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Ukeleles y gastronomía, relación si la hubiere

Podíamos hoy hablar del tío ese que hace queso en Nueva York con la leche de las tetas de su mujer, o comentar alguna frase incomprensible de algún cocinero iluminado. Pero no, hoy va de off-topic, vamos a hablar de ukeleles.

Para que no quede del todo mal, recordemos el Kiosko Ukelele de Dos Hermanas, o el post Ukelele y Anarquía del blog Entremesas: Gastronomía y Rock&Roll. Vamos al lío:

Nuestros amigos de Ukecosas, hiperrealista tienda de venta en línea de ukeleles, han convocado un concurso de chistes malos y, lamentablemente, varios de los miembros de Antigourmet va a formar parte del jurado de tamaño evento (Ansón también, claro, ¿qué sería de cualquier concurso si Ansón no estuviese entre el jurado?). ¿Y qué tienen que hacer los amables lectores de Antigourmet para llevarse un ukelele a casa por la patilla? Enviar un chiste sobre ukeleles a (copiamos de la página):

  • Cuenta tu chiste en twitter. Tu cuenta debe ser pública (de otro modo, no nos enteraríamos). Usa el tag #ukechistes para que podamos seguirte la pista.
  • O añádelo como comentario a esta nota en Facebook.
  • O ponlo en tu muro de Facebook (asegúrate de utilizar la opción de privacidad «todos» de otro modo no podremos verlo), añade el texto #ukechistes y pon un enlace a la página del concurso (http://ukecosas.es/es/concursos/ukechistes-201003.html)
  • Si te da por contarlo en vídeo… usa la etiqueta ukechistes en Youtube, Vimeo… dónde te plazca
  • Si prefieres contar tu(s) chiste(s) en tu propio blog, explica a tus lectores de qué va la cosa –de otro modo te arriesgas a perderlos. Poner un enlace a la página del concurso tampoco estaría de más. Ah, y avísanos, que no seguimos todos los blogs del mundo mundial ;)

Más información sobre el concuros (y venta de ukeleles) en la página de la tienda. Hasta el 2 de abril, a darse prisa, que me los quitan de las manos.

Fundación elBulli: A Adrià no le gusta pagar impuestos

Hoy ha vuelto a abrir la boca Adrià y, como siempre, todos a coro comentamos lo que ha dicho. Si hace unas semanas camuflaba inteligentísimamente un ERE de elBulli como un cierre temporal para repensar el bar y todos aplaudíamos su inteligencia, hoy en Santiago de Compostela ha anunciado la creación de la Fundación elBulli. Esto, traducido del bulliano al español, significa que cambia la naturaleza jurídica del bar para tributar como fundación y así pagar menos impuestos, algo con lo que soñamos todos los mortales y que Salgado y Gallardón se encargan, todas las mañanas al despertar, de negarnos, y que nos parece genial que pueda hacer el “mediático” gastrocientífico. Un aplauso al gran Ferran.

¿Para cuándo el Premio Nobel si ya lo tiene Al Gore?

¿Para cuándo el Premio Nobel si ya lo tiene Al Gore?

¿Cuál será la próxima pirueta del cocinero si se harta de pagar por comprar un coche, por matricularlo, por la gasolina, por el seguro, por correr con él, por aparcarlo en la puerta de su casa o simplemente por circular con él? Cerrará su local aquí y lo abrirá en Mónaco, para no pagar impuestos, aunque estoy seguro que todos nos creeremos lo que nos diga, que abre elBulli en Mónaco porque siempre ha querido trabajar en Mónaco que es la cuna de la gastronomía y es el mejor sitio para nitrogenar por la composición del aire en abril y está más cerca de los tenistas a quienes se debe y que blablablá.

Imagen de ABC.

Sobre los dos años de reflexión de Adrià

Ramón Gaya. Bodegón del Naipe (1927). Museo Ramón Gaya

Ramón Gaya. Bodegón del Naipe (1927). Museo Ramón Gaya

En plena resaca por la noticia del cierre de elBulli durante dos años, ahora que ya todos sabemos que el cierre no es más que un ERE oculto por la palabrería cursi y pedante de los cocineros actuales, qué mejor que leer al maestro Juan Pedro Quiñonero en su blog Una temporada en el infierno decir verdades como puños (ya solamente el título del post, El Bulli, la cocina molecular y otros desastres, merece un aplauso). ¿Es Adrià un artista? ¿Qué es la gastronomía, para qué vale, y el arte?

