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Regalos para Navidad: El tapón candado

Bajo el título de “Gastro-accesorios inverosímiles” el otro día el Diario del Gourmet de Provincias y del Perro Gastrónomo nos presentaba un tapón candado para poner en el vino, por si tu cuñado es un listo y, mientras tú te das la vuelta para decir al Kevin que como siga tirándole de las coletas a su prima Rebeca se queda sin Gormiti para Reyes, se echa más Pingus en su copa como si tal cosa.

No sé, me parece supermiserable ponerle un candado a la botella de vino, supermiserable si te lo compras tú, y extremadamente insultante si se lo regalas a alguien como diciendo “toma, majo, para que luego no me montes pollos porque me bebo tu ron de cabecera durante el partido”.

Pero bueno, por 12 libras tampoco es un derroche, y para un amigo invisible puede ser el regalo estrella. Eso sí, como dice el Gourmet de Provincias “te recomiendo que lo actives antes de haberte bebido el vino, a ver si por hacerlo con tres copitas encima no vas a ser capaz de recordarlo”. Feliz Navidad.

Imagen e idea del Diario del Gourmet de Provincias y del Perro Gastrónomo.

Vini Catena, el fondo de inversión del vino

¿Quieres invertir cómodamente en acciones de compañías distribuidoras, bodegas productoras, compañías agrícolas o de la industria auxiliar del vino del mundo? Pues si sabes de qué va esto de invertir, la Banca March acaba de sacar Vini Catena F.I., que según parece es el primer fondo de inversión sobre vino del mundo.

El fondo lo gestiona un equipo de expertos (imagino que en estos temas financieros), pero además cuenta con un Comité de Expertos (¿alguien dudaba que iba a aparecer por algún lado el inevitable comité?) integrado por profesionales de prestigio dentro de la cadena del vino que aportarán su experiencia. Vamos, unos tíos de unas bodegas que quedarán a comer y beberse los vinos en los que invierten los que se apunten al fondo y harán un informe de media página llena de goterones de tinto, como el resto de comités de expertos que existen. Y, desde nuestra nunca disimulada falta de humildad, creemos que somos las personas ideales para tamaño cometido, ya que el Ministerio de Cultura creemos que no nos elegirá como miembros del comisariado político de cierre de páginas de internet que quieren hacer (si nos eligieran para esto, cerraríamos en el acto todos los blog gastronómicos de España menos este que acoge estas líneas, por supuesto). Pensamos que desde el comité de expertos de este fondo, los inversores ganarán en confianza y nosotros en comidas y cenas por la patilla, último y único objetivo de este blog.

El vino y el iPhone: Relación si la hubiere

En la carrera del esnobismo es difícil elegir si lo son más los fanáticos del vino o los maniáticos tecnológicos. Uno, que tiene un móvil sin cámara, un móvil del siglo XX, se siente despreciado por la gente que lleva esos móviles gigantes que, como los bebés, hacen mil monerías. La palma se la lleva el iPhone, obra cumbre de la cursilería tecnológica, tan bonito que dan ganas de acariciarlo, pero que en realidad es igual a un retrovisor de un 131 Supermirafiori. Al iPhone se le pueden añadir cositas para epatar a tus amigos. Y el vino no se podía escapar. Su unión sí que es un acontecimiento planetario.

En Mashable leo el post 5 Must-Have iPhone Apps for Wine Lovers, escrito por Megan Berry, en el que muestra las cinco mejores aplicaciones sobre vino para el superteléfono, tan ridículas como divertidas.

Pair It! te hace maridajes (creo que se usa ese palabro) de todos los vinos del mundo con comidas, Fromage hace lo mismo pero solamente con quesos, Hello Vino simplemente es una base de datos de vinos, Drync Wine más o menos lo mismo pero puedes ir clasificando los vinos que vas tomando, y por último DrinkFit que te dice las calorías que tiene cada chato que te tomas.

Así que, en un paso más para la eliminación de la memoria y la mementización de la raza humana, dentro de nada ya no sabremos qué vino tomar con un besugo, tendremos que buscar nuestra memoria portátil en el bolsillo de la americana para saberlo, para recordar el que nos gustaba.

Imagen de Mashable.

