Ya el año pasado nos amargaron el mes de enero con la alta cocina pobre, los gastrobares, la cocina molecular y los small plates, y por lo que parece este año va a ser peor. Mañana comienza Madrid Fusión 2010, y pasado y al siguiente seguirá. Aquí una pequeña selección de las charlas con las que nos torturarán cocineros e gastroideólogos (ahora que el prefijo gastro se usa para todo):
- Una charla llamada Magnetismo Oriental, que incluye dos ponencias, Un viaje a los orígenes y La provocación del instinto. ¿Qué nos contarán aquí? Lo que ya sabemos, que todo lo oriental es sano y milenario, y nos querrán meter la soja por los ojos (mientras los ponentes se aprietan por la noche los solomillos doblados).
- Una genial Revisión de conceptos con la mejor ponencia de las jornadas, El universo de la plancha, a cargo de un tal William Ledeuil, que será un gurú de los centros de planchado. A esta quiero asistir (al que me pase su acreditación le hacemos un par de post ultraelogiosos), que necesito saber de una vez cómo se planchan las mangas de una camisa.
- Una mañana dedicada a El bosque comestible, con ponencias muy interesantes, sumamente interesantes, sobre los piñones o sobre las setas liofilizadas y una payasada a cargo de Aitor Basabe y Mikel Zeberio llamada Del cocinero recolector al micólogo iconoclasta (“Si te estorba aquel ciprés, para tí, para tí, mi bien, con placer lo serraré, ris-ras, para tí, mi bien, si te estorba aquel ciprés”).
- Del resto, ponencias con nombres rimbombantes y sin contenido, que es lo que vende, como El caviar un lujo eco-sostenible, Singular food: Creatividad “prêt-à-porter”, Cocina de calle. Restaurantes móviles y la apetecible Cocineros nómadas (”Private Kitchens”, soluciones imaginativas, caterings insólitos).
También, claro, hay un homenaje a Ferran Adrià, no se vaya a enfadar y se ponga a imitar a Almodóvar en su papel de diva ofendida.
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