Archivo de etiquetas de 'cocineros estrella'

Quique Dacosta fastidiando la Copa América

Quique Dacosta descongelando un kilo de palitos de cangrejo

Quique Dacosta descongelando un kilo de palitos de cangrejo

Pobres marineros, todo el día dale que te pego subiendo y bajando cuerdas, recogiendo velas y poniendo posturitas para que les hagan fotos y llegan a puerto y se tienen que tomar un cubalibre de foie, ostras esenciales al pesto de algas y arroz gelificado en caldo de anguilas ahumadas… Qué ascazo, colega. Así que tendrán que llevarse en cada regata una mochila llena de Conchas Codan para poder inflarse bien y no tomar nada en bar llamado Hospitality (que menudo nombrecito para el bar), reservado a los participantes en la regata.

Luego, para los mortales, el bueno de Quique Dacosta, elegido como cocinero de la 33 Copa América, y a quien visitamos y lo contamos en dos post el año pasado (1, y 2), ha abierto otro bar, el Foredeck, donde ofrecerá cenas a 120 boniatos la gracia. Y, ya para los apestados en sandalias, otro bar, el Gastro-Bar-Lounge (ganador al peor nombre de bar del siglo XXI) donde, en hirientes palabras de El Aderezo, de quien cogemos toda la info, “se servirá un menú popular de 22€ consistente en ocho tapas de alta cocina”, menú que según leemos en el blog Dame pan y dime tonto es un poco bastante castaña.

Imagen de Con mucha gula.

Arola y el Lidl: Matrimoniadas

El otro día cambiando de cadena caí en un anuncio del Lidl protagonizado por el cocinero-showman Sergi Arola y el asqueroso del calvo del Lidl, ese genio absoluto de la comunicación. Este anuncio vino a sumarse a la alegría producida por el cierre hace pocas fechas de D’E, uno de los bares de Arola en Madrid (Velázquez esquina Goya).

Buscando el vídeo del anuncio por la red he caído en el blog Nueva Salud, órgano de comunicación de AVE FENIX Asociación Diabética, donde hablan del anuncio. Así que me permito copiar su texto, que dice exactamente lo que pensaba escribir yo, pero mucho mejor, con mucha más claridad:

El mamporreo de LIDL: Sergi Arola

Catálogo de la semana de LIDL (tienda de descuentos)

Sergi Arola cocina con productos Lidl

Mal tienen que estar las cosas para algunos cocineros que se prestan a cobrar de las cadenas de alimentación más humildes (esta prácticamente tomada por emigrantes), y que a la vez en su curriculum incluido en esas páginas presume de haber estado aprendiendo en elBulli.

Desde el punto de vista de la marca alemana la jugada es muy buena, incluyen productos de algo más de calidad y precio de cara a las Navidades y hacen que firme como suyas las recetas un conocido cocinero español.

Lo que no creo que sea gran negocio es para el cocinero . No le acabo de ver su ventaja, salvo lo que haya cobrado, respecto a sus habituales clientes.

En fin, hay otros a los que hemos contemplado incluso haciendo cocina con Coca-Cola, así que la bajada de pantalones de la profesión está generalizada, pero nunca estas ruindades va a beneficiarles a medio plazo y a la larga.

Imagen de Entre Teens, de su fantástico post ¿Tú también odias al calvo del Lidl?

Adrià: “Cada plato es una novela, y cada menú es una ópera”

Hoy viene en El Mundo un desmesurado panegírico rebosante de baba a cargo de Daniel Vázquez Sallés titulado “La cocina estratosférica de Adrià. Un día en la mejor cocina del mundo”, tan largo que resulta difícil de leer y más en este mes en el que los periódicos se reducen -y es de agradecer- a veinte páginas. Pero bueno, veamos el lado bueno, lo han editado en agosto, cuando nadie lee el periódico.

Adriá, durante su cursillo de árbitro de baloncesto.

Adriá, durante un cursillo de árbitro de baloncesto.

En el reportaje el magnífico publicista metido a repelente cocinero nos regala alguno de sus famosos titulares, “Cada plato es una novela, y cada menú es una ópera”, que me recuerda a otro ególatra como él, el muy reputado en su casa productor musical Kike Santander, cuando en una Operación Triunfo criticaba a las gallináceas que cantaban en el programa les decía que su canción necesitaba granate cuando ellas habían cantando en amarillo pollo. Vamos, que decía exactamente las mismas bobadas que Adriá.

