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Piraña y su régimen descomunal

De las excrecencias de “Verano azul” salieron Tito y Piraña como grupo humorístico que actuaba en el circo, y nada más acabar el rodaje de la serie se embarcaron en el de la superbizarra “Chispita y sus Gorilas”, haciendo ellos dos de gorilas de la repelentísima Chispita. En la película se incluía el exitazo Comer, comer, que salió de single antes o después de la película, no sé, con El vaquero rockero de cara B.

En la canción nos proponen la obesidad como régimen para ser felices, si nos comemos cien gallinas o doscientos jamones.  Canción de un tiempo pasado, ahora Piraña -que después de Chispita y sus Gorilas rodó la magnífica “Buenas noches, señor monstruo”- sustituiría los cien jamones, por el fua, los catorce filetes irían al menos caramelizados y los buñelos de viento serían cambiados por un tiramisú.

Ahora que sale el sol, y es fiesta, disfrutemos con este gran tema:

Y para el que quiera hacer karaoke, ahí va la letra, que me ha costado media hora transcribirla:

“Quiero comerme un bocata de queso, aceitunas sin hueso, sandía y melón. Quiero comerme catorce filetes, castañas, chanquetes y un kilo de arroz. Quiero comerme fabada del día, lentejas, tortilla, salchichas con pan. Quiero comer chocolate y bizcocho y pasteles borrachos, de postre un buen flan, de postre un buen flan, de postre un buen flan. Ñam, ñam, ñam.

Comer comer, comer comer, es lo mejor para poder crecer. Comer comer, comer comer, y ya veréis que grandes os haréis.

Quiero comer salchichón de Pamplona, turrón de Jijona y bolitas de anís. Sopa de pipas, merengue de chicle, rosquillas de plátano con regaliz. Quiero comerme doscientos jamones, diez melocotones y un pavo con miel. Quiero comerme judías, pimientos, buñuelos de viento y ciruelas sin piel. Quiero comerme judías, pimientos, buñuelos de viento y ciruelas sin piel, ciruelas sin piel, ciruelas sin piel. Un, dos, tres.

Comer comer, comer comer, es lo mejor para poder crecer. Comer comer, comer comer, y ya veréis que grandes os haréis. ¡Arriba! Comer comer, comer comer, comer comer, comer comer, y ya veréis que grandes os haréis.

Que si no como me duele la tripa, me ataca la gripe y puedo dormir. Me pongo roja, se me hinchan los ojos, me tiemblan las piernas de tanto sufrir. Quiero comerme trescientas gallinas, morcillas muy finas, crocante y helado. Quiero comerme tortilla de setas, patatitas fritas y un buen bacalao. Quiero comerme tortilla de setas, patatitas fritas y un buen bacalao, y un buen bacalao, y un buen bacalao. Riau, riau, riau.

Comer comer, comer comer, es lo mejor para poder crecer. Comer comer, comer comer, y ya veréis que grandes os haréis. ¡Vámonos! Comer comer, comer comer, comer comer, comer comer, y ya veréis que grandes os haréis.”

Cartel de la película del blog The Pilingui’s House.

Quiero tortilla estatal

En un alarde de imaginación, la ganadora del Trofeo Coca-Cola XII Campeonato de España de Tortilla de Patatas que se celebró hace nada durante el XI Congreso lomejordelagastronomia.com, Itxaso Cisneros del bar Izaro de Bilbao, ha puesto en el escaparate de su bar para anunciar que hace la mejor tortilla de patatas de España la frase 2009 Primer Premio Tortilla Estatal, según recoge el blog de Santiago González (cuya imagen copio).

Tras reírme un rato ante tamaña paparruchada, puse “Tortilla Estatal”, el genial disco de Patrullero Mancuso, como no podía ser de otro modo, para escuchar El halcón milenario, El peine de la tortuga, Qué poquita cosa, o la canción que da título al disco, Tortilla estatal, cuya letra copio:

Tenga cuidado por favor,
yo sólo busco lo mejor.
Quiero tortilla estatal.

No se equivoque, embaucador,
está usted hablándole a un señor.
Déme tortilla estatal.

