Archivo de la Categoría 'política'

Adrià, imagen de España

Tras pagarle por anunciarnos lo bien que se come en un buque de guerra, los políticos vuelven a gastarse mi dinero en pagar al deprimente Adrià, esta vez para que anuncie España a los incautos extranjeros. Esta vez el estúpido lema es “I need Spain”.

Un anómino “responsable de turismo” dice en Expansión que la campaña “no sólo refleja la alta calidad de la oferta de ’sol y playa’, sino que también muestra la hospitalidad y el estilo de vida característico de España, dos de los factores que más valoran los turistas que visitan España, seguidos de la gastronomía, el alojamiento y la moda”. ¿Para anunciar el estilo de vida español, que no sé lo que es, pones a un tío que te da una pierna de cordero en forma de gas? ¿No sería mejor un plato de entremeses? Qué payasada es esa de seguir hablando de “moda de España”, en los ochenta a lo mejor se lo creyó alguien, fuimos los reyes de la hombrera, pero que treinta años después no nos intenten colar el mismo gol. ¿Modisto español? ¿Quién que tenga menos de ochenta años? Si el turista no quiere sol y playa, ya irá a El Escorial, y, si no, se pirará a Berna a ver pasar los trenes.

Imagen de Marketing, e-turismo, ocio y sociedad 2.0.

Berlusconi prohíbe el nitrógeno líquido

Todavía no habíamos nombrado al gran Silvio Berlusconi en Antigourmet y ya era hora, qué hacemos escribiendo en internet sin reírnos de uno de los mayores pimpampún europeos. Silvio es un desastre gobernando, como todos los políticos, italianos o no, pero es el único político al que a veces vemos reírse, y solamente por eso somos seguidores suyos, y por las pibis que se trajina, claro. ¡Grande, Silvio!

Ahora, imaginamos que porque no tiene aplicación en el blanqueo de dientes o en los implantes de pelo o en la cirugía estética, no se le ocurre otra cosa que prohibir el nitrógeno líquido y algunos otros extraños aditivos que utilizan los cocineros moleculares, que los pobres no ganan para disgustos, menudas semanitas que llevan. ¿Con qué van a cocinar ahora?

Siendo este otro de los muchos triunfos que está cosechando Antigourmet en este gran año en el que, además de a la cocina molecular, estamos viendo desaparecer a las plañideras del calentamiento global, no nos gusta demasiado que sea a decreto limpio, aunque si los promulga Berlusconi, los decretos duelen menos. Nos gustaría que los mismos cocineros se hubieran dado cuenta de la bobada que es usar nitrógeno líquido para hacer un huevo frito. No, mejor, nos gustaría que hubieran sido las personas, una a una, las hubieran dejado de ir a los antros donde se cocina con nitrógeno. Aunque en realidad, la cocina molecular está bastante pasada de moda, porque ahora lo que se lleva es que el cocinero te ponga una col que ha cultivado en la parcelica de su adosado, algo que quizá es todavía más repelente que hacer un huevo frito con nitrógeno líquido.

Post relacionado: Cocina con nitrógeno y tendrás novia.

Imagen del genio milanés de Same Guy.

“A la sabrosa subvención” - El Basque Culinary Center en ABC

113373logo20abcYa hemos dicho más de una vez que nos llena de orgullo comprobar que nuestra labor va dando sus frutos. Gente en principio ajena a nuestras ideas publica en internet encendidos comentarios contra la cocina chorra, generalmente en forma de desternillantes decálogos. Véanse las entradas pasadas de este blog en las que rendíamos merecidas loas a, por ejemplo, los comentarios de Jesús Encinar y Christopher Borrelli (aunque en el punto 7 del artículo de Jesús Encinar se le cuela lo que adivinamos es una tendencia a consumir foie, o sea fuá, o sea caca de la vaca).

Ya hace meses anunciamos cómo el Basque Culinary Center no era sino un chollo más del cual vivir a costa del contribuyente, y además un desperdicio de recursos intelectuales. Pero hoy copiamos un artículo de ABC que lo explica todo mucho mejor, que para eso lo ha escrito un universitario que postulamos pasó sus cinco años de aprendizaje sin ver la luz del sol y acumulando los principios técnicos necesarios para ejercer la profesión de un modo tan competente. En Antigourmet aplaudimos a ABC por su valor al publicar este artículo y suscribimos la totalidad de su contenido.

