Publicado el 4 de Noviembre del 2008 .
No todo van a ser malas noticias en el planeta gastronómico. El próximo día 12 de noviembre se celebra en Pamplona la segunda edición del Concurso de Huevos Fritos, maravilloso evento que organiza el Ayuntamiento de Pamplona, para elegir el mejor huevo freído a una mano, a dos manos, al más original y al mejor presentado. El huevo frito, ese tótem invencible.
Otra cosa son las bases del concurso, decir que es para jóvenes y que puedan participar personas desde 14 hasta 40 años es un poco exagerado, aunque luego, con una acidísima retranca, dicen que es para “ayudarles en su proceso de emancipación”. Vamos, que si saber hacer un huevo frito anima a algún joven de 40 años a emanciparse es que ese “joven” no merece emanciparse (Gano 1.200€, la hipoteca me sale a 950€, pero como sé hacer un huevo frito, me voy de casa de mis padres. Claro, claro). Aunque puede ser que la ayuda a la emancipación sean los 75€ del premio.
Sea como sea, un gran aplauso al consistorio pamplonica por promocionar al huevo frito. Si todos los políticos se dedicaran a este tipo de cosas en vez de intentar pensar, a todos nos iría mejor.
Noticia de El Día.
Publicado el 20 de Octubre del 2008 .
Esto de internet es la pera. Hasta ahora lo único que sabíamos en temas culinarios de las celébrities es que todas las actrices, ya fueran estrellas como Sara Montiel, o fuegos de artificio -superbuenos, eso sí, vean la imagen- como la bombástica Elsa Pataky, que hacían y hacen tortillas de patata a todos los actores de Hollywood que se quieren meter en sus camas ¿Será “tortilla de patata” algo muy cochino que no conozco del argot erótico? (Pedimos a los amigos de Crónicas de Cine un post sobre las recetas hechas por actrices españolas a actores yanquis), pero ahora resulta que tenemos un político que sabe cocinar, nada más y nada menos que el divertido Ministro-Superagente86 de Exteriores Miguel Ángel Moratinos.
Como lo de la Alianza de Civilizaciones es tan divertido como leer a Pynchon en griego nuestro ministro se ha lanzado a la cocina, y en su blog -sí, tan moderno es que tiene uno, y le vamos a hacer una oferta para participar como blóguer en Antigourmet- tiene una sección de cocina. Tampoco es que se prodigue mucho, ya que sólo ha colgado un post con una receta de atún rojo de almadraba, pero esperamos ansiosos muchas más recetas, y también recomendaciones musicales, que resulta que le gustan Facto de la Fe y las Flores Azules.
Queda claro que el primer párrafo es una excusa para poner una foto de la Pataky.
Publicado el 10 de Octubre del 2008 .
Desfachatez. Esa es la palabra para designar a los cocineros actuales, pobres hombres que, aupados por la prensa y un público ávido de contar a sus amistades lo que ha gastado por dejarse servir por uno de ellos, definitivamente han perdido el norte. Leamos su última aportación:
“Destilar tierra para captar los aromas del bosque y luego incorporarlo a una ostra para crear un sabor mar y montaña en un plato es algo que sólo se puede hacer gracias a la ciencia”.
Esta es la manera que tuvo el cocinero Joan Roca, cocinero del Celler de Can Roca, dentro de las II Jornadas de Ciencia y Cocina organizadas por la Universidad Politécnica de Valencia, de convencernos de que el rey estaba vestido. Todo para ocultarnos que las ostras tenían tierra -la verdad es que no sé si las ostras tienen tierra o es algo exclusivo de los berberechos-. Bueno, así es como actúan los cocineros. Un sabor mar-montaña.
Como cuando se juntan dos cocineros modernos es como cuando dos niños discuten sobre cuál de sus respectivos padres tiene el coche más grande, un tal Quique Dacosta, del restaurante El Poblet -para otro día, un post sobre los nombres de los restaurantes-, nos dejó una perla de esas para la historia, y que seguramente le valdrá un Príncipe de Asturias. Atentos:
“Enseñar a comer a un niño es tan importante como enseñarle historia, así que que la cocina esté presente en la universidad es un hito”.
