Archivo de la Categoría 'tecnología'

La impresora de comida del MIT

Gracias a nuestras alertas que tenemos colocadas por toda la internet sobre los movimientos de Ferran Adrià descubrimos en el Gizmodo australiano una impresora de comida que han diseñado unos pollos del MIT, y que lleva a bloguero a titular “MIT’s Food Printer Is Making Ferran Adrià Weak At The Knees”. No sé si él se pondrá de rodillas ante el artefacto, pero nosotros sí ante tamaña marcianada.

El aparato tiene unas cocteleras con productos -aromas, imagino-, programas que te haga un filete ruso y se empieza todo a agitar y sale un algo sintético, creo, que sabe a filete ruso, como en las pelis chungas de scifi o en los maravillosos Cuentos del mañana de Chris Ware. Estéticamente impecable, la impresora de comida es una gran locura, que será buena si acaba con los cocineros actuales. Ya me imagino el anuncio de veinte minutos en la teletienda, qué maravilla. Esto es lo que hace:

Cornucopia’s cooking process starts with an array of food canisters, which refrigerate and store a user’s favourite ingredients. These are piped into a mixer and extruder head that can accurately deposit elaborate combinations of food.

Vía Gizmodo.

Regalos para Navidad: Café con USB

Vamos a empezar ya con los regalos navideños, no se nos vayan a echar el gordo apestoso de rojo y los Reyes Magos encima.

¿Qué puedes hacer en la oficina cuando la basura del café de la máquina misteriosamente de un sorbo a otro se enfría, si al cogerlo un par de minutos antes de la máquina te abrasabas las manos? ¿Dejar el periódico, ponerte a trabajar, sacar otro café? No. NO.

Te pones un hornillo USB conectado al ordenata y sanseacabó. El Connectland USB Cup Warmer. Pones la taza (imagino que los vasos de plástico de la máquina de mi trabajo las destruirá) en el platillo de metal y te mantiene el café con la temperatura que tú quieras. Y encima tiene una pantalla donde te dice la hora y la temperatura que tiene tu café. Vamos, el acabóse. Aunque lo mejor es el punto geek que tiene que lo hace irresistible, y es que es un hub, es decir, tiene cuatro conectores USB más detrás, para conectar todos los gadgets que tengas o, claro, conectar en batería cuatro Connectland USB Cup Warmer y calentar el café a todo el departamento, que ya sería la risión total.

Y encima es un chollo, 12 dólares. Oigan, que me los quitan de las manos.

Imagen y noticia del New York Times.

El vino y el iPhone: Relación si la hubiere

En la carrera del esnobismo es difícil elegir si lo son más los fanáticos del vino o los maniáticos tecnológicos. Uno, que tiene un móvil sin cámara, un móvil del siglo XX, se siente despreciado por la gente que lleva esos móviles gigantes que, como los bebés, hacen mil monerías. La palma se la lleva el iPhone, obra cumbre de la cursilería tecnológica, tan bonito que dan ganas de acariciarlo, pero que en realidad es igual a un retrovisor de un 131 Supermirafiori. Al iPhone se le pueden añadir cositas para epatar a tus amigos. Y el vino no se podía escapar. Su unión sí que es un acontecimiento planetario.

En Mashable leo el post 5 Must-Have iPhone Apps for Wine Lovers, escrito por Megan Berry, en el que muestra las cinco mejores aplicaciones sobre vino para el superteléfono, tan ridículas como divertidas.

Pair It! te hace maridajes (creo que se usa ese palabro) de todos los vinos del mundo con comidas, Fromage hace lo mismo pero solamente con quesos, Hello Vino simplemente es una base de datos de vinos, Drync Wine más o menos lo mismo pero puedes ir clasificando los vinos que vas tomando, y por último DrinkFit que te dice las calorías que tiene cada chato que te tomas.

Así que, en un paso más para la eliminación de la memoria y la mementización de la raza humana, dentro de nada ya no sabremos qué vino tomar con un besugo, tendremos que buscar nuestra memoria portátil en el bolsillo de la americana para saberlo, para recordar el que nos gustaba.

Imagen de Mashable.