Y con esto les deseamos feliz año 2010 a todos ustedes. Y recuerden: si su madre les sirve boletus en la cena de mañana, búsquense otra madre.

A la sabrosa subvención (ABC , 26-12-09)

“Siete millones de euros cedidos por el Ministerio que dirige Cristina Garmendia, tres más donados por el gobierno vasco, otro de la Diputación de Guipúzcoa y terrenos cedidos por el Ayuntamiento de San Sebastián. En total 12 ó 13 millones dispuestos por el erario para poner en marcha un proyecto gastronómico ideado por los más ricos e ilustres cocineros de la región: Arzak, Subijana, Arguiñano, Arbelaitz y companía. Una lluvia de millones que fuentes de la oposición aseguran observar con «extrañeza y perplejidad teniendo en cuenta la crisis en la que se encuentra sumido el país».
Si el atracón de dinero sorprende, que la subvención corra a cargo del Ministerio de Ciencia e Innovación asombra. ¿Aprender a elaborar bacalao al pil-pil es lo que Garmendia entiende por innovar e invertir en I+D+i? En el BOE del pasado 31 de octubre en el que se concedía la subvención al proyecto «Basque Culinary Center» se abrían las disposiciones generales asegurando que: «Las ciencias gastronómicas son multidisciplinarias». Daba la impresión de que había que convertir a toda marcha y a cualquier precio la Gastronomía en una Ciencia para justificar el gasto.
El otro asidero que le queda a la ministra es que en el Real Decreto se asegura que el proyecto incluye la creación de un «Centro de Investigación e Innovación de -las inventadas para la ocasión- Ciencias Gastronómicas» que se dedique a «la formación, la investigación y la industria».
Los siete millones de euros se han concedido a la «Basque Culinary Center Fundazioa». En esta fundación participan como socios fundadores «una generación de cocineros de renombre internacional» dispuestos a colaborar para transmitir su legado y contribuir a la creación de una prolífica cantera de cocineros», asegura bastante poéticamente el artículo 1 del Real Decreto. Y se recoge en el mismo que el pago de la subvención se realizará «por anticipado», a cuenta íntegramente del Ministerio de Garmendia y «sin necesidad de constituir garantía». Total siete millones; un dinero que, en plena crisis, sabe «rico, rico».”

Oportunismo del cocinero ecologista

Arola y sus camisas negras

Arola y sus camisas negras

Encantados como estábamos hoy de que, gracias a la diligente policía danesa, podíamos irnos a cazar unas cuantas ballenas sin que los plastas de Greenpeace nos asaltaran el barco, porque como tienen a uno de sus caudillos entre rejas están demasiado indignados para atender a las focas, va y llega 20 Minutos y lo estropea todo entrevistando al memo de Arola.

Arola es la típica alimaña que se apunta a un bombardeo, y ahora le toca ser ecologista. Y ha escrito un decálogo del cocinero ecologista que, evidentemente, es una de las piezas de humor más delirantes del periodismo en 2009. Entre los diez mandamientos verdes los hay incomprensibles, al estar escritos en la jerga posmoderna que los políticos han copiado de Cantinflas, como el séptimo:

“Incorporar nuevas técnicas culinarias (gastronomía evolutiva) a partir de un proceso reflexivo.”

Otros son típicas frases del neofascismo de lo políticamente correcto, como el noveno:

“Fomentar la educación tanto del profesional como del cliente. Hay que aprender a comer.”

¿Quién coño es un cocinero para educarme a mí? Tío, hazme el filete y lárgate. Arola nos trata como Leopoldo II a los congoleños. Es lamentable.

Se podrían comentar casi todos y llevarse las manos a la cabeza con casi todos, como cuando recomienda bolivarianamente no usarproductos especulativos de lujo extremo”, gran estupidez donde las haya, o cuando nos dice que “no se puede comer tomates o naranjas todo el año” porque no son de temporada. Como todo puede ir a peor ahora que les hacemos caso, tras prohibirnos ir en avión nos prohibirán tomar una naranja en verano, incluso más, me obligarán a cortar los dos naranjos de la casa de mi abuela en Galicia, porque no es un sitio de naranjas. Un día vendrá un funcionario con un municipal y, gallardonamente, los serrarán.

Imagen de Gastronomía y Cía.