“No tengo totalmente claro que Rafael, Velázquez, Picasso, los más modestos cocineros de platos clásicos (cocido, lacón con grelos, etc.), los productores artesanales de embutidos, quesos o dulcería tradicional, necesitasen tomarse dos años de “reflexión” para “pensar” en una nueva “revolución” de su arte…

… en verdad, en su origen último, el arte comporta la transmisión de padres a hijos de unas técnicas y artesanías cuyo conocimiento y respeto asegura la fertilidad de la tierra material e inmaterial donde pueden crecer las sociedades con arquitectura moral propia.”

Antes de estos párrafos confiesa su “alergia por la cocina molecular”, algo que nos alegra. Cada vez somos más los que decimos que el rey va desnudo; ahora Adrià tiene dos años para pensar si se viste o, a lo mejor, cuando vuelva, ya no le haremos ni caso y tendrá que reciclarse como tertuliano radiofónico.

Textos de Una temporada en el infierno e imagen del Museo Ramón Gaya.

El hediondo rastro del foie

El martes pasado José Ramón Márquez publicaba en Salmonetes Ya No Nos Quedan un pequeño texto sobre su visita a los mosaicos de Carranque (abajo, en la imagen). Al terminar la visita se fueron a comer, como hay que hacer siempre tras hacer cualquier “cosa” cultural, y esto dice cuando le propusieron ir a El Bohío:

“Es que El Bohío tiene o tuvo una estrella de Michelín y eso es una mala cosa. Significa que nos harán reverencias al entrar y salir, que nos venderán el vino como si fuese perfume y que más pronto o más tarde aparecerán en nuestros platos los inventitos y el hediondo rastro del foie. Busquemos un local honrado, donde no se nos reverencie tanto, que a fin de cuentas somos personas comunes.”

Y se fueron a un bar llamado Restaurante Carranque, donde comieron una comida normal. El texto termina con una frase genial sobre el sitio donde comieron, frase que califica al restaurante como un perfecto local Antigourmet:

“Como es natural, no admiten tarjetas.”

Tras hacer una excursión una mañana de fin de semana no puede uno meterse a comer en un sitio donde en el menú solamente comprenda las conjunciones, hay que ir a un sitio clásico, donde haya unas cuantas familias con niños gritones tomando filetes empanados con patatas, para poder charlar sin miedo sobre las piedras que has ido a ver, mientras en la tele está el tenis o las carreras de coches. Todos los sitios que no admiten tarjetas cumplen estos sencillos requisitos para poder disfrutar de una gran comida.

Textos de Salmonetes Ya No Nos Quedan e imagen de CulturaClásica.com.

Adrià arruina Madrid Fusión 10

A pesar de recibir el homenaje obligatorio en Madrid Fusión, nuestro querido Ferran no se ha conformado y ha decidido que todo el mundo hable de él y nadie de las jornadas madrileñas. Ayer decíamos que podía darle un ataque de diva y eso mismo ha sucedido.

Resulta que cierra elBulli dos años para “investigar”. Deberíamos alegrarnos ya que retiramos dos años al Gran Pazguato de la cocina mundial, pero a lo mejor es peor el remedio que la enfermedad, y ahora lo tendremos más en la sopa todavía, participando en Pasapalabra, dando el mensaje de Nochebuena en vez de Juan Carlos, etc.

Lo único cierto es que mañana nadie hablará de Madrid Fusión, gracias al ególatra este.

Imagen de Blog INEDIT Catering.