Y todos juntos a cantar:
“Trala lara la la la la,
quiero tortilla estatal.”

En fin, nada, que el lenguaje torticero y totalitario de los nacionalistas a veces crea genialidades como la de arriba, y esta vez además me ha llevado a recuperar un gran disco que hace tiempo no escuchaba. Y es que hay que darle al César lo que es del César, y el término “tortilla estatal” lo inventaron Murky, Guiller, Jaime y Manuel, grandes entre los grandes. Ni eso ha inventado la pobrecilla de Itxaso.

Cohete: Nostalgia de las comidas campestres

Gracias a mi amigo Chico con tijeras le presto más atención al nuevo vídeo de los maravillosos Cohete, El club cocina, donde con su desenfado habitual, a medio camino entre Derribos Arias y Patrullero Mancuso, nos presentan una comida campestre de cuando éramos pequeños.

Ahora en España ya casi no existen -en Portugal sigue siendo una pasión eso de comer en el monte-, que nos hemos sofisticado hasta la ridiculez, pero recuerdo haber ido cientos de veces a la Casa de Campo a comer allí, cuando se podía aparcar en todos lados y no había putas, en nuestro Renault 8. Tortillas de patatas, empanadillas, filetes rusos, casi como en el vídeo, que parece grabado también en la Casa de Campo con ese color polvoriento tan bien logrado de todas las películas en vídeo o súper 8 de aquellos años.

Estaría bien que ante el derribo de los chiringuitos playeros la gente se cogiera otra vez la nevera y se pusiera a comer en medio del campo. Algunos políticos que van de finolis (el máximo ejemplo es, por supuesto, Gallardón, que ante algo mínimanente castizo le entra una urticaria galopante) se morirían en el acto, al ver que intentando quitar la caspa de las comidas en los chiringuitos, les salía el tiro por la culata y llegaban las supercaspas de las comidas en plein air.

Sánchez Dragó contra Ferran Adrià

Lo tenía apuntado desde el jueves pasado, que leí la noticia en blog La papelera de Juan Palomo de El Cultural, de El Mundo -a quien sigo desde sus tiempos en ABC-, pero Sánchez Dragó se me ha adelantado con su artículo Merengue de remolacha al yogur, me avisa puxina en un comentario al post sobre la gran carrera Wine Run Lanzarote.

Y es que resulta que un botarate francés llamado Bruno Mantovani estrena estos días en París una obra llamada Le livre des illusions, obra que consta de 35 movimientos inspirados en los 35 platos que se tomó el tal Bruno cuando fue a El Bulli.

Así que me ahorro los insultos a Bruno y Ferran y copio alguna de las gloriosas frases del maestro Dragó:

“Ejemplo y símbolo de ese proceso de decrepitud, infantilismo generalizado, imbecilidad senil y zafarrancho universal de cursilería podría ser la llamada ‘cocina creativa’, que ni es creativa ni es cocina.”

No hay tonto más listo que Ferrán Adriá (aunque los pinches de su legión de marmitones no le vayan a la zaga) ni tontos más tontos que quienes le ríen las gracias, le invitan a dar conferencias vestido de mona, le imponen medallas de oropel y se desplazan hasta un lugar perdido de la costa del Ampurdán para salir de ‘El Bulli’, adonde nunca iré ni aunque me lo pida el Papa, con los jugos gástricos alborotados por la química, más hambre que un refugiado de Darfur y menos cuartos en la cartera que un mendigo de las escalinatas del Ganges a su paso por Benarés.”

Para acabar el artículo con un:

“Ahora me voy a tomar un chocolate con porras a la churrería de la esquina. ¿Y qué tal, para el almuerzo, unos callos a la madrileña precedidos por una tacita de gazpacho y rematados por arroz con leche?”

Menú que con este calor no sé qué tal le caerá, aunque nos encantaría compartir con él platos tan Antigourmet.

Poco queda que decir sobre la obra de Mantovani o sobre la idolatría al mago de Adrià -quizá el mejor vendedor de humo de los últimos años- después de leer el artículo de Dragó, que suscribimos enteramente.

Ama a Sánchez Dragó sobre todas las cosas, y al prójimo como a ti mismo.

Imagen de PoderFriki.com.