Decir que un plato es una novela es darse cuenta de que Adrià no ha leído una novela en su vida. Y decir que un menú es un ópera nos hace ver que, como casi todos, nunca ha ido a la ópera (a lo mejor ahora que es famoso dice que le gusta la ópera, como seguro que dice Mariah Carey). Es difícil analizar una frase cuando es tan estúpida, pero como la dice un mago, hay que reírle la gracia y en unos días poner tamaña estupidez en una web de citas de famosos.

¿Qué dirá mañana el bueno de Ferran? ¿Cómo prepara sus titulares? Mañana, u hoy mismo, lo sabremos, porque es el rayo que no cesa de lo inquieto y pesado que es.

Noticia de El Mundo e imagen de Ciudadanoenelmundo’s Blog.

Aduriz: “Yo sirvo cosas que no están buenas”

Expansión se marca hoy un extraño y sin sentido artículo llamado “Así se crea un restaurante ‘top’” en el que se cuenta, plena de autobombo, la historia del restaurante Mugaritz del cocinero Aduriz. El lector que consiga superar el primer párrafo, que contiene esta indescifrable frase “La pizarra de la cocina del cuarto mejor restaurante del mundo recuerda el realismo en potencia que encierra cualquier sueño a los 30 profesionales afanados en emplatar ilusiones vegetales”, ya se merece un premio.

Aduriz, pensando titulares mientras toma sopa

Pero lo más interesante o impactante del artículo de Marta Fernández son algunos entrecomillados del cocinero, quien, como siempre y como hacen todos sus colegas, disfruta lanzando titulares a cual más descabellado, provocando que incautos blogueros como el que escribe esto, caiga de nuevo, y les dedique un post. Las tres mejores sentencias:

“Los proyectos de I+D deben tener una función social y un objetivo claro.”

“Yo sirvo cosas que no están buenas, pero que son emocionantes. No cocino en la escala habitual del sabor. Cocinar bueno es muy fácil; yo me entrego, me meto en fronteras enredadas y complicadas.”

“El gran enemigo de la alta cocina no es la exigencia, sino la ignorancia. No hay nada peor que un cliente ignorante.”

¿Qué función social cumplen entonces sus proyectos de I+D? ¿Busca acaso sabores malos pero emocionantes? ¿Por qué no regala entonces un vídeo de la emocionante Speed y deja la comida para quien sabe cocinar? ¿No será acaso él el ignorante? ¿Si cocinar bueno es muy fácil, y él cocina cosas que no están buenas, entonces cocinar mal es difícil? ¿Cómo puede ser un cocinero tan ignorante, mucho más que los ignorantes de sus clientes?

Artículo original de Expansión. Imagen de No se le puede llamar cocina.

Redzepi, jefecillo de la secta ecochef

Lo leí ayer mientras veía un rato el Tour y no entendí nada. Ayer en El País Semanal venía un articulo reportaje cantando las glorias de un tal René Redzepi, cocinero de Noma, un restorán de Copenhague, que resulta que es un radical de la cocina ecológica y, por ejemplo, no usa el chocolate al no ser originario de Europa, Escandinavia, Dinamarca, Copenhague, su barrio, su casa, su nevera, que la verdad es que no sé dónde pone la frontera para que un producto llegue a sus platos.

Todas las bobadas que hace Redzepi, bueno, tienen su gracia, como ir a buscar hierbas por el monte para cocinar luego con ellas, aunque lo que más mola son las patochadas que dice, como que “en breve, la figura del cocinero recolector tenderá a consolidarse” y, sobre todo esto de que, “cuando llegué a El Bulli aprendí a sentirme yo mismo, a comportarme con libertad y a saltarme la rigidez de las viejas normas”. ¿Pero qué es El Bulli, un monasterio, un balneario, un campo de fútbol? ¿Qué vieja norma se saltó, hizo caca en la mesa?

A destacar los comentarios de nuestro amigo Aduriz, primero tan condescendiente con el cocinero danés que casi parece una frase de José Luis Moreno “Redzepi posee todos los atributos para convertirse en un profesional de referencia. Tiene talento, es inteligente, y una ambición legítima. Intuye las oportunidades y sabe sacarles el máximo partido”, y luego con este disparate al acusar a Redzepi de insolidario porque no echa al bacalao tomillo de Gabón si no de Dinamarca: “No comparto su radicalismo culinario. En un mundo global, su actitud es reduccionista. No me convencen los ultranacionalismos. La sostenibilidad del planeta ha de ser global. Debemos ser responsables con nuestro entorno, pero también solidarios con los países más pobres”.

Noticia de El País. Imagen de 7 Caníbales.

