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Regalos para Navidad: El tapón candado

Bajo el título de “Gastro-accesorios inverosímiles” el otro día el Diario del Gourmet de Provincias y del Perro Gastrónomo nos presentaba un tapón candado para poner en el vino, por si tu cuñado es un listo y, mientras tú te das la vuelta para decir al Kevin que como siga tirándole de las coletas a su prima Rebeca se queda sin Gormiti para Reyes, se echa más Pingus en su copa como si tal cosa.

No sé, me parece supermiserable ponerle un candado a la botella de vino, supermiserable si te lo compras tú, y extremadamente insultante si se lo regalas a alguien como diciendo “toma, majo, para que luego no me montes pollos porque me bebo tu ron de cabecera durante el partido”.

Pero bueno, por 12 libras tampoco es un derroche, y para un amigo invisible puede ser el regalo estrella. Eso sí, como dice el Gourmet de Provincias “te recomiendo que lo actives antes de haberte bebido el vino, a ver si por hacerlo con tres copitas encima no vas a ser capaz de recordarlo”. Feliz Navidad.

Imagen e idea del Diario del Gourmet de Provincias y del Perro Gastrónomo.

Regalos para Navidad: Bandeja musical recorta-tartas

Esta segunda entrega se la dedicamos a una increíble bandeja que han creado los de Deni (tras la primera entrega sobre el calientacafés por USB). Esta joya te canta el Cumpleaños feliz en versión politono -imagino que no será en tono real- dándole a un botón, para quedar como un campeón cuando traigas la tarta de la cocina con la vela encendida. Aunque lo mejor que tiene es que, dándole a otro botón, te calcula el ángulo de corte de la tarta según el número de comensales que tengas. Supongo que le pones 5 y te saca unos rayos rojos tipo Misión Imposible hasta el borde de la bandeja para saber dónde tienes que cortar.

Tiene doce pulgadas y corta de 2 a 12 porciones. No sé muy bien para qué quieres cortar en dos una tarta, pero se puede.Y quien quiera cortar un filete, también puede calcular las partes, por supuesto, no tienen porqué cortarse únicamente platos redondos.

¿Y cuánto cuesta esta idiotez? Bah, solamente 60 dólares. ¡Qué mejor regalo para Navidad que esta chorrada!

Imagen y noticia del New York Times.

Regalos para Navidad: Café con USB

Vamos a empezar ya con los regalos navideños, no se nos vayan a echar el gordo apestoso de rojo y los Reyes Magos encima.

¿Qué puedes hacer en la oficina cuando la basura del café de la máquina misteriosamente de un sorbo a otro se enfría, si al cogerlo un par de minutos antes de la máquina te abrasabas las manos? ¿Dejar el periódico, ponerte a trabajar, sacar otro café? No. NO.

Te pones un hornillo USB conectado al ordenata y sanseacabó. El Connectland USB Cup Warmer. Pones la taza (imagino que los vasos de plástico de la máquina de mi trabajo las destruirá) en el platillo de metal y te mantiene el café con la temperatura que tú quieras. Y encima tiene una pantalla donde te dice la hora y la temperatura que tiene tu café. Vamos, el acabóse. Aunque lo mejor es el punto geek que tiene que lo hace irresistible, y es que es un hub, es decir, tiene cuatro conectores USB más detrás, para conectar todos los gadgets que tengas o, claro, conectar en batería cuatro Connectland USB Cup Warmer y calentar el café a todo el departamento, que ya sería la risión total.

Y encima es un chollo, 12 dólares. Oigan, que me los quitan de las manos.

Imagen y noticia del New York Times.

Turrón, mercadotecnia y Berasategui

Uno de los mayores maestros del márketing cocinero es Martín Berasategui, quien, tras ofertarnos el año pasado unos canapés y unos platos congelados, ahora se descuelga -según leo en El Aderezo- con uno de los intocables de Antigourmet, el turrón.