Estamos de acuerdo con que la gente que va a la universidad son todavía niños, y creo que ya es mucho decir esto, pero eso de comparar a Napoleón con aprender a pelar una pera es un hallazgo. Además, ¿desde cuándo se enseña la historia en la universidad o en cualquier otro lado?
Noticia de ADN.
Publicado el 5 de Septiembre del 2008 .
La red que Antigourmet ha extendido por el mundo es extensa y cubre todos los campos; nuestros agentes han sido entrenados de un modo despiadado para soportar las situaciones más extremas, y si Rambo era capaz de comer cosas “que harían vomitar a una cabra” (Col. Truman pixit), un antigourmetita titulado puede zamparse una ración de pestañas de buey de kobe sobre lecho de peta-zetas macerados en esencia de rúcola sin levantar una ceja. También vigilan las teletiendas a altas horas de la noche (pues la dura vida del antigourmetita provoca pesadillas horribles en forma de banquetes pantagruélicos dirigidos por la némesis de Antigourmet), y nos informan de lo que allí ven.
Es así como hemos tenido conocimiento de la existencia del SuperGourmet. Un nombre así, como es natural, ha hecho saltar todas las alarmas y ha provocado escenas de pánico propias del anuncio de la próxima llegada del Armagedón. Se contempló la vegania como una opción razonable para alimentarse. Un Comité de Urgencia consideró seriamente cambiar el nombre de este blog por el de Superantigourmet. Los más avispados aprovecharon la ocasión para tener encuentros sexuales sólo posibles en casos de deseperación absoluta. Pero finalmente analizamos la situación y ahora podemos anunciar que el Supergourmet, como la energía nuclear, puede ser beneficioso o provocar el más pavoroso de los finales a la Humanidad.
Supergourmet es un aparato de aspecto adorable, algo así como un Tamagotchi crecidito. Según lo definen sus representantes,”es un Robot que cocina cualquier receta de la forma más rápida, sencilla y segura sin necesidad de su presencia”, sin aclarar si se refieren al potencial comprador o al mismo Supergourmet, que suponemos que todo lo puede. Postulamos que va dirigido a un público joven al que pueden tutear sin reparos, y además la promoción de Supergourmet insiste varias veces en que cocina “al estilo de nuestros abuelos” y prepara recetas “como lo haría nuestra abuela”. Eso habría que verlo. Pero la prueba de fuego llega con el recetario que propone Supergourmet. ¿Qué encontramos?. ¿Cochinillo frito, o rayón de la dehesa confitado en jugo natural de aceituna silvestre?. Esto es lo que nos ofrece el robot: tortilla de patata y cebolla, lubina a la sal, conejo al ajillo… pero también cosas como el arroz al cava y el omnipresente fuá, que me hacen pensar que en manos de un gourmet de intenciones aviesas, el Supergourmet puede poner al alcance de cualquiera la sandía esferificada y el aire de melón. Ustedes tendrán su opinión y harán bien en darla y en contarnos sus experiencias con SuperGourmet; yo por mi parte anuncio que será nuestro Chernobil. No tardarán en publicarse libros enteros dedicados a la perversión de la cocina utilizando Supergourmet, y creo que no es necesario decir quién será el primero en sacar tajada de la situación. Mientras llega ese día, nosotros estaremos alerta y aprovecharemos las ventajas que nos ofrece para rendir homenajes a nuestras abuelas antes de que las pobres empiecen a retorcerse en su tumba viendo los ultrajes que se cometen en su nombre.
Está ya un poco atrasada, pero el cierre de temas antes de irme de vacaciones no me ha dejado escribir antes del gran Antony Worral Thompson, cocinero británico que en las páginas de la ¿prestigiosa? publicación británica Healthy & Organic Living recomendó poner una planta venenosa en una de sus recetas de ensaladas, concretamente el beleño, el veneno con el que murió Romeo.
Así son los cocineros hoy en día.
En su afán por poner cosas raras en las recetas los cocineros han perdido el norte, si alguna vez lo tuvieron. La palabra ensalada, la receta de la ensalada, de la única ensalada que existe como tal es muy sencilla, lechuga, tomate, cebolla, aceite, sal y vinagre. Todo, todo lo que se le añada después o cualquier cambio de ingrediente automáticamente destruye la ensalada, dejado de serlo y pasando a ser “conjunto de cosas revueltas en frío”.
Noticia completa en El Mundo.
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