Adrià, jefe de la tribu

¿Qué cantante saldría como el favorito si se hiciera una encuesta entre los miembros del club de fans de Elvis? Imagino que elegirían a Elvis. ¿Y si la encuesta se hace entre los hijos del creador de la cocina molecular, hijos que se han hecho todos cocineros moleculares? Pues papá Adrià, claro.

¿Que doscientos cocineros moleculares elijan como mejor cocinero a Adrià es una noticia? Parece que sí, parece que los periodistas palmeros siguen poniendo los ojos blancos cada vez que alguien nombra a Adrià.

Y qué bueno que el cocinero envenenador de The Fat Duck salga el segundo, qué poco corporativismo tienen los cocineros.

Imagen de Oriol Serra.

Ferran Adrià: Cuatro libros sobre esa casita

Uno de los mayores talentos del siglo XX, el arquitecto madrileño Fernando Higueras, escribió el siguiente párrafo sobre saber venderse y que copio de Arquinews:

Me parece que hay que saber venderse. Yo me sé vender negativamente. Tengo un 21% de talento y un -3% de saber venderme. Si viene un cliente a verme al estudio, se mea de risa conmigo, se hace amigo para siempre, pero no se le ocurre encargarme la obra. Os voy a decir el nombre de un tío al que admiro: Le Corbusier. Y le admiro porque es el único que ha sabido venderse. Porque Le Corbusier era casi tan mal arquitecto como pintor, cuando copiaba en los años 20 lo que habían hecho Picasso y Braque en 1907. Ahora recuerdo que, cuando le dijeron a Frank Lloyd Wright, para mí el mejor arquitecto del siglo XX después de Gaudí, que Le Corbusier había hecho por fin una casita, él respondió: “¿Sí? Ahora hará cuatro libros sobre esa casita”.

Algo así podría decirse de Ferrán Adrià, que una vez hizo una croqueta en una probeta y lleva diez años dando el coñazo vendiéndola, ahora con el nuevo libro sobre El Bulli que han escrito Richard Hamilton y Vicente Todolí con portada de Matt Groening. Libro que imagino pesará varios kilos para poder competir con los ladrillazos monumentales de Taschen.

Qué pena que no se cumpla su chorrada-titular del ABC “Después de esta obra ya puedo morirme tranquilo”. No sé a qué espera el doctor Montes.

Quedémonos mejor con la mirada y los pelos salvajes de Fernando Higueras, que tomo de Construmática.

Sergi Arola, arruinado por la prensa

Hay días en que se leen cosas que cuesta creer, hay días en que ya no se sabe si alguien que aboga por “poner de moda el trabajo en el campo” es un retromaoísta visionario o un idiota. Da igual, las dos cosas son lo mismo, y quien debía irse al monte a cultivar boniatos es él.

Porque en otra parte de la entrevista que le ha hecho EFE a Sergi Arola, entrevista que leemos en La Opinión de Tenerife, el cocinero denuncia “la superficialidad con la que se critica en los medios de comunicación los menús de los restaurantes gastronómicos porque su precio supera los 100 euros por cubierto” y dice, que ya es alucinante el desvarío, que debido esas críticas de la prensa “los empresarios han dejado de ir al restaurante gastronómico para evitar ser el centro de atención porque han decidido pagar por comer bien”. Que se lo digan a los de AIG, lo que se cortan.

A ver si me entero. La prensa lleva años ensalzando las maravillas de los “restaurantes gastronómicos”, usando su repelente definición, y ahora de repente, no se sabe por qué, los critican (¿Dónde? ¿Se refiere a Antigourmet?), y esa crítica ha hecho que los empresarios, tan vergonzosos y comedidos ellos y por escándalo social, hayan dejado de ir a cenar a su restaurante. ¿Pero qué dices, Sergi? ¡Hay una conspiración internacionar contra Arola! ¿No será que ya nos vamos cansando de pagar y no comer?

Noticia de La Opinión e imagen de Historia de la gastronomía.

Aduriz contra la libertad

El cocinero Andoni Luis Aduriz participó ayer junto con el filósofo Daniel Innerarity en el encuentro Comer en la sociedad del riesgo, que forma parte de los Diálogos de Ética, Humanismo y Ciencia organizados por la Diputación de Guipúzcoa, el Hospital Donostia y la Caja Laboral.

Aduriz nos trata a las personas como a bebés sin criterio, diciendo que existe un exceso de información en el mundo, que hace que se genere confusión y desorientación general y que “en muchos casos la gente haya empezado a acercarse a la comida con cierto recelo”, según pone en su crónica ADN. Evidentemente, todos parecemos faltos de criterio, acosados por los medios de comunicación, menos él, que parece que es capaz de mantener la cabeza fría para guiarnos por el buen camino -por su camino- hacia la felicidad.