El osado de Berasategui, mientras abre un bar en China, que estos cocineros no paran quietos, se ha aliado con José Enrique Garrigós, que es el tipo de Turrones La Jijonenca, para hacer cuatro tipos de turrón, cuyos nombres nos reconfortan: turrón de Jijona, turrón de Alicante, turrón de yema y turrón de chocolate con almendras. Así me gusta, sin concesiones (aunque el de chocolate con almendras no entre en la Santísima Trinidad del turrón).

El anuncio, como cabe en todo cocinero estrella, nos muestra lo humilde que es el personaje. Alrededor de su nombre las siguientes palabras:

- Maestro.

- Calidad.

- Suprema.

- Excellence.

¿Todo el que hace un turrón es maestro turronero? ¿Para qué necesita, para qué hace estas chorradas Berasategui? ¿Van a dejar algún producto sin tocar los cocineros estrella? ¿No podían haber elegido un envoltorio menos cutre que ese con ese gris casposo y esa foto en la que se le ve el halo de haberla recortado de otra foto?

Que no nos toquen el turrón, por favor, que bastante tenemos todos los años con esa diarrea deprimente de nuevos sabores.

Imagen y noticia de El Aderezo.

El roscón, los récords y algunos rellenos

Las tres R, roscón, récord y relleno, como el Madrid de Raúl, Ronaldo y Robinho. Hoy es el día para hablar del roscón de Reyes, uno de los productos de repostería que más me gustan, quizá porque siempre me toca la sorpresa, ya que mi ratio de pedazos es mucho mayor que el de mis familiares. Todo son matemáticas, al fin y al cabo.

Iba a hablar simplemente de la desnaturalización de los roscones de Reyes por culpa de los rellenos de nata, trufa, crema pastelera o lo que sea. No están malos los roscones con rellenos, pero dejan de ser roscones de Reyes, en mi opinión. Cualquier modificación de una tradición la deforma más que mejorarla.

Pero en esto que me llegan noticias de diferentes récords de roscones de Reyes, uno en Bilbao, “el roscón solidario más grande del mundo”, de 7.000 raciones; otro en Córdoba de nada más y nada menos que 238 metros, según ellos, el más grande del mundo. Y, para terminar, un roscón -rosca, como dicen ellos- que deja al de Bilbao y al de Córdoba como miserables mazapanes; en Ciudad de Méjico se han currado una rosca de Reyes de 2.000 metros y 10.000 kilos (no está nada mal, bastante compacto: 1 kilo = 20 centímetros). Desde luego, si alguien puede ganar a roscas a un señor de Bilbao es un señor del DF.

Imagen de la rosca de 10.000 kilos de AFP.

Apología de la lombarda

Hace tiempo, pensando en hacer un post sobre Satie y su manía de comer solamente cosas blancas,  me guardé un enlace a un post que trataba sobre la comida morada. Ahora recupero la idea para hablar de la mejor comida morada que existe, la navideña lombarda.

En estos tiempos de zozobra tomar una lombarda en Nochebuena emociona a cualquiera. Yendo en metro al trabajo leí el otro día en ADN que una empresa llamada Cocineros de Madrid hacía cenas de Nochebuena a la carta. Evidentemente nada más llegar a casa contemplé horrorizado en mi pantalla lo que estos cocineros me ofrecían, ensalada de pulpo con tagliatelle al cacao y crema de coliflor y ensalada de algas o dorada al vapor de hierbabuena y lemon-grass con cous-cous de manitas y calabaza baby a la plancha. Pobre gente la que cene eso en Nochebuena, qué vacíos están sus corazones y qué vacíos se quedarán sus estómagos.

Comparar esos platos con una lombarda simplemente rehogada con aceite, o con piñones, es como comparar el gotelé  de Barceló en la ONU con un retrato de Tiziano. Un sinsentido.

Imagen de Sólo recetas.