Quiero tortilla estatal

En un alarde de imaginación, la ganadora del Trofeo Coca-Cola XII Campeonato de España de Tortilla de Patatas que se celebró hace nada durante el XI Congreso lomejordelagastronomia.com, Itxaso Cisneros del bar Izaro de Bilbao, ha puesto en el escaparate de su bar para anunciar que hace la mejor tortilla de patatas de España la frase 2009 Primer Premio Tortilla Estatal, según recoge el blog de Santiago González (cuya imagen copio).

Tras reírme un rato ante tamaña paparruchada, puse “Tortilla Estatal”, el genial disco de Patrullero Mancuso, como no podía ser de otro modo, para escuchar El halcón milenario, El peine de la tortuga, Qué poquita cosa, o la canción que da título al disco, Tortilla estatal, cuya letra copio:

Tenga cuidado por favor,
yo sólo busco lo mejor.
Quiero tortilla estatal.

No se equivoque, embaucador,
está usted hablándole a un señor.
Déme tortilla estatal.

Y todos juntos a cantar:
“Trala lara la la la la,
quiero tortilla estatal.”

En fin, nada, que el lenguaje torticero y totalitario de los nacionalistas a veces crea genialidades como la de arriba, y esta vez además me ha llevado a recuperar un gran disco que hace tiempo no escuchaba. Y es que hay que darle al César lo que es del César, y el término “tortilla estatal” lo inventaron Murky, Guiller, Jaime y Manuel, grandes entre los grandes. Ni eso ha inventado la pobrecilla de Itxaso.

El día en que los políticos acabaron con la gastronomía española

Si los políticos -el gran Leguina- al meter dinero público acabaron con la Movida Madrileña, con la poca lucidez que, a ratos, tuvo; y también acabaron gracias a las subvenciones con el cine español, creando un mercado falso en el que se hacen películas pero no se estrenan -sigamos llorando por el Saura y el Erice de los setenta-; si las diputaciones provinciales editan cientos de libros absurdos que bostezan en los almacenes arruinando a pequeños editores; no podían ser menos con la cocina y ahora van a por ella.

Es cierto que a Antigourmet la nueva cocina española nos da un profundo asco, pero es imposible no reconocer que se ha abierto paso y ha triunfado ella solita, gracias a unos cuantos cocineros, emprendedores (perdón por la palabra) en su campo, que se han peleado con sus sartenes para ofrecer un producto, que no comida, que tiene fascinado a medio mundo, menos a los franceses, claro, que bien escocidos, imagino, están. ¿Entonces para qué estropearlo?

Realmente han sido los propios cocineros españoles los que se han asomado al precipicio ellos solitos, creando el grotesco Basque Culinary Center. Al olor de la carne fresca han llegado los buitres con su chequera, y sin pensárselo dos veces el Consejo de Ministros les dio el otro día nada más y nada menos que 7 millones de euros, con lo que podemos dar por finalizada la edad de oro de la cocina española. Y todavía no han puesto ni la primera piedra del edificio.

En medio de la polémica por la bajada de la inversión en I+D, regalan absurdamente cientos de millones de pesetas (de mi dinero) para mejorar y enseñar la esferificación de los lomos de sardina, algo que nuestros cocineros ya saben hacer, y, lamentablemente, mejor que nadie.

La verdad es que nos alegramos de que con nuestro dinero los políticos vayan a acabar con la iniciativa de los cocineros, con todas sus pamplinas, y volvamos así al tradicional plato de lentejas. Aunque… Si acaban con Adrià, ¿de qué vamos a escribir nosotros?

Imagen de La Aldea Irreductible.

Ficción o realidad: Prohibir el perejil e impuesto a los refrescos

Si los geniales artículos de El Garrofer son mentiras que parecen verdad, los maravillosos post de Barcepundit son verdades que parecen mentira, siendo entonces el único punto al que agarrase lo que dijo Discépolo, que siempre, siempre, tiene razón: “Verás que todo el mentira, verás que nada es amor, que al mundo nada le importa… ¡Yira!… ¡Yira!… Aunque te quiebre la vida, aunque te muerda un dolor, no esperes nunca una ayuda, ni una mano, ni un favor”. Sobre todo de los políticos, cabría añadir.

Este post es un El Garrofer meets Barcepundit, donde se entrecruzan el definitivo post del primero “Se prohíbe por Real Decreto espolvorear perejil en el borde del plato” con la noticia del segundo “Calling soda the new tobacco, San Francisco Mayor Gavin Newsom will introduce legislation this fall that would charge a fee to retailers that sell sugary beverages.”