¿Estamos gordos por el exceso de información? ¿Quién tiene la culpa, el New York Times o internet? ¿Si prohibimos internet adelgazamos o solamente si entramos en tu página web, Andoni Luis? ¿Si quemamos unas cuantas bibliotecas estaremos más sanos? Que nos explique Andoni, por favor.

A la gente le dan una estrella Michelin y ya se creen apóstoles de algo con permiso para darnos lecciones.

Noticia de ADN e imagen de Directo al Paladar.

Blumenthal, el cocinero envenenador

Tenía que pasar alguna vez, y estamos muy contentos en la redacción. 40 personas han resultado intoxicadas tras cenar por 150€ por barba en el famoso The Fat Duck, restaurante que siempre queda segundo en la clasificación de los mejores restaurantes del mundo tras el infecto El Bulli. Por eso su dueño, Heston Blumenthal, está tan amargado y ha tenido que cerrar el local.

El patán molecular de Blumenthal dice en El País que “hay quienes aprovechan la mínima cuestión para desacreditar a los partidarios de la cocina científica”. Por supuesto, chaval, que aprovechamos los pases medidos que nos haces, y tú mejor que criticar a los que nos reímos de lo que te ha pasado y de las vomitonas de tus clientes, podías lavar mejor las sartenes -es decir, las probetas- en las que cocinas tus platos a los incautos a los que engañas. Para otro día dejamos lo de comer marisco con un casete puesto en el que se oye el mar, publicitado como una experiencia acústico-gastronómica, y que da para un post para él solito.

Hay días en que es un placer escribir este blog.

Vía Diario del Gourmet de Provincias y del Perro Gastrónomo. Imagen del Blog de Charlie a secas.

ARCO 2009: Carne envuelta en bronce

No podía ser de otro modo, el bar de ARCO ha sido conquistado por las huestes de la cocina molecular y, según leo en El Confidencial, ofrece degeneraciones como bogavante y fondo floral, manzana cuadrada con kefir y frutas atomizadas, bocado de carne envuelto en bronce, y hamburguesa de chocolate.

Dejemos de lado ese misterio llamado fondo floral y la tontuna de la hamburguesa de chocolate, o las maravillosas frutas atomizadas, donde imaginamos que “atomizado” significa fruta machacada o en compota, ya que sabemos que una de las claves de la cocina molecular es ocultar la verdad con palabras vanas. Centrémonos en la carne con bronce.

La encargada de todo este desatino es una hijísima, Elena Arzak, que nos insulta a los aficionados al arte al darnos la carne con bronce. Qué pasa, señorita Arzak, ¿que ARCO no es lo suficiente chic como para ponernos carne con oro, que también es comestible, como sabemos a la perfección, o es que la crisis ha hecho mella en su despensa y ha tenido que pedir a su proveedor cobre en vez de bronce?. Queremos saber, y queremos que las autoridades tomen cartas en el asunto.

Esto es intolerable, queremos carne con oro.

Noticia de El Confidencial e imagen de ARCO.

Madrid Fusión 09, llega el horror

Cuando rebuscando en la página de red de cualquier evento no ves a primera vista cuándo se desarrolla ese evento y dónde, es que el evento es una gaita, por mucho que se anuncie, como leo en El Periódico de Aragón, que es donde he encontrado las fechas, como “la cumbre internacional de gastronomía más influyente del planeta”. La fecha: del 19 al 22 de enero en el Palacio Municipal de Congresos de Madrid.

Entre las tontunas sobre las que hablarán destacamos la mesa redonda “Cocineros con conciencia medioambiental” donde se hablará de pijadas como la farm food -término que desplumaremos próximamente- y la gastrobotánica. En la dictadura de lo políticamente correcto aunque organices unas jornadas sobre la Batalla de Waterloo tienes que meter una sección del coñazo ecologista.

Otra de las mesas que destaca es “Modelos de negocio en tiempos de crisis: Alta cocina pobre, gastrobares y small plates”. Ya poniéndonos nosotros políticamente correctos, ¿no pueden los cocineros millonetis bobos (bohemian bourgeois) buscar una acepción menos insultante que “alta cocina pobre”? Se nota que los juegos escandalizadores de los artistas de hoy en día, ahorcando niños o comiéndose fetos, han calado hondo entre los cocineros. Si aquéllos son entronizados por sus obras-guarrada, ¿por qué no puede un cocinero reírse de los pobres?