Madrid Fusión 10, vuelve la tortura

Ya el año pasado nos amargaron el mes de enero con la alta cocina pobre, los gastrobares, la cocina molecular y los small plates, y por lo que parece este año va a ser peor. Mañana comienza Madrid Fusión 2010, y pasado y al siguiente seguirá. Aquí una pequeña selección de las charlas con las que nos torturarán cocineros e gastroideólogos (ahora que el prefijo gastro se usa para todo):

- Una charla llamada Magnetismo Oriental, que incluye dos ponencias, Un viaje a los orígenes y La provocación del instinto. ¿Qué nos contarán aquí? Lo que ya sabemos, que todo lo oriental es sano y milenario, y nos querrán meter la soja por los ojos (mientras los ponentes se aprietan por la noche los solomillos doblados).

- Una genial Revisión de conceptos con la mejor ponencia de las jornadas, El universo de la plancha, a cargo de un tal William Ledeuil, que será un gurú de los centros de planchado. A esta quiero asistir (al que me pase su acreditación le hacemos un par de post ultraelogiosos), que necesito saber de una vez cómo se planchan las mangas de una camisa.

- Una mañana dedicada a El bosque comestible, con ponencias muy interesantes, sumamente interesantes, sobre los piñones o sobre las setas liofilizadas y una payasada a cargo de Aitor Basabe y Mikel Zeberio llamada Del cocinero recolector al micólogo iconoclasta (“Si te estorba aquel ciprés, para tí, para tí, mi bien, con placer lo serraré, ris-ras, para tí, mi bien, si te estorba aquel ciprés”).

- Del resto, ponencias con nombres rimbombantes y sin contenido, que es lo que vende, como El caviar un lujo eco-sostenible, Singular food: Creatividad “prêt-à-porter”, Cocina de calle. Restaurantes móviles y la apetecible Cocineros nómadas (”Private Kitchens”, soluciones imaginativas, caterings insólitos).

También, claro, hay un homenaje a Ferran Adrià, no se vaya a enfadar y se ponga a imitar a Almodóvar en su papel de diva ofendida.

Definición de tenedor

El otro día Fuente Las Vacas nos recomendaba un fantástico tenedor telescópico con el que rascarse la espalda mientras haces una barbacoa, excusa que usamos para copiar una de las fantásticas definiciones de El diccionario del diablo de Ambrose Bierce, al igual que hace nuestro querido Salmonetes Ya No Nos Quedan de vez en cuando. Como hoy es sábado y la pereza nos puede, toca copiar un texto, así que aquí va la definición de tenedor que nos propone el periodista estadounidense, desaparecido, como Cravan (otro de nuestros favoritos), en el Méjico de principios del siglo XX:

tenedor, s. Instrumento utilizado sobre todo para llevarse animales muertos a la boca. En el pasado, se utilizaba en cuchillo con ese fin, y muchas personas de valía aún creen que el cuchillo sigue teniendo ventajas sobre el tenedor, herramienta que, sin embargo, no rechazan por completo sino que la usan para cargar el cuchillo. La inmunidad de estas personas a una muerte rápida y dolorosa es una de las pruebas más contundentes de la misericordia de Dios con quienes le odian.

Texto de El diccionario del diablo, Ambrose Bierce (Círculo de Lectores, 2005). Imagen de Fuente Las Vacas.

No comas nada mayor que tu cabeza

El otro día estuve leyendo una entrevista a Michael Pollan, autor de “Food Rules: An Eater’s Manual”, simpático señor que recoge en el libro frases o dichos sobre la comida, algunos bastante divertidos, otros bastante idiotas, y alguno brillante.

De las que más me gustan: “It’s not food if it’s served through the window of your car”, aunque yo nunca haya comprado comida desde la ventanilla de mi coche; “Don’t buy cereals that change the color of the milk”, que no comprendo muy bien y que espero que no incluya el Colacao, uno de los más importantes inventos de la Humanidad; y, sobre todo, “Don’t eat anything bigger than your head”, que es una chorrada, pero tiene su gracia, aunque no sé si dice que no me coma una sandía entera o que la sandía es mala.

Otras, como “It’s not food if it’s called by the same name in every language”, estamos de acuerdo si se refiere al fua, pero no si se refiere a la paella, claro. ¿Por qué no es comida si se llama igual en todos los idiomas, se refiere a los Cheetos o se refiere a la pizza? Esta otra también es buena: “Eat all the junk food you want as long as you cook it yourself”. Y esta es una idiotez: “The whiter the bread, the sooner you’ll be dead”. Que coma pan negro su vieja, señor Pollan. ¿Y qué querrá decir con “If it came from a plant, eat it. If it was made in a plant, don’t”?