Fiesta del Vino Peleón: Gran Aplauso para Monforte

Gracias a Colineta me entero de la apoteósica y maravillosa Festa da Castaña e do Viño Peleón que se celebra en la localidad lucense de Monforte el próximo día 31 de octubre. La fiesta, que según La Voz de Galicia “ha dejado estupefacto al consejo regulador de Ribeira Sacra”, nos parece fundamental, por su sentido del humor y por su ataque a todos los pesados de las denominaciones de origen, a los de las tiendas gourmet, a los cursis del enoturismo y a los que van a casas rurales de cartón piedra.

¡Dios mío, el embudo es de plástico y no es Riedel!

Por fin la gente tendrá un único día para dejarse de pose y de dar vueltas al vino en una copa de cristal en la que le cabe la cabeza para liberarse y tomarse un vino asqueroso y unas castañas con unos amigos, y así arreglar el mundo.

Así que pongamos en mayúsculas y negrita a los organizadores, otorgándoles el mayor aplauso posible: Ayuntamiento de Monforte, Diputación de Lugo, Centro Comercial Urbano (CCU), la Asociación de Empresarios de Hostelería de Lugo y el Consejo Regulador de Agricultura Ecolóxica. Ya habrá otros días para los taninos, el retrogusto a madera de haya y a nueces letonas.

Monforte salvará a Occidente.

Vía Colineta. Imagen de El Aderezo.

En la Disneylandia del amor, el champán es rosa

Al igual que los cigarros esos estrechos y largos todos sabemos que el champán rosa es de putas. Ahora Freixenet saca una nueva colección de Miniblack Rosé con un diseño muy molón -a medio camino entre una lata de aceite Carbonell y una camiseta de Custo Barcelona-, que incluye copas de plástico para tomarlo en cualquier lado, en cualquier hostal (aunque en el post de Neo2 digan que es para tomar en “azoteas de hoteles”).

A la vez, leo en El Aderezo que hay varios vinos de Hello Kitty, entre ellos un Kitty Brut Rosé. No sé si la bodega Tenimenti Castelrotto fomenta que las niñas beban alcohol, y al sacar un champán rosa, que encima se metan pilinguis, como hacen todas las series de la tele de Antena3 Televisión, pero es un poco raro. ¿Alguien se imagina una cerveza de los Teletubbies? (Ya sé que Hello Kitty lo comparten las niñas con miles de chicas mayores de edad, que a mí también me sigue gustando Mazinger Z).

Ya lo decían Fangoria:

“Tras esta puerta encontrarás mi altar.
Entremos en mi habitación,
La cama es rosa.
En la Disneylandia del amor
La luz es roja.”

Imagen de El Aderezo.

El vino en Galicia en 1964

De mi pequeña biblioteca de guías de España copio la sección Vinos de la guía “Pontevedra. España en Paz” (Publicaciones Españolas, Madrid, 1964), editada para conmemorar los tremendos “veinticinco años de paz” tras nuestra Guerra Civil:

“La provincia ofrece variadísimos vinos: el de la Ulla, ligero, citado ya en el Calixtino; el “caíño” fuerte y recio; el “espadeiro” que cantó Cabanillas; el “alvariño” que también radica en el Salnés, de color d emiel, que sabe a uvas y a tostado, y debe tomarse de pie, según consejo de los viejos, al atardecer y con surtida mariscada. Meaño, Padrenda, Barrantes, Sangenjo, Portonovo, Baliñas, sin tierras de vinos fragantes, “amorosos” que forman conoras de burbujas y salen “aturuxantes” del barril. Los del Verdugo, sabrosos y fuertes, se van dulcificando hacia El Rosal y todo el Condado, y son vinos generosos, templados, hechos para acompañamiento de comidas prolongaads, empanadas de Tuy y postres monjiles. Los de Arbo y Salvatierra encierran el misterio de las brumas del Miño. Los de Rubiós y Valeije, de sabor duradero, llevan la palma con los de Meire de los mejores tintos.”

A mí, que no sé de vino, me resulta alucinante que el Albariño sea despachado con dos líneas (aunque sea el que más texto merece). Conozco Barrantes, Condado y El Rosal del resto que nombra. ¿Siguen existiendo los otros vinos? ¿El Albariño acabó con todos o son subsecciones del Albariño o, al menos, de la denominación de origen Rias Baixas? ¿Existe vino en Valeije? ¿Entonces el Albariño es un invento, digamos, Constitucional? Si es así, de verdad, se lo han currado los de la denominación, porque inventarse un vino en veinte años y encumbrarlo tiene que ser difícil.