Luego quedan más cosas, el alcalde repipi de Madrid rinde pleitesía a los ecologistas -creyendo, ingenuo que es el pobre, que no van a seguir insultándole a la mínima- premiando a los capos de Greenpeace y a los simpáticos chicos del FROM y sus pezqueñines. También aparece en Madrid Fusión la inevitable “Ciencia y Cocina: I + D + G”.

Todo esto, y mucho más, tendrá un seguimiento por parte de Antigourmet, que aunque -y es intolerable- no estamos invitados ni vamos a pagar por pasarlo mal, lo seguiremos por internet. Sigan atentos a sus pantallas.

Adrià ensuciando Harvard

Qué mejor personaje para cerrar el año que el cocinero Adrià. Aunque he encontrado hoy la noticia buscando por internet algo de qué escribir mientras escucho a Quique González, no creo que sea una inocentada del Día de los Inocentes, porque el texto viene fechado en Expansión el pasado día 26.

El Materials Research Science and Engineering Center de la Harvard University ha firmado un acuerdo de investigación con El Bulli y su otro nombre, la Fundación Alicia, para “la formulación de alimentos, texturas y estructuras para explorar aplicaciones conjuntas” entre cocina y ciencia. Evidentemente el texto de la noticia se columpia, porque habla de 40.000 millones de dólares de presupuesto, y como le den todo ese dinero a Adrià para hacer burbujas de cordero asado es que los señores de Harvard son unos irresponsables. Imagino que será el presupuesto de toda la universidad. Como en estas páginas somos muy malpensados lo que pensamos es que la Generalitat de Cataluña -que forma parte de la Fundación Alicia- ha soltado la lana para el proyecto publicitario de Adrià, vamos, como en Vicky Cristina Barcelona u otras tantas ocasiones (algo que, lamentablemente, hacen todas las autonomías).

Esta guerra contra la idiotez de Adrià y sus secuaces la deberíamos ganar, debería estar chupado ganarla. Pero lo cierto es que la vamos perdiendo por goleada. Y se acaba el partido.

Noticia de Expansión.

Imagen tomada de cocina.org.

Apología de la lombarda

Hace tiempo, pensando en hacer un post sobre Satie y su manía de comer solamente cosas blancas,  me guardé un enlace a un post que trataba sobre la comida morada. Ahora recupero la idea para hablar de la mejor comida morada que existe, la navideña lombarda.

En estos tiempos de zozobra tomar una lombarda en Nochebuena emociona a cualquiera. Yendo en metro al trabajo leí el otro día en ADN que una empresa llamada Cocineros de Madrid hacía cenas de Nochebuena a la carta. Evidentemente nada más llegar a casa contemplé horrorizado en mi pantalla lo que estos cocineros me ofrecían, ensalada de pulpo con tagliatelle al cacao y crema de coliflor y ensalada de algas o dorada al vapor de hierbabuena y lemon-grass con cous-cous de manitas y calabaza baby a la plancha. Pobre gente la que cene eso en Nochebuena, qué vacíos están sus corazones y qué vacíos se quedarán sus estómagos.

Comparar esos platos con una lombarda simplemente rehogada con aceite, o con piñones, es como comparar el gotelé  de Barceló en la ONU con un retrato de Tiziano. Un sinsentido.

Imagen de Sólo recetas.

Casa Marcial: Nacho Manzano rebuscando en la basura

Una cosa es que las madres nos coman la cabeza desde niños acerca de las bondades de lo peor de cada alimento, que si la piel de la manzana es lo mejor, la nata de la leche, la cabeza y la piel del pescado, el plátano pasado, etc. Son madres, todo vale y todo se les permite. Pero otra cosa es que hoy venga un listillo y, cuando ya peinamos canas, nos trate de volver a vender la moto de que la piel de pescado es lo mejor.

Resulta que Nacho Manzano, el cocinero del restaurante gijonés Casa Marcial -con su estrellita Michelin, estaba claro-, nos propone como gracieta diferentes platos realizados con pieles de pescado, que, según esta lumbrera de la cocina es “donde se concentra un porcenaje mayor de grasa es en la piel o bajo la piel, y eso es lo que da el sabor al pescado”. Tres son los platos que hace en su restaurante, de los que, gracias a Dios, solamente sabemos el nombre: piel de salmonete con alioli de sus higaditos, piel de sardina con alga ahumada y piel de ventresca asada con melón, cítricos y aceitunas negras. Continuar leyendo ‘Casa Marcial: Nacho Manzano rebuscando en la basura’