Vía New York Times.

Otras diez tendencias de la década

Tras comentar las diez tendencias de la década pasada según el Chicago Tribune y según Jesús Encinar (además del repulsivo decálogo del ecolojeta de Arola), hemos encontrado un tercer listado a cargo del blog Slashfood y escrito por Hanna Raskin, que más o menos cuenta lo mismo, sin tanto sentido crítico, pero también interesante. Vuelven las espumas, los platos cuadrados, la deconstrucción y, por supuesto, los cocineros estrella.

2001: Fast Casual
2002: Customization
2003: Square Plates
2004: Celebrity Chefs
2005: Foam
2006: Deconstructed Dishes
2007: Small Plates
2008: Expensive “Cheap” Food
2009: House-Made Everything

El texto está bastante bien, no sabe uno si se burla de las tendencias o las valora positivamente. Ahí va el de la espuma:

“So many kitchens were masquerading as chemistry labs by the mid-2000s that in 2006 Ferran Adria and friends issued an official statement clarifying that there was more to “molecular gastronomy” than turning corned beef into a liquid or making sausage taste like eggs. But the most popular trick by far was creating flavorful foams, which graced what seemed like every plate that year. “

Salchichas con sabor a huevos. Vamos, de lo que hablamos todos los días aquí.

Vía Slashfood. Imagen de Food Network.

Jesús Encinar: Antigourmet de oro y brillantes

Hoy Jesús Encinar comenta en su blog “Las 10 peores ideas que esta década ha dejado en gastronomía”, continuando las otras diez que hace dos meses había planteado el Chicago Tribune y que ya comentamos aquí. Evidentemente comparte muchas fobias con el periódico: La gastronomía molecular, la deconstrucción, las mesas corridas, y el concinero endiosado. Pero luego hace aportaciones geniales, como las paredes de botellas retroiluminadas, versión chill-out de las maravillosas paredes con botellas de brandy llenas de polvo y años de las viejas tabernas; o la desaparición de los helados normales en manos de los helados de wasabi; la dictadura militar del tiramisú; o su repulsión por las servilletas de papel.

Aquí, por supuesto, estamos totalmente de acuerdo con él, y nos emociona descubrir que en realidad somos legiones los que odiamos los platos cuadrados y sobrevivimos bajo la bota de la tiranía gourmet (aunque, por otro lado, saber que no estamos solos en el universo de los manteles a cuadros nos hace ser menos raros, algo que hunde a cualquier blog, y eso nos entristece).

Aquí dejamos el grandísimo listado de Jesús Encinar, merecedor de las más altas condecoraciones de Antigourmet:

1. La gastronomía molecular y la cocina deconstruida.
2. Murales de botellas de vino retroiluminadas como decoración.
3. Vajillas imposibles.
4. Helados de sabores raros.
5. Asientos sin respaldo y mesa comunal.
6. El tiramisú que trajo un invierno nuclear a las cartas de postres.
7. Las mezclas salado/dulce, frío/caliente.
8. Restaurantes que sólo ofrecen Menú Degustación.
9. El chef como über-celibrity.
10. Las servilletas de papel.

Imagen de Foro generación del 78.

El tripón de un gastrónomo

Cuarenta años antes que Modiano hablara de los gastrónomos chochos de Francia, el pintor Gutiérrez Solana durante sus vagabundeos por París en 1937 ya los había calado. Con su pequeño apunte sobre la gastronomía parisina dejamos de saquear el libro París (La Veleta, 2009), del que ya hemos copiado dos textos, Elogio de los pellejos de España y Gutiérrez Solana contra los vegetarianos. Hay que leer a Solana:

José Gutiérrez Solana. Bodegón del pavo muerto (1929). Colección Fundación Telefónica.

José Gutiérrez Solana. Bodegón del pavo muerto. 1929. Colección Fundación Telefónica.

