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Pánico molecular: Cierra elBulli, arde Mugaritz

Manderley-Mugaritz a la parrilla

Manderley-Mugaritz a la parrilla

Tras la espantá de Adrià, con esa magnífica coda a su gastro-opereta que ha sido la pelea con el New York Times sobre el cierre-nocierre del bar y el rescate al alimón de todos los críticos-esclavos de gastronomía españoles, que tan bien describe Carpanta de Nola en su blog La despensa de Carpanta, hoy nos llega la sobrecogedora noticia del incendio en el restaurante Mugaritz.

Al igual que los Sati en India, el restaurante Mugaritz de nuestro querido Aduriz se ha visto vacío sin su mítico compadre molecular, y ha decidido, como las viudas Sati, autoinmolarse y poner fin a sus días a lo bonzo, con un par. ¡Para qué permanecer de pie si elBulli está cerrado! Lamentablemente, los bomberos de la zona, como siempre, han hecho bien su trabajo y solamente ha ardido la cocina, con lo que el cierre del restorán solamente durará unas semanas. ¡Mecachis!

¿Quién será el siguiente? ¿Se le infectará un piercing al chavalito de DiverXO? ¿Le morderá un perro a Quique Dacosta? ¿Es una coincidencia o hay una conspiración interplanetaria contra la cocina molecular? Pedimos a los lectores fanáticos de Antigourmet, por favor, que no pierdan las buenas maneras que les caracterizan y dejen las antorchas en casa. ¿Qué será ahora de los devoradores de fua, tendrán que volver a la ración de morcilla y al olor a fritanga o se encerrarán en casa a tomar latas pijas de Berasategui hasta que escampe?

Noticia de ¡¡Oído cocina!! e imagen de Erik.

Australiana sortea cena en elBulli

Busco a Jacques

Busco a Jacques

Hoy me tocaba escribir sobre el congreso Lo mejor de la gastronomía, pero lo dejo para otro día, que mi amigo Santi me ha enviado una gran noticia. Resulta que una bloguera gastronómica australiana tiene una mesa para dos en elBulli, y no tiene con quién ir, así que propone una cita a ciegas para ir a comer con ella croquetas de tomate hidrogenado con sabor a paella.

La pobre Jules Clancy quita las ganas de ir con ella -a pesar de esos ojos azules y ese irresistible hoyuelo en la barbilla- al presentarse:

“As a food scientist I’m really excited about the work of Ferran Adria and that someone is finally bringing some glamour to the profession. While my personal cooking style is much more conventional and minimalist, I can’t wait to experience the crazy language of el Bulli.”

¡¡Pero Julita, qué es eso de que Adrià ha traído el glamour a la cocina, pero qué dices, hija mía!! ¿Adrià elegante y sofisticado? La cocina de Adrià, más que sofisticada, es complicada; y elegante, no sé, viéndole con su bata de científico-cocinero me recuerda a mi profesor de física, el Benny, que llevaba, como un árbol serrado, en el sobaco los cercos de los sudores de todo el mes. Así que no es elegante y ni sofisticado, ergo no tiene glamour. Pero bueno, qué va a pensar alguien que se define como “food scientist” y que dice que en comida ella prefiere lo convencional y lo mínimal (todos sabemos lo que significa la cocina mínimal en una chica, que come ensaladas y yogures raros).

Bueno, para ganar la cena con esta chuqui, que puede ser una risa, solamente tienes que escribir a jules[at]thestonesoup[dot]com y convencerla con simpatía y creatividad (así que, Cobo, tú no hace falta que participes) de que eres su acompañante ideal.

Estos australianos están locos. Imagen de Stone Soup.

Adrià: “Cada plato es una novela, y cada menú es una ópera”

Hoy viene en El Mundo un desmesurado panegírico rebosante de baba a cargo de Daniel Vázquez Sallés titulado “La cocina estratosférica de Adrià. Un día en la mejor cocina del mundo”, tan largo que resulta difícil de leer y más en este mes en el que los periódicos se reducen -y es de agradecer- a veinte páginas. Pero bueno, veamos el lado bueno, lo han editado en agosto, cuando nadie lee el periódico.

Adriá, durante su cursillo de árbitro de baloncesto.

Adriá, durante un cursillo de árbitro de baloncesto.

