Qué mejor personaje para cerrar el año que el cocinero Adrià. Aunque he encontrado hoy la noticia buscando por internet algo de qué escribir mientras escucho a Quique González, no creo que sea una inocentada del Día de los Inocentes, porque el texto viene fechado en Expansión el pasado día 26.
El Materials Research Science and Engineering Center de la Harvard University ha firmado un acuerdo de investigación con El Bulli y su otro nombre, la Fundación Alicia, para “la formulación de alimentos, texturas y estructuras para explorar aplicaciones conjuntas” entre cocina y ciencia. Evidentemente el texto de la noticia se columpia, porque habla de 40.000 millones de dólares de presupuesto, y como le den todo ese dinero a Adrià para hacer burbujas de cordero asado es que los señores de Harvard son unos irresponsables. Imagino que será el presupuesto de toda la universidad. Como en estas páginas somos muy malpensados lo que pensamos es que la Generalitat de Cataluña -que forma parte de la Fundación Alicia- ha soltado la lana para el proyecto publicitario de Adrià, vamos, como en Vicky Cristina Barcelona u otras tantas ocasiones (algo que, lamentablemente, hacen todas las autonomías).
Esta guerra contra la idiotez de Adrià y sus secuaces la deberíamos ganar, debería estar chupado ganarla. Pero lo cierto es que la vamos perdiendo por goleada. Y se acaba el partido.
Noticia de Expansión.
Imagen tomada de cocina.org.
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