Uno de los mayores maestros del márketing cocinero es Martín Berasategui, quien, tras ofertarnos el año pasado unos canapés y unos platos congelados, ahora se descuelga -según leo en El Aderezo- con uno de los intocables de Antigourmet, el turrón.
El osado de Berasategui, mientras abre un bar en China, que estos cocineros no paran quietos, se ha aliado con José Enrique Garrigós, que es el tipo de Turrones La Jijonenca, para hacer cuatro tipos de turrón, cuyos nombres nos reconfortan: turrón de Jijona, turrón de Alicante, turrón de yema y turrón de chocolate con almendras. Así me gusta, sin concesiones (aunque el de chocolate con almendras no entre en la Santísima Trinidad del turrón).
El anuncio, como cabe en todo cocinero estrella, nos muestra lo humilde que es el personaje. Alrededor de su nombre las siguientes palabras:
- Maestro.
- Calidad.
- Suprema.
- Excellence.
¿Todo el que hace un turrón es maestro turronero? ¿Para qué necesita, para qué hace estas chorradas Berasategui? ¿Van a dejar algún producto sin tocar los cocineros estrella? ¿No podían haber elegido un envoltorio menos cutre que ese con ese gris casposo y esa foto en la que se le ve el halo de haberla recortado de otra foto?
Que no nos toquen el turrón, por favor, que bastante tenemos todos los años con esa diarrea deprimente de nuevos sabores.
Imagen y noticia de El Aderezo.
Comentarios recientes