno, como el Madrid de Raúl, Ronaldo y Robinho. Hoy es el día para hablar del roscón de Reyes, uno de los productos de repostería que más me gustan, quizá porque siempre me toca la sorpresa, ya que mi ratio de pedazos es mucho mayor que el de mis familiares. Todo son matemáticas, al fin y al cabo.
Iba a hablar simplemente de la desnaturalización de los roscones de Reyes por culpa de los rellenos de nata, trufa, crema pastelera o lo que sea. No están malos los roscones con rellenos, pero dejan de ser roscones de Reyes, en mi opinión. Cualquier modificación de una tradición la deforma más que mejorarla.
Pero en esto que me llegan noticias de diferentes récords de roscones de Reyes, uno en Bilbao, “el roscón solidario más grande del mundo”, de 7.000 raciones; otro en Córdoba de nada más y nada menos que 238 metros, según ellos, el más grande del mundo. Y, para terminar, un roscón -rosca, como dicen ellos- que deja al de Bilbao y al de Córdoba como miserables mazapanes; en Ciudad de Méjico se han currado una rosca de Reyes de 2.000 metros y 10.000 kilos (no está nada mal, bastante compacto: 1 kilo = 20 centímetros). Desde luego, si alguien puede ganar a roscas a un señor de Bilbao es un señor del DF.
Imagen de la rosca de 10.000 kilos de AFP.
Publicado el 23 de Diciembre del 2008 .
Hace tiempo, pensando en hacer un post sobre Satie y su manía de comer solamente cosas blancas, me guardé un enlace a un post que trataba sobre la comida morada. Ahora recupero la idea para hablar de la mejor comida morada que existe, la navideña lombarda.
En estos tiempos de zozobra tomar una lombarda en Nochebuena emociona a cualquiera. Yendo en metro al trabajo leí el otro día en ADN que una empresa llamada Cocineros de Madrid hacía cenas de Nochebuena a la carta. Evidentemente nada más llegar a casa contemplé horrorizado en mi pantalla lo que estos cocineros me ofrecían, ensalada de pulpo con tagliatelle al cacao y crema de coliflor y ensalada de algas o dorada al vapor de hierbabuena y lemon-grass con cous-cous de manitas y calabaza baby a la plancha. Pobre gente la que cene eso en Nochebuena, qué vacíos están sus corazones y qué vacíos se quedarán sus estómagos.
Comparar esos platos con una lombarda simplemente rehogada con aceite, o con piñones, es como comparar el gotelé de Barceló en la ONU con un retrato de Tiziano. Un sinsentido.
Imagen de Sólo recetas.
Publicado el 13 de Noviembre del 2008 .
Gracias a la presentación de la empresa de cátering valenciana El Alto, que se va a dedicar al terrorífico “cátering molecular”, nos enteramos por la crónica de La Opinión de Tenerife de algunas recetas tecnoemocionales. Ahora, cuando en medio de una reunión con unos tipos de Chicago tu jefe quiera epatar a los visitantes, podrá pedir los siguientes platillos:
Trufa de foie y chocolate blanco y las brochetas de atún con soja, los dos cocinados con nitrógeno líquido a 195 grados bajo cero. Vamos, que te comes la brocheta más fría que un brazo de Han Solo (todavía congelado el pobre en carbonita por el cabrón de Jabba). Estos dos regados con un granizado de bloody mary, también hecho con nitrógeno líquido, ya que según parece le crea “una película crujiente por fuera de congelación por frío” que debe ser la caña. Continuar leyendo ‘Cocina tecnoemocional: algunas recetas’
Publicado el 20 de Octubre del 2008 .
Esto de internet es la pera. Hasta ahora lo único que sabíamos en temas culinarios de las celébrities es que todas las actrices, ya fueran estrellas como Sara Montiel, o fuegos de artificio -superbuenos, eso sí, vean la imagen- como la bombástica Elsa Pataky, que hacían y hacen tortillas de patata a todos los actores de Hollywood que se quieren meter en sus camas ¿Será “tortilla de patata” algo muy cochino que no conozco del argot erótico? (Pedimos a los amigos de Crónicas de Cine un post sobre las recetas hechas por actrices españolas a actores yanquis), pero ahora resulta que tenemos un político que sabe cocinar, nada más y nada menos que el divertido Ministro-Superagente86 de Exteriores Miguel Ángel Moratinos.
Como lo de la Alianza de Civilizaciones es tan divertido como leer a Pynchon en griego nuestro ministro se ha lanzado a la cocina, y en su blog -sí, tan moderno es que tiene uno, y le vamos a hacer una oferta para participar como blóguer en Antigourmet- tiene una sección de cocina. Tampoco es que se prodigue mucho, ya que sólo ha colgado un post con una receta de atún rojo de almadraba, pero esperamos ansiosos muchas más recetas, y también recomendaciones musicales, que resulta que le gustan Facto de la Fe y las Flores Azules.
Queda claro que el primer párrafo es una excusa para poner una foto de la Pataky.
Publicado el 10 de Octubre del 2008 .
Desfachatez. Esa es la palabra para designar a los cocineros actuales, pobres hombres que, aupados por la prensa y un público ávido de contar a sus amistades lo que ha gastado por dejarse servir por uno de ellos, definitivamente han perdido el norte. Leamos su última aportación:
“Destilar tierra para captar los aromas del bosque y luego incorporarlo a una ostra para crear un sabor mar y montaña en un plato es algo que sólo se puede hacer gracias a la ciencia”.
Esta es la manera que tuvo el cocinero Joan Roca, cocinero del Celler de Can Roca, dentro de las II Jornadas de Ciencia y Cocina organizadas por la Universidad Politécnica de Valencia, de convencernos de que el rey estaba vestido. Todo para ocultarnos que las ostras tenían tierra -la verdad es que no sé si las ostras tienen tierra o es algo exclusivo de los berberechos-. Bueno, así es como actúan los cocineros. Un sabor mar-montaña.
Como cuando se juntan dos cocineros modernos es como cuando dos niños discuten sobre cuál de sus respectivos padres tiene el coche más grande, un tal Quique Dacosta, del restaurante El Poblet -para otro día, un post sobre los nombres de los restaurantes-, nos dejó una perla de esas para la historia, y que seguramente le valdrá un Príncipe de Asturias. Atentos:
“Enseñar a comer a un niño es tan importante como enseñarle historia, así que que la cocina esté presente en la universidad es un hito”.
Estamos de acuerdo con que la gente que va a la universidad son todavía niños, y creo que ya es mucho decir esto, pero eso de comparar a Napoleón con aprender a pelar una pera es un hallazgo. Además, ¿desde cuándo se enseña la historia en la universidad o en cualquier otro lado?
Noticia de ADN.
Está ya un poco atrasada, pero el cierre de temas antes de irme de vacaciones no me ha dejado escribir antes del gran Antony Worral Thompson, cocinero británico que en las páginas de la ¿prestigiosa? publicación británica Healthy & Organic Living recomendó poner una planta venenosa en una de sus recetas de ensaladas, concretamente el beleño, el veneno con el que murió Romeo.
Así son los cocineros hoy en día.
En su afán por poner cosas raras en las recetas los cocineros han perdido el norte, si alguna vez lo tuvieron. La palabra ensalada, la receta de la ensalada, de la única ensalada que existe como tal es muy sencilla, lechuga, tomate, cebolla, aceite, sal y vinagre. Todo, todo lo que se le añada después o cualquier cambio de ingrediente automáticamente destruye la ensalada, dejado de serlo y pasando a ser “conjunto de cosas revueltas en frío”.
Noticia completa en El Mundo.
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