En ese punto, como casi siempre, tiene razón Barcepundit cuando retuerce la frase de Martin Niemöller que pirateó el perro de Bertolt Brecht “Primero vinieron a por el tabaco, pero yo no era fumador y no protesté. Después vinieron a por los refrescos, pero yo sólo bebo agua mineral y no protesté. Después vinieron a por las hamburguesas, pero yo soy vegetariano y no protesté.  Luego vinieron a por los que emiten CO2 al conducir, pero yo no tengo coche y no protesté. Al final vinieron a por los que criticamos a los políticos, pero ya no quedaba nadie para protestar”.

Si Frisco, cénit del laissez faire estadounidense, ya va a poner impuestos por tomar una fanta, pongámonos a remojar las barbas. Ahí es donde entra El Garrofet a abrirnos los ojos: pasará, los políticos lo decidirán porque han decidido que tienen que pensar por nosotros, que somos niños pequeños que necesitamos protección y nos prohibirán lo que se les ocurra, aunque en este caso -siguiendo la costumbre de negarnos a nosotros mismos y lo que decimos en los cuarenta renglones anteriores- Antigourmet esté totalmente de acuerdo con la prohibición de decorar los platos, no faltaba más. Pero dejemos a El Garrofet que lo dice mil veces mejor que nosotros:

“A partir de ahora los restaurantes que pongan perejil a modo de adorno, o con la intención de elevar la apariencia de sus escasas raciones, serán multados con 12.000 euros.

La misma pena conllevará el poner churretones de vinagreta o salsa en plan Jackson Pollock para rellenar las amplias superficies vacías de los platos.

“A partir de ahora, mariconadas, las justas”, declaró contundentemente la vicepresidenta, María Teresa Fernández de la Vega al explicar la nueva normativa tras la reunión del Consejo.”

La fideuà de los 100.000 euros

Lo dicen en lasprovincias.es hoy: “El gobierno de Gandia dará 100.000 euros al año para ayudar a la Asociación Gastronómica Fideuà de Gandia en la organización del Concurso que se celebra cada año en el playa de Gandia”. Una subvención anual de más de 16 millones de pesetas para organizar la playa del pueblo una comida a base de macarroncillos curvados. ¡¡Toma ya!! Mi enhorabuena a la Asociación Gastronómica Fideuà de Gandia, que han dado el pelotazo más grande que recuerdo y mi más sentido pésame a los habitantes de Gandía (de paso me entero que Gandía se escribe sin tilde en valenciano, todo sea por cambiar las cosas, a Valencia que no lleva le ponemos una tilde en la e, y Gandía que lleva tilde se la quitamos).

¿Qué va a hacer la asociación con tamaño dineral anual? ¿Harán una web que no encuentro y que por 500€ se la haría cualquier granudo de 14 años? ¿Una página doble de publicidad en el New York Times? ¿Pagar el caché de Beyoncé para que vaya a la fiesta a ponerse tibia de fideos?

La verdad es que no sé cuánto se gasta uno en organizar la fiesta del pimiento o de lo que sea, ni sé cuánto serán 100.000 en las arcas de un ayuntamiento, solamente sé que va a correr el vino en todas las casas de los miembros de la asociación durante meses o años celebrando el gol que le han metido al ayuntamiento, a sus vecinos y a ellos mismos. ¡Viva España!

Noticia de lasprovincias.es e imagen de Cocina para ti.

Los platos apilados del Basque Culinary Center

Ese engendro llamado Basque Culinary Center va rápido, en marzo ya hablamos de su creación en el post El epicentro del Horror, y estos días han presentado el edificio que lo albergará (ya se sabe que ahora en España para cualquier cosa hay que tener primero un edificio pretendidamente vanguardista y luego ya se verá con qué se llena. El órgano crea la función. El mundo al revés).

Ha ganado el concurso el estudio Vaumm por un edificio que recuerda a los platos apilados en el fregadero esperando ser lavados. Por la imagen infográfica vemos que son platos cuadrados (platos que odiamos), como no podía ser de otra forma, ya que los platos redondos han desaparecido en el siglo XXI. Si hubieran sido redondos podría haber ganado algún edificio de la plantación de construcciones redondas del Campus de la Justicia de Madrid. Total, da igual para lo que sea el edificio.