Gracias al amigo eSedidió del blog Éche o que hai por sus lecciones sobre toponimia galaica. Espero que disfrute viendo escrito Sangenjo al modo preconstitucional. :)

Imagen de Los sabores.

El vino y sus parásitos (Vin-Arte)

Cuando cualquier cosa se pone de moda y empieza a dar dinero, al momento salen a la superficie, como hongos, cientos de valientes parásitos que tratan de vivir de ello. Ejemplos hay por todos lados, uno de los más exitosos, el perroflauta que todas las madres perroflautas querrían de yerno, Macaco, quien seguramente hasta que se dio cuenta de que la ecología daba dinero tiraba -como todos- las pilas al río, y ahora nos da el coñazo día sí y día también con sus cutrecanciones ecológicas tratando de concienciarnos para que, como él, no usemos jabón.

Con respecto al vino y a la gastronomía pasa lo mismo, el último ejemplo, una tal Paula Gutiérrez, que -hábil ella- ha visto el nicho del vino y se nos descuelga en Haro con la exposición Vin-Arte, donde nos muestra su visión del vino, en la que, según ABC, “ha intentado dar un giro a las tradicionales representaciones del vino, que casi siempre tienen que ver con la recogida de la uva, las copas o las botellas”. A lo mejor Paula Gutiérrez es una gran artista -no recuerdo haber visto nunca obra suya-, aunque lo más seguro es que, como la gran mayoría de los artistas actuales, nunca haya expuesto nada fuera de las salas de arte oficiales, de ayuntamientos, comunidades, etc., lo que, en mi opinión, le quita (casi todo el) valor. En este caso es una de las mil ramificaciones de una comunidad autónoma la que apuesta (es decir, paga) por ella. ¿La veremos en una exposición organizada por algún ministerio sobre energía eólica? Seguramente.

Así que el vino ya es mayor de edad, porque ya los saltimbanquis viven de él.

Imagen de La Rioja Calidad.

La tortura de elegir un vino

Diferentes instrumentos de tortura de la civilización contemporánea

Diferentes instrumentos de tortura de la civilización contemporánea

Ayer asistí a un espectáculo bochornoso. Quizá se deba a mi poco mundo, porque no lo había visto nunca. Me fui con mi jefe a una reunión mañanera a Santiago de Compostela y al acabar nos fuimos los dos a comer a un mesón que había al lado del sitio de la reunión, en las afueras de la ciudad.

Pide mi jefe una botella de vino -el muy sibarita me dijo que me iba a sorprender, no debía acordarse de que no tengo ni idea de vino- y la camarera trae tres compas y un decantador, una especie de botella de leche de cristal. Abre la botella, echa todo su contenido en la botella de cristal y luego echa un chorrito en una de las copas. La camarera pega bien la copa a la mesa y agita su contenido en círculos, cuando acaba levanta la copa y girando la copa echa el contenido a otra copa. Vuelve a repetir el extraño ritual con esta nueva copa, echa lo que queda en una tercera copa y esa se la da a probar a mi jefe.

Si todo esto ya me parecía absurdo con la sed que tenía, va mi jefe, pone mala cara y dice “no sé, no sé”. Prueba el vino la camarera y dice “Ha perdido algo de fuerza” o algo así. Así que se lleva la jarra, las copas y toda la gaita y me quedo sin vino. Mi jefe elige otra marca, se vuelve a repetir la locura que había presenciado y, menos mal, este pasa el listón.

Tan terrible me pareció el show que tuve que tomarme dos licores café de postre para olvidar tamaña afrenta, licores que también me valieron para dormir como un bebé en el vuelo de vuelta a casa. Eso sí, el arroz con vieiras estaba buenísimo.

Imagen de Las Fincas Vinoteca.

Fenavin 09: El vino es guay

Para cerrar las minicrónicas de Fenavin recojo en el titular una frase que dijo ayer Pancho Campo, que me entero por la nota de prensa que es el primer y único Master of Wine español. Evidentemente, también me entero en este momento de la existencia de los Master of Wine, que ahora buscaré en la red y a quienes, seguro, dedicaremos un post en Antigourmet.