En el reportaje el magnífico publicista metido a repelente cocinero nos regala alguno de sus famosos titulares, “Cada plato es una novela, y cada menú es una ópera”, que me recuerda a otro ególatra como él, el muy reputado en su casa productor musical Kike Santander, cuando en una Operación Triunfo criticaba a las gallináceas que cantaban en el programa les decía que su canción necesitaba granate cuando ellas habían cantando en amarillo pollo. Vamos, que decía exactamente las mismas bobadas que Adriá.

Decir que un plato es una novela es darse cuenta de que Adrià no ha leído una novela en su vida. Y decir que un menú es un ópera nos hace ver que, como casi todos, nunca ha ido a la ópera (a lo mejor ahora que es famoso dice que le gusta la ópera, como seguro que dice Mariah Carey). Es difícil analizar una frase cuando es tan estúpida, pero como la dice un mago, hay que reírle la gracia y en unos días poner tamaña estupidez en una web de citas de famosos.

¿Qué dirá mañana el bueno de Ferran? ¿Cómo prepara sus titulares? Mañana, u hoy mismo, lo sabremos, porque es el rayo que no cesa de lo inquieto y pesado que es.

Noticia de El Mundo e imagen de Ciudadanoenelmundo’s Blog.

El Rey de España, contra Antigourmet

Nosotros, últimos defensores en la blogosfera del Ancien régime, que todos los 21 de marzo vamos a la Iglesia de San Luis de los Franceses y a rezar con los brazos en cruz, con un ejemplar de “Memorias de ultratumba” en cada mano, por el alma del Duque de Enghien, no nos merecemos esto por parte de nuestro Rey. El pasado miércoles Don Juan Carlos I cometió el nefando crimen -por el que pasará a la Historia- de recibir en audiencia a Ferran Adrià.

¿Qué gana el Rey poniéndose al lado del demonio Adrià? ¿O en realidad ha sido Adrià el que ha recibido al Rey en su seno? Se supone que el Rey, nuestro Rey, el de Todos los españoles, debe mantenerse distante en batallas como esta, en guerras ideológicas de trinchera o tenedor, y no ponerse al lado de uno, cuando encima ese uno tiene de su lado toda la artillería pesada al mando de -por decirlo en el maravilloso hallazgo y único momento de lucidez de la amargada vida de Javier Arzallus- de la Brunete Gastronómica.

Pero Antigourmet -“¡Oh Dios, qué buen vasallo si tuviese buen Señor!”- seguirá en sus trece, en nuestro Montecassino particular, con un retrato de Álvaro Mutis en la mesilla y el ¡Hola! de la boda de la Infanta Elena -¡Exigimos la subida al trono de la Reina Elena I de España!- en la mesa del té. Habremos perdido una batalla con esta recepción, o quizá la hayamos ganado. Ya veremos.

Noticia de La Voz de Galicia e imagen de el blog de davichu.

Según Google, Adrià es el Anticristo

Recuerdo hace unos años que en un programa de cotilleo alguna olvidada buscona acusaba a alguien de algo diciendo a gritos en el plató “¡¡Lo dice internet!!” Así que lo que dice internet es verdad o, por lo menos, ocurre. Si a esa verdad le unes el nombre de Google ya la verdad pasa a ser incontestable, ya que lo que no está en Google no existe.

anticristo

Google es el tío más listo del planeta, le ganaría en dos patadas a Kasparov y al Deep Blue juntos, así que el otro día cuando veía qué tal había quedado mi post sobre la deleznable cerveza de Adrià, el cielo se abrió de par en par cuando vi a la derecha del post uno de los anuncios “inteligentes” que nos coloca papá Google por todos lados (ver la esquina inferior derecha de la imagen un poco más arriba). El anuncio, “Who is the Antichrist?”,  era de una encuesta para elegir el Anticristo, antichristindetity.com. Por lo que Google, al ver un post sobre la cerveza de Adrià, sobre Adrià, cayó en la cuenta de que qué mejor candidato a ser el Anticristo que nuestro cocinero publicista. Y es que lo es.

Así que, como lo dice Google, Ferran Adrià es el Anticristo.