Otra crítica teórica al edificio podría ser lo anticuado de su diseño. ¿Por qué platos apilados? ¿No sería mejor, ya puestos, un edificio con forma de lavavajillas? Tíos, que estamos en el siglo XXI, ni el erasmus más cutre lava los platos a mano, que además es antiecológico. Si era importante que la forma del edificio estuviera conectada con la gastronomía y no se le ocurrió a nadie lo del lavavajillas, mucho mejor que los platos apilados hubiera sido el impagable proyecto de Taco de bonito, con forma de banderilla, con su pimiento, su aceituna y su palillo. Antológico este proyecto (gracias a edgargonzalez.com por descubrírmelo).

Justo esos mismos días se presentaba otro proyecto clónico, esta vez en Barcelona, de nuevo edificando una idea (esta vez un “campus interuniversitario”, o sea, nada), en el que Zaha Hadid gira un poco más los platos de Vaumm, hasta casi recordar a los llorados Laboratorios Jorba. Aunque en el fondo ambos proyectos, el BCC y el de Barcelona, no son más que una vulgarización del bellísimo edificio de Chipperfield para la Copa América en Valencia (edificio también sin uso actualmente, solamente un montón de bares en verano), a medio camino entre la parte superior de un transatlántico y un apetitoso milhojas.

Lo único bueno del BCC es que todavía quedan años antes de que inauguren el edificio y que con cada noticia nos darán pie a un nuevo post sobre tan delirante proyecto. ¡Un edificio para una facultad de ciencias de la gastronomía! ¡A dónde vamos a llegar!

Imagen de edgargonzalez.com.

Réquiem por los chiringuitos

La especie más peligrosa de ser humano es el político ocioso (la segunda es el político no ocioso), porque tiene el dinero que nos ha incautado y está dispuesto a derrocharlo en lo primero que se le ocurra, a él o a alguno de sus colaboradores, ya sea cambiarle el nombre a la M-30 y pasar a llamarla Calle 30, o cualquier otra bobada.

Una de estas bobadas, imagino que alumbrada por algún ecologista amargado (en realidad esto es una redundancia porque todos los ecologistas están amargados), es la de derribar los chiringuitos de las playas, creo que acogiéndose a la Ley de Costas o alguna de esas mamarrachadas que los ecologistas inventan para que solamente ellos puedan disfrutar de la naturaleza.

Ahora parece que los políticos, tan totalitarios ellos mientras la prensa no se les echa encima, están empezando a recular, algo de lo que nos alegramos, ya que bastante asco ya dan las playas, todas llenas de tierra y de niños gritando, como para quitar su único aliciente, los chiringuitos

¡Larga vida a los chiringuitos!

Basque Culinary Center - El epicentro del Horror

 

Fila de abajo: Tipo con corbata y cara de trepa, Mefistófeles, Azazel, Legión, Belcebú, Belial, Belfegor y Asmodeo. Fila de arriba: varios desconocidos rodeando al Gran Satán

Fila de abajo: Lucifer, demonio menor (quizás Orugario), Mefistófeles, Azazel, Escrutopo, Belcebú, Belial, Belfegor y Asmodeo. Fila de arriba: varios demonios menores rodeando al Gran Satán

La noticia publicada en El País de hoy, encabezada por un espectacular titular (”Un polo de alta cocina“), ha sembrado la inquietud entre los leales a nuestra causa, y desde su misma publicación los teléfonos y otros medios de comunicación más sofisticados no han parado de emitir mensajes de pánico en todos los idiomas conocidos. Lo que en un principio parecía una noticia más sobre la última bobada de los cocineros, pues siguiendo al citado titular la noticia empieza diciendo que “La idea ha estado muchos años en el congelador, pero por fin ha entrado en el horno para coger forma“, y por tanto hizo vaticinar al tovarish Pandemolde un futuro plagado de “helados caramelizados, hidrogenados y esferificados“, ha terminado por ser, una vez leída con detenimiento, uno de los símbolos más conspicuos de la decadencia de nuestra amada y maltratada Cultura Occidental.

