A nosotros nos gustan los camareros con chaquetilla y, al igual que el Diario del Gourmet de Provincias y del Perro Gastrónomo en su post La dictadura del plato cuadrado (o del camarero vestido de negro), estamos hartos del rollo zen de los camareros vestidos de negro de pies a cabeza. Hartos también de los platos cuadrados (Ver Contra los platos cuadrados).
Hablando de camareros, la semana pasada publicó el New York Times un divertido artículo titulado 100 Things Restaurant Staffers Should Never Do (Part 1) -hoy han editado la segunda parte- en el que el autor, Bruce Buschel, con bastante sentido del humor, hace cien recomendaciones sobre cómo tiene que comportarse un camarero.
Algunas son geniales y estamos totalmente de acuerdo con ellas:
- No digas tu nombre. No hagas chistes ni te hagas el simpático (7). Odio a los camareros graciosos.
- No pongas un disco entero, que a la gente le puede dar asco Michael Bublé (94). Una vez comiendo en un sitio que estaba casi vacío sonó durante toda la comida Ricardo Arjona y casi palmamos del horror.
- No recites los platos fuera de carta muy rápido o como un robot o teatralmente. No es un soliloquio. No es una audición (9). Aquí reconozco que hay veces que me encantan esos recitados, a los que nunca les hago caso.
- No llenes los vasos cada dos minutos (62). Qué incómodo me siento con un camarero que me llena todo el rato el vaso.
- No traigas la sopa sin cuchara (73). Jajaja, qué chorrada.
Imagen de fiestafácil.
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