Un mini de Inedit, por favor

Los creadores de Inedit, posando disfrazados de Depeche Mode

Estrella Damm es la culpable de Inedit, la cerveza para mentecatos con nombre de festival de cortometrajes, casi más que sus verdaderos creadores, Ferran Adrià, Juli Soler y el equipo de sumilleres de su bar.

Imagino que habrán sido los Estrella Damm los que han escrito los textos de la página de red de la cerveza, verdadero catálogo de frases del infierno gourmet, frases contra las que juramos -de rodillas ante el escaparate de un Museo del Jamón- luchar eternamente.

Repasemos estos demoníacos textos, que ponen los pelos de punta a cualquiera:

¿Por qué? Estrella Damm Inedit nace del convencimiento de que era necesaria una cerveza capaz de acompañar con el máximo respeto la mejor gastronomía.

¿ Qué es? Estrella Damm Inedit es un coupage único de malta de cebada y trigo, con lúpulo, cilantro, piel de naranja, regaliz, levadura y agua. Tras el llenado y taponado, se produce una segunda fermentación en botella, otorgando complejidad y haciendo que pueda presentar sedimentos naturales.

¿Cómo es? Nota de cata: de alta intensidad y complejidad aromática, su aspecto es ligeramente turbio. Muy afrutada y floral en nariz, con sensación de levadura fresca y recuerdos a especias dulces. De textura cremosa y fresca, suave volumen y carbónico delicado. Postgusto largo y de recuerdo afable.

¿Cómo se sirve? Se recomienda mantener Estrella Damm Inedit en cubitera durante su servicio en copas de vino blanco. Es importante no llenar más de la mitad de la copa para apreciar perfectamente todas sus virtudes.

Los textos se comentan solos. Para qué comentar algo sobre “respeto por la gastronomía”, “coupage único”, “otorgando complejidad” o “recuerdo afable”, si ya todos conocemos de memoria la vana palabrería gourmet, y a cualquier niño de siete años le puedes decir que diga algo sobre una bebida y casi seguro te dirá las palabras “afrutada” y “textura”, aunque no sepa -como los adultos que las dicen- qué significan. Qué asco da la cerveza Inedit.

Imagen de DecoEstilo.

Adrià, jefe de la tribu

¿Qué cantante saldría como el favorito si se hiciera una encuesta entre los miembros del club de fans de Elvis? Imagino que elegirían a Elvis. ¿Y si la encuesta se hace entre los hijos del creador de la cocina molecular, hijos que se han hecho todos cocineros moleculares? Pues papá Adrià, claro.

¿Que doscientos cocineros moleculares elijan como mejor cocinero a Adrià es una noticia? Parece que sí, parece que los periodistas palmeros siguen poniendo los ojos blancos cada vez que alguien nombra a Adrià.

Y qué bueno que el cocinero envenenador de The Fat Duck salga el segundo, qué poco corporativismo tienen los cocineros.

Imagen de Oriol Serra.

Ferran Adrià: Cuatro libros sobre esa casita

Uno de los mayores talentos del siglo XX, el arquitecto madrileño Fernando Higueras, escribió el siguiente párrafo sobre saber venderse y que copio de Arquinews:

Me parece que hay que saber venderse. Yo me sé vender negativamente. Tengo un 21% de talento y un -3% de saber venderme. Si viene un cliente a verme al estudio, se mea de risa conmigo, se hace amigo para siempre, pero no se le ocurre encargarme la obra. Os voy a decir el nombre de un tío al que admiro: Le Corbusier. Y le admiro porque es el único que ha sabido venderse. Porque Le Corbusier era casi tan mal arquitecto como pintor, cuando copiaba en los años 20 lo que habían hecho Picasso y Braque en 1907. Ahora recuerdo que, cuando le dijeron a Frank Lloyd Wright, para mí el mejor arquitecto del siglo XX después de Gaudí, que Le Corbusier había hecho por fin una casita, él respondió: “¿Sí? Ahora hará cuatro libros sobre esa casita”.

Algo así podría decirse de Ferrán Adrià, que una vez hizo una croqueta en una probeta y lleva diez años dando el coñazo vendiéndola, ahora con el nuevo libro sobre El Bulli que han escrito Richard Hamilton y Vicente Todolí con portada de Matt Groening. Libro que imagino pesará varios kilos para poder competir con los ladrillazos monumentales de Taschen.