“París es de los sitios del mundo donde mejor y más se come; la gastronomía tiene una importancia capital y se ven los restaurantes y los mercados mejor surtidos; la gente da mucha importancia a la hora de comer, y se ve en los restaurantes el aspecto serio y solemne de la gente a la hora de almorzar y cómo se retrasan los gastrónomos y retardan la comida antes de levantarse de sus asientos y cómo se mira el menú como la cosa más trascendental de la vida. Por eso se ve gente joven que ya es vieja y enferma por la glotonería; los tripones son suicidas que pagan con el pellejo su gastronomía; se ponen como toneles en plena juventud y la gota y la apoplejía acaban con ellos. En un restaurante vi un señor bajo, de chaqué, que comía mucho: se sirvió de todos los quesos y tenía una papada roja y escarlata. Allí se ve esa gente baja, sin cuello, apoplética y aficionada a la gastronomía y a la bebida, propensa a una congestión.”

Texto de París (La Veleta, 2009) e imagen de Fundación Telefónica.

Ataque a las Estrellas Michelin

La encomiable labor social de este nada humilde blog poco a poco va dando su fruto. El 17 de agosto de 2009 publicamos el “Teorema del Fua”, fórmula matemática por la cual el número de Estrellas Michelin que logra un bar es directamente proporcional al número de platos con fua que ofrece, y este teorema va cuajando en la comunidad científica internacional, como pudimos leer este sábado en el taurino y futbolero blog Salmonetes ya no nos quedan, que escribe el columnista de ABC Ignacio Ruiz Quintano, en el post “Brindemos por Bibendum con unos Minutejos”, escrito en este caso por José Ramón Márquez, en el que, además de mandar un buen directo al chaval de DiverXO, del que hablamos aquí hace poco (ver “David Muñoz (DiverXO), empresario de la década”), aplica y amplía el Teorema del Fua. Leamos:

“Gracias, Bibendum. Muchas gracias de nuevo. Con sus estrellas, Bibendum y su empresa de neumáticos nos iluminan. Una estrella, ve con mucho cuidado, que a la primera de cambio te echan un maridaje. Dos estrellas, ojito, ojito, que a la vuelta de la esquina salta el nitrógeno. Tres estrellas, huye porque te van a echar más foie del que tu hígado podrá soportar. Una, dos o tres, da igual en algo: se esforzarán porque tu Visa quede exhausta.

La novedad de este año es que el simpático Bibendum le ha dado una de sus estrellitas a un artista que lleva toda la pinta de los antisistema, con pendientes de esos negros y gordos incluidos. ¿Aceptará la American Express en su casa el artista u obligará a su delicada clientela a llevar carretillas llenas de asquerosos billetes capitalistas para pagar sus facturas?

¿Se imaginan que uno de estos artistas hubiese inventado los Minutejos? Sería gracioso el nombre que le habrían puesto. Vayamos prestos a Antonio Leyva, pidamos seis delicados Minutejos con una caña de cerveza y brindemos por Bibendum.”

Qué bueno. Sobran comentarios. Suscribimos cada palabra. Resumen:

  • Una estrella = Maridaje
  • Dos estrellas = Plato con nitrógeno
  • Tres estrellas = Sobredosis de fua

Imagen de Directo al paladar. Texto de Salmonetes ya no nos quedan.

Jamón de cerdo alimentado con culebras

Hace poco me terminé las entretenidas memorias de “Saint-Simon en España” (Universidad de Alicante, 2009), donde el maniático duque cuenta sus aventuras en España los años 1721 y 1722 durante la embajada para arreglar el matrimonio entre la hija de Felipe V y el futuro Luis XV. De uno de los banquetes, en la ciudad burgalesa de Lerma, comenta esto:

“La cena fue a la española, pero una olla excelente y un extraordinario vino de La Mancha nos compensaron del resto de manjares a los que estábamos poco habituados. El vino y el aceite que los señores elaboran para su consumo son admirables y subrayan la desidia pública, pues de iguales materias primas se hacen otros cuyo mero olor no es posible soportar. Se sirvieron también unos jamones rojizos, muy raros incluso en España, que sólo se preparan en las casas del duque del Arco y de otros dos señores, los cuales jamones proceden de cerdos a los que encierran en unos como corrales de reducidas dimensiones en terrenos abundantes en arbustos que son un herbidero de culebras, las cuales constituyen el solo alimento de tales cerdos. El perfume de estos jamones es admirable, y su sabor tan sobresaliente y estimulante que sorprende, pues no cabe manjar tan exquisito.”