“El vino es guay”, dice, y se queda tan ancho. Porque quiere transmitir a los jóvenes que “el vino es algo simpático, bebido de forma moderada”. Pobre Pancho, no sabe los miles de tetrabriks que se beben los menores de edad todos los fines de semana. Ellos ya saben que es guay, Pancho, hijo.

La otra gran bobada que soltó ayer Campo es que “necesitamos un Obama del vino, que convenza al bodeguero de que sí podemos”. Es tan grotesco todo lo que rodea al nuevo presidente de Estados Unidos, tantas bobadas decimos sobre él, que uno ya se siente como la media docena de argentinos que dicen que Maradona es idiota, ya que napolitano no hay ninguno, todos adoran al imbécil más grande que ha dado Argentina en su historia. Obama no es imbécil, espero, pero esta idolatría tonta hacia él sí que lo es.

Fenavin 09: El vino por internet

Dentro de la más que notable página de red de Fenavin, que casi al momento va informando de las diferentes presentaciones, mesas redondas y actos diversos -algo por lo que la feria se sitúa por encima de cientos de jornadas gastronómicas, aunque su retransmisión por Fenavin TV no me haya funcionado- acabo de leer la nota de prensa sobre uno de los actos en principio más interesantes de Fenavin, la mesa redonda “Marketing Estratégico: las tendencias en los próximos cinco años dentro del mundo del vino internacional”, con el periodista británico John Radford, el enólogo bordelés en Jumilla, Patrick Rabion, y el director de Exportación y Marketing de Félix Solís Avantis, Félix Solís Ramos.

Para John Radford el vino triunfará en internet por dos razones, por “la dificultad que tienen muchos consumidores a la hora de conocer un producto” y por que “el triunfo de internet radica en la eliminación de los intermediarios, lo que además abarataría el precio final del producto”. ¿Son estas dos cosas ciertas? Con respecto a la primera, ¿los consumidores qué dificultades tienen para conocer vinos? ¿Que hay millones de vinos? Pues como todos los productos. ¿Hay algún portal en el que salgan todos los vinos o hay que hacer esa investigación en la página de una tienda de vinos en línea? Con respecto a la segunda cuestión, ¿la gente compra el vino en las páginas de las bodedas o en las tiendas de vino, lo que no eliminaría los intermediarios?

Imagen de Fenavin.

Fenavin 09: La feria del vino

El próximo martes en Ciudad Real abre Fenavin, la Feria Nacional del Vino, que imagino todo el mundo pronuncia Fenavín, aunque parece que se pronuncia como una palabra llana, al contrario que todas las palabras acabadas en in.

A pesar de las infumables siglas que acaparan la agenda institucional, que parece un catálogo de un laboratorio farmaceútico (ASAJA, CEVINUM, AVIMES, FIVIN, AEPEV, UPA, OCM, ADEVIN, etc.) y que hacen que no se entienda nada de lo que van a hablar, la sección no política, como no podía ser de otra forma, sí que tiene más interés, incluso han tenido la valentía o las ganas de lío de invitar al apestado de Santi Santamaría. Así que imaginamos que los de la Madrid Fusión no volverán a invitar a los de Fenavin nunca más.

Pero hay más, mesas redondas sobre literatura y vino, sobre márketing y vino; conferencias tan interesantes como la que abre la feria “Critics for sale”, a cargo de Robin Goldstein o una con el estupendo nombre de “Cómo proteger al vino de falsifiaciones y golfos”, y diferentes catas -una especial para ciegos- y maridajes que harán de Fenavin un entretenido escaparate para nuestro vino.

Seguiremos Fenavin día a día.

Imagen de Bodegas Aldonia.

Tintos de Alta Expresión

En Galicia, en la Semana Santa, me fui a cenar un día con unos amigos a uno de nuestros bares de cabecera, con una cocina maravillosa, donde el pescado que fríen como nadie en el mundo lo trae el marido pescador de la que lleva el local. Es el pescado que él mismo pesca todas las noches.

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Hace años no te ponían ni platos, y ahora tras remodelar el local -que ha perdido algo romántico pero sigue siendo precioso-, se marcan una carta de vinos donde hay una cosa que no conocía, Tintos de alta expresión, pero que mi amigo Santiago, autor de la foto que acompaña este texto, me explicó en una frase demoledora mientras las televisiones europeas se autohumillaban transmitiendo una rueda de prensa de Obama.

“Tinto de alta expresión es la frase que se usa ahora en algunos sitios para subirte el precio de la botella de vino treinta euros”.