Qué pena que no se cumpla su chorrada-titular del ABC “Después de esta obra ya puedo morirme tranquilo”. No sé a qué espera el doctor Montes.

Quedémonos mejor con la mirada y los pelos salvajes de Fernando Higueras, que tomo de Construmática.

Albert Adrià abandona el lado oscuro

La noticia la recogen los amigos de Mil Sabores tomándola de El Pingue, y la comentamos ahora nosotros en un cante de ida y vuelta España-Venezuela-España repleto de tronío -ya se sabe que la blogosfera es el teléfono estropeado en versión electrónica-. Resulta que el hermanísimo abandona la cocina de vanguardia para, cual Ramón Gaya asqueado tras ver las vanguardias parisinas, abrazar el sabor eterno de la cocina tradicional.

Si yo ya (casi) no oigo mis viejos vinilos de Superelvis y Mil Dolores Pequeños -pecados de modernidad de cuando tenía pelo- para escuchar casi exclusivamente las voces inmortales de Gram Parsons y Carlos Gardel, me parece lógico que Albert Adrià se deje de esnobismos decorativos -que, cierto es, donde quedan mejor es en un postre- y dedique su sabiduría a  “dedicarse por completo a la cocina tradicional”. Ha sentado la cabeza.

Que un reputado cocinero abrace la luz dejando atrás el lado oscuro del Imperio para defender a la raza humana como miembro de la Alianza es algo que nos debería de alegrar a todos. Hoy es un gran día. No todo está perdido. Quizá Los Planetas y los punkis estaban equivocados y hay futuro:

Y se acaba la película
y los malos van venciendo.
Y si alguien del futuro
casualmente oyera esto,
que venga a salvarnos,
que me salve a mí primero,
que me salve a mí primero.

Madrid Fusión 09, cocina molecular

Es inevitable hablar sobre el “debate” sobre cocina molecular que ha tenido lugar el segundo día de Madrid Fusión. Pongo entre comillas debate porque realmente llamar debate a una charla de unos cuantos señores que están totalmente de acuerdo en todo y donde nadie se atreve a disentir es una exageración. Más bien sería una charla a la búlgara.

La fuente de este post es la crónica de hoy del ABC a cargo de Emma Sueiro y algunos blogs que he leído por encima. Como primer punto, y para que se joda Adriá, las dos páginas que le dedican en ABC están en la sección de Gente, y no en Cultura ni en Ciencia (en El Mundo está en Cultura y en El País en Tecnología).

Parece que a Adriá no le gusta lo de cocina molecular, imagino que, dado lo sumamente soberbio que es, porque no acuñó él el término, si no el cocinero italiano Davide Cassi, también presente ayer en la marturbación molecular colectiva. Y Adriá se excusa diciendo que “Hay que analizar el nombre de cocina molecular. Si uno entra en Google, se sabe desde cuándo existe esta definición. Yo, en teoría, soy uno de los creadores de la cocina molecular y, sin embargo, si nos remontamos a entrevistas de 2003 en New York Times o en Le Monde en 2004, jamás aparece ese concepto en mi cocina.”

¡Qué grande eres, Ferrán! ¿Lo que dice Google es verdad? ¡¡Si buscas, por ejemplo, Adriá cocina teatral, sale una entrada de Antigourmet la primera!! Según tu razonamiento, es verdad, lo dice Google. Jajaja. ¡Adriá, teatrero!

Todos conocemos la fábula de la zorra y las uvas, ¿no suena eso de que “lo de cocina molecular es una chorrada, a mí me entrevistan en el NYT y en Le Monde” a la fábula? Ay, ay, Ferrán, no te piques con el pobre cocinero italiano, que seguro que cuando se le ocurrió lo de cocina molecular estaba con una foto tuya delante.

Adrià ensuciando Harvard

Qué mejor personaje para cerrar el año que el cocinero Adrià. Aunque he encontrado hoy la noticia buscando por internet algo de qué escribir mientras escucho a Quique González, no creo que sea una inocentada del Día de los Inocentes, porque el texto viene fechado en Expansión el pasado día 26.

