Archivo de la Categoría 'restaurantes'

Un gourmet se hidrogeniza en El Bulli

Las cosas que hace Ferrán Adrià para salir en la prensa ya rozan lo increíble. Resulta que ha desaparecido en medio de la cena un crítico gastronómico suizo llamado Pascal Henry, que estaba haciendo una gira de comilonas en todos los bares europeos de tres estrellas Michelin y en medio de la cena en El Bulli se piró. Lo está investigando la Interpol, que busca huellas, y los Cazafantasmas, que buscan emulsiones y demás mejunjes bullianos.

Desde Antigourmet, esperando que el bueno de Pascal aparezca y lo explique, avanzamos, colaborando siempre con la justicia, unas cuantas hipótesis:

- Caída por un barranco tras un apretón provocado por un bocado a una pera con forma de plátano, sabor a salmón y textura de turrón, y estar el servicio ocupado.

- Un clásico simpa.

- Autohidrogenización por caída, cual Obelix, en una marmita de hidrogenización de sandías, mientras Ferrán le explicaba el funcionamiento.

Noticia en La Vanguardia.

El morcillo del Toscana

De entre los pocos sitios reales que quedan en Madrid destaca el Toscana, que está en la zona de Huertas, en el callejón donde está el Viva Madrid, casi al lado de otro de los reductos del saber, El Lacón. La verdad es que si le añadimos La Trucha, que está un poco más arriba, esa calle es una joya absoluta para los seguidores de la gastronomía clásica.

El Toscana es enorme y casi siempre está lleno, en muchos casos de turistas que, ante la apariencia de mesón castellano, o de Parador Nacional de los sesenta, que tiene, entran a ser maravillosamente servidos por unos señores de toda la vida con su chaleco negro.

Solamente por el morcillo el bar merecería estar Continuar leyendo ‘El morcillo del Toscana’

La derrota de la pizza

La pizza en España se mantenía entre los pocos productos o comidas que sin tocar por los equilibristas de la cocina, se le podía poner los condimentos que se quisiera, pero su forma y aspecto acataba los cánones clásicos. De platos elaborados ya quedan pocos que no hayan sido violados por la posmodernidad, quizá la empanada y la paella se mantengan todavía, pero por poco tiempo. La pizza ya ha sido derrotada.

Un deprimente personaje llamado Fabián Martín, que tiene el premio World Gourmet Pizza, ¡toma ya!, y propietario ya de una Pizzería-Laboratorio, va a abrir en Barcelona una pizzería en la que se podrá admirar -ya que este tipo de plato fuego-artificial no se disfruta, solamente se admira- variantes de la sagrada pizza tan vergonzantes como una “sopa de pizza” o Continuar leyendo ‘La derrota de la pizza’

Héroes de Antigourmet (I): Santi Santamaría

De vez en cuando uno acompaña el asqueroso desayuno de café de máquina de la oficina con noticias que le alegran el día. Hoy ha sido uno de esos días. El cocinero Santi Santamaría, dueño del tres estrellas Michelín El Racó de Can Fabes, ha cargado contra la cocina de moda, la cocina teatral, diciendo claro lo que muchos empiezan a no querer callarse. Para qué comentar nada, dejemos que la sabiduría y la lucidez hablen:

“Los cocineros pretenciosos dan de comer a sus clientes platos que ni ellos mismos comerían”. Continuar leyendo ‘Héroes de Antigourmet (I): Santi Santamaría’

Lucio y José Luis contra Adriá

Quizá la diferencia entre los cocineros de verdad, como José Luis o Lucio, o Cándido y los cocineros posmodernos sea el nombre, mientras los cocineros de verdad son conocidos por su nombre de pila, los posmodernos tienen que usar su apellido. Qué gran teoría.

Los conocidos por su nombre de pila te hacen unos huevos rotos con sabor y forma de huevos rotos, o una tortilla con forma y sabor de tortilla, o un cochinillo con todas las letras; los posmodernos como Adrià, donde todo vale y nada vale, te hacen un cochinillo con forma de tortilla que sabe a huevos rotos Continuar leyendo ‘Lucio y José Luis contra Adriá’

¡Váyase, señor Arola!

Sergi ArolaDesde que añadió al escaparate de la Paninoteca D’E su nombre y apellidos no he vuelto a entrar en ese sitio -había ido un par de veces a desayunar- y sigo siempre diez pasos a una campestre y mimética cafetería de la esquina con Goya, donde se puede desayunar como una persona.

Y ahora resulta que leo que va a ser “mensajero” de Madrid 2016, que deber ser algo así como ser embajador de la UNICEF, es decir, un puesto para cenar gratis un día a la semana con otros embajadores de la buena nueva. ¡Qué vergüenza! Es casi tan bochornoso como cuando el jefe de los payasos intentó pontificar en la Documenta de Kassel, Continuar leyendo ‘¡Váyase, señor Arola!’