¿Alguien conoce algo de estos tremendos jamones alimentados a base de culebras? ¿Se siguen haciendo en algún lado? ¿Sería una broma de los nobles españoles al francés? Sé que terrenos del Pardo eran del duque del Arco, ¿eran de ahí los jamones de culebra? Buscando en la red no encuentro nada, solamente jamones de la sierra de la Culebra y jamón cortado con forma de serpiente. Me encantaría que existieran, sería un producto supergourmet, pero brutal.

El día en que los políticos acabaron con la gastronomía española

Si los políticos -el gran Leguina- al meter dinero público acabaron con la Movida Madrileña, con la poca lucidez que, a ratos, tuvo; y también acabaron gracias a las subvenciones con el cine español, creando un mercado falso en el que se hacen películas pero no se estrenan -sigamos llorando por el Saura y el Erice de los setenta-; si las diputaciones provinciales editan cientos de libros absurdos que bostezan en los almacenes arruinando a pequeños editores; no podían ser menos con la cocina y ahora van a por ella.

Es cierto que a Antigourmet la nueva cocina española nos da un profundo asco, pero es imposible no reconocer que se ha abierto paso y ha triunfado ella solita, gracias a unos cuantos cocineros, emprendedores (perdón por la palabra) en su campo, que se han peleado con sus sartenes para ofrecer un producto, que no comida, que tiene fascinado a medio mundo, menos a los franceses, claro, que bien escocidos, imagino, están. ¿Entonces para qué estropearlo?

Realmente han sido los propios cocineros españoles los que se han asomado al precipicio ellos solitos, creando el grotesco Basque Culinary Center. Al olor de la carne fresca han llegado los buitres con su chequera, y sin pensárselo dos veces el Consejo de Ministros les dio el otro día nada más y nada menos que 7 millones de euros, con lo que podemos dar por finalizada la edad de oro de la cocina española. Y todavía no han puesto ni la primera piedra del edificio.

En medio de la polémica por la bajada de la inversión en I+D, regalan absurdamente cientos de millones de pesetas (de mi dinero) para mejorar y enseñar la esferificación de los lomos de sardina, algo que nuestros cocineros ya saben hacer, y, lamentablemente, mejor que nadie.

La verdad es que nos alegramos de que con nuestro dinero los políticos vayan a acabar con la iniciativa de los cocineros, con todas sus pamplinas, y volvamos así al tradicional plato de lentejas. Aunque… Si acaban con Adrià, ¿de qué vamos a escribir nosotros?

Imagen de La Aldea Irreductible.

Las 10 peores cosas de la cocina actual

Ayer el Chicago Tribune nos regalaba uno de los mejores artículos que uno recuerda, “10 worst dining trends of the last decade”, escrito por Christopher Borrelli, en el que nos presenta las diez peores tendencias en la cocina en la última década. El autor avisa que hay muchas más cosas que le repelen sumilleres de aguas -que tanto nos repugnan también a nosotros- o los baños unisex, pero que tenía que poner diez y tenía que cortar por algún lado. Esta es su clasificación:

1. Deconstruction
2. The chef as media whore
3. The menu as book
4. Foam
5. Knee-jerk online reviews
6. Proudly obnoxious fast food options
7. The communal table
8. The $40 entree
9. Molecular gastronomy
10. Fried onion blossoms

También a nosotros nos dan asco las mesas corridas, y las cartas que hay ahora en algunos sitios que tienen más hojas que Guerra y Paz, por no hablar de la deconstrucción, de la gastronomía molecular, de los cocineros estrella y de las vomitivas recetas con espuma. Este artículo nos ha hecho llorar de alegría:

“There are celebrity chefs who manage to stay chefs and run excellent restaurants, but there are times when you wonder what a chef is supposed to be doing. TV brings people into their restaurant. But when do they find time to cook?”

¡Exigimos el premio Pulitzer para el Christopher ya!

Noticia e imagen del Chicago Tribune.