El Materials Research Science and Engineering Center de la Harvard University ha firmado un acuerdo de investigación con El Bulli y su otro nombre, la Fundación Alicia, para “la formulación de alimentos, texturas y estructuras para explorar aplicaciones conjuntas” entre cocina y ciencia. Evidentemente el texto de la noticia se columpia, porque habla de 40.000 millones de dólares de presupuesto, y como le den todo ese dinero a Adrià para hacer burbujas de cordero asado es que los señores de Harvard son unos irresponsables. Imagino que será el presupuesto de toda la universidad. Como en estas páginas somos muy malpensados lo que pensamos es que la Generalitat de Cataluña -que forma parte de la Fundación Alicia- ha soltado la lana para el proyecto publicitario de Adrià, vamos, como en Vicky Cristina Barcelona u otras tantas ocasiones (algo que, lamentablemente, hacen todas las autonomías).

Esta guerra contra la idiotez de Adrià y sus secuaces la deberíamos ganar, debería estar chupado ganarla. Pero lo cierto es que la vamos perdiendo por goleada. Y se acaba el partido.

Noticia de Expansión.

Imagen tomada de cocina.org.

Un gourmet se hidrogeniza en El Bulli

Las cosas que hace Ferrán Adrià para salir en la prensa ya rozan lo increíble. Resulta que ha desaparecido en medio de la cena un crítico gastronómico suizo llamado Pascal Henry, que estaba haciendo una gira de comilonas en todos los bares europeos de tres estrellas Michelin y en medio de la cena en El Bulli se piró. Lo está investigando la Interpol, que busca huellas, y los Cazafantasmas, que buscan emulsiones y demás mejunjes bullianos.

Desde Antigourmet, esperando que el bueno de Pascal aparezca y lo explique, avanzamos, colaborando siempre con la justicia, unas cuantas hipótesis:

- Caída por un barranco tras un apretón provocado por un bocado a una pera con forma de plátano, sabor a salmón y textura de turrón, y estar el servicio ocupado.

- Un clásico simpa.

- Autohidrogenización por caída, cual Obelix, en una marmita de hidrogenización de sandías, mientras Ferrán le explicaba el funcionamiento.

Noticia en La Vanguardia.

Lo que faltaba: Adrià honoris causa

Desde luego que el demonio para este blog es Ferrán Adrià, pero tampoco quería ni esperaba cuando lo inicié que fuera un monográfico de este señor, pero resulta que todas las semanas hay que hablar de él. Y es que la University of Aberdeen le ha hecho honoris causa.

Pero tampoco exageremos, que Adrià se coloque al lado de Rafa Benítez, honoris causa por la Universidad Miguel Hernández; Francisco Franco, por la Universidad de Salamanca; Eric Honecker, por la Complutense segundos antes de caer el Muro (quizá el acto más vergonzante de la historia de la universidad española), Baltasar Garzón, por la Universidad Nacional de Córdoba; o Mario Conde Continuar leyendo ‘Lo que faltaba: Adrià honoris causa’

Héroes de Antigourmet (I): Santi Santamaría

De vez en cuando uno acompaña el asqueroso desayuno de café de máquina de la oficina con noticias que le alegran el día. Hoy ha sido uno de esos días. El cocinero Santi Santamaría, dueño del tres estrellas Michelín El Racó de Can Fabes, ha cargado contra la cocina de moda, la cocina teatral, diciendo claro lo que muchos empiezan a no querer callarse. Para qué comentar nada, dejemos que la sabiduría y la lucidez hablen:

“Los cocineros pretenciosos dan de comer a sus clientes platos que ni ellos mismos comerían”. Continuar leyendo ‘Héroes de Antigourmet (I): Santi Santamaría’

Lucio y José Luis contra Adriá

Quizá la diferencia entre los cocineros de verdad, como José Luis o Lucio, o Cándido y los cocineros posmodernos sea el nombre, mientras los cocineros de verdad son conocidos por su nombre de pila, los posmodernos tienen que usar su apellido. Qué gran teoría.

Los conocidos por su nombre de pila te hacen unos huevos rotos con sabor y forma de huevos rotos, o una tortilla con forma y sabor de tortilla, o un cochinillo con todas las letras; los posmodernos como Adrià, donde todo vale y nada vale, te hacen un cochinillo con forma de tortilla que sabe a huevos rotos Continuar leyendo ‘Lucio y José Luis contra Adriá’