Ya no hice más preguntas, claro, nos tomamos nuestro vino, nuestra cena -magnífica, como siempre-, hablamos de Perdidos y nos echamos unas risas.

Hoy he recuperado la foto que hizo para que escribiera este post, todavía asombrado por lo de “alta expresión” y por la tontería que nos inunda y que acabará por ahogarnos.

Antonio Banderas también sabe de vino

Los cómicos bohemios de café y media tostada hace tiempo que pasaron a mejor vida, ya que ellos mismos se han creído -y esto lleva dentro un gran mérito- que son creadores e intelectuales, cuando no son más que actores, personas que se aprenden de memoria un texto escrito por, este sí, un creador. Ahora los actores solamente ponen pose de bohemio mientras se toman una copa en el Delic, o se pasean en yate por Mallorca.

Uno de los actores que me cae mejor es Antonio Banderas, cuya mejor película, Spy Kids, es una maravilla de entretenimiento, y cuya segunda mejor película, Átame, es la última película buena que hizo aquel divertido director de cine transformado en vedete que se llama Almodóvar. El resto de la filmografía de Banderas es peor que cualquier capítulo de Los hombres de Paco, un mérito que hace de su mánager o de quien le lea los guiones una verdadera joya.

Pues eso, que Banderas ha comprado el 50% de las Anta Bodegas, que ahora se llamarán Anta Banderas, con el objetivo de potenciar las ventas de este vino en las dos Américas. Algo que es una bobada, por supuesto, ya que la compra es para la bodega exclusivamente publicidad en España. ¿Alguien va a comprar en Dakota vino Anta porque sea de Banderas? Más bien al revés. ¿Alguien sabe si Banderas tiene alguna bodega en Chile o en California? A lo mejor sí, pero aquí no nos enteramos, ya que solamente es publicidad y se conoce en Chile o en California.

Me dicen mis espías -yo no distingo el vino tinto del blanco- que el vino ese está bueno. Solamente esperamos que Banderas no lo destroce.

Vía elgrancatador.com. Imagen de Palomitas de maíz.

Ysios&Ion Fiz, vino y moda

De los restos del naufragio de la Pasarela Cibeles nació ese engendro de nombre estúpido llamado Madrid Fashion Week, sin darse cuenta que a las revistas de moda de Bulgaria les da igual poner en el suelto de cinco renglones que le dedican un nombre u otro.

De la unión de una bodega y un diseñador de moda ha nacido el vino Ysios&Ion Fiz. Este vino, con un nombre tan superfácil de pronunciar, es “elegante pero con un punto canalla”, cosa que ya da bastante grima -¿canalla es malo?-, ha sido la estrella del desfile en esta semana de la moda de Ion Fiz.

Que un diseñador se ponga a hacer de catador o elaborador de vino, y que le acepten, da una imagen clara de por dónde va la enología hoy en día, perdida entre tonterías como esta y arquitecturas tan espectaculares como vacías. Si encima el diseñador es considerado en todos lados el enfant terrible de la moda española, tenemos la receta perfecta: Un diseñador que no escandaliza ni a la vieja más repelente por mucho que se autopublicite como terrible metiendo la pezuña en el negocio más rancio y elitista del mundo. Así nos va.

Noticia de elgrancatador.com. Imagen de WebMujerActual.

El cómic del vino

Rebuscando por ahí me he encontrado con el cómic Les gouttes de Dieu, una serie dibujada sobre vino, mezcla anime entre Falcon Crest y El nombre de la Rosa, que según leo, causa sensación en Japón y Francia. Ya van por el número 5 y cada vez que nombran un vino en el cómic multiplica por cinco sus ventas en Japón.

¿De qué va? Un testamento de un crítico de vinos deja su herencia en combate en a su hijo y sorprendente a un enólogo adoptado por el muerto poco antes de morir. el hijo fetén deberá luchar con el intruso por la bodega de herencia, con un juego en el que tienen que descubrir doce vinos para llegar al perfecto, el que lleva en nombre de la serie. Toma ya.

¿Le interesa este tipo de cosas a gente ajena a la secta vinícola? Parece que sí, por el éxito que tiene, que han conseguido aunar un guión comiquero interesante y misterioso con el macguffin enológico. Ya ni en los cómic podemos escapar del gourmetismo.

Vía Vins&Roses.