Los cocineros acomplejados, aquellos a quienes no les parece suficiente ejercer el dignísimo oficio de dar de comer a los demás a cambio de dinero y claman por el reconocimiento social sabiendo que es un arma poderosísima a la hora de  mamar de la teta común, se las han apañado para que la Mondragon Unibertsitatea (aquí les echo una mano y les traduzco: Universidad de Mondragón) haya puesto en marcha, con el propósito de abrir sus puertas en el curso 2011-2012, la primera Facultad de Ciencias Gastronómicas de España y segunda del mundo. La primera se abrió en Piamonte, algo que no debería sorprender a nadie pues los italianos siempre han sido maestros de la nada e imbatibles a la hora de vender humo, ya sea el jamón de Parma, Gianni Bugno o el Renacimiento. En la Universidad de Mondragón a la facultad le van a dar el hilarante nombre de “Basque Culinary Center” (en breve BCC, suponemos), y se espera que logre “situar a Euskadi y España en la meca internacional de la alta cocina y las ciencias gastronómicas“. Cómo no, ya está prevista la creación de un Centro de Investigación e Innovación en Ciencias Gastronómicas que les permita crear a dedo las plazas necesarias para que aquellos que no quepan en el Basque Culinary Center puedan tener un jugoso sueldo a cambio de perder su tiempo y nuestro dinero. La mitad de la financiación de este esperpento corre a cuenta del Ministerio de Ciencia e Innovación, y el resto del Gobierno Vasco, la Diputación de Guipúzcoa  y el Ayuntamiento de San Sebastián.

Si ya tenemos unas Ciencias de la Información y unas Ciencias Ambientales con sus respectivas Facultadesno debería sorprenderme mucho la creación de la de Ciencias Gastronómicas. Era el paso lógico que tenían que dar los cocineros para poder cobrar 140 euros por cubierto. Llegará el día en que no dejen cocinar a quien no este colegiado en el Ilustre Colegio de Gastrónomos de su demarcación, tal y como se hace coercitivamente en otras profesiones. “¡Ah, amigo! Friéndose unas empanadillas ¿eh?. ¿Dónde está su título de Ingeniero Gastrónomo por el Basque Culinary Center u otro centro homologado? ¿Y puede usted mostrarme el proyecto visado por el Colegio de Gastrónomos? ¿Tiene todos los anejos pertinentes, incluyendo el de distribución de sartenes y su estudio de la temperatura de aceite y de prevención de salpicaduras y caídas involuntarias de pelos de sobaco en la sartén, también llamado ETAPSCIPSS? ¿No? Pues me rellena este impreso, lo pasa por Registro y ¡al trullo! ¡Que te vas a hinchar a comer las ostras de nuestra huerta confitadas en salsa de kikos!” (nótese que es obligado tuterar al reo).

Ahora proliferarán como setas este tipo de programa de estudios y cada universidad tendrá su facultad de triperos. Lo de menos es que llegue el día en que una buena tortilla de patatas sea un mito, como el unicornio, las hadas o la Revolución Francesa. A mí personalmente me entristece mucho que de lo único que se pueda presumir es de saber cocinar muy bien, y esa jactancia es una característica bastante común entre los vascos. Hasta en el anuncio que ahora se emite en la televisión se hace mucho hincapié en el hecho de que en el País Vasco se come muy bien, como si no pudieran aportar nada más. Sabido es que uno de los síntomas de la decadencia de las civilizaciones es el refinamiento en el comer; el potencial de la mente humana se puede emplear en darle la vuelta al concepto de pil pil o en buscar nuevas fuentes de energía. Los escoceses no pueden presumir de gastrónomos precisamente, pero sí de ser los inventores o descubridores de los antisépticos, la fotografía en color, el punto decimal, la alarma contra incendios, la insulina, los logaritmos, la morfina, el barco de vapor, los ultrasonidos, el telescopio… incluso la mermelada. Pero es que en Guetaria hacen un besugo que te mueres de rico, qué bien.

La sociedad en que vivimos acogerá con entusiasmo la creación de estas nuevas Facultades; no nos engañemos, nosotros somos los culpables. En el fondo lo único que están haciendo es saciar nuestra ansia de cultura fácil, de sentirnos cultos e inteligentes, y lo logran elevando a la categoría de arte cosas como la gastronomía, el cine, o la música pop; es decir cosas que están muy bien y son muy reconfortantes, pero que no pasan de ser un entretenimiento.

Este mediodía he visto en televisión a Karlos Arguiñano esferificar una aceituna. Como lo leen. Ha cogido un buen puñado de aceitunas, las ha medido en la batidora, les ha añadido unas cuantas sales y otras marranadas y las ha vuelto a esferificar. Espero que sea una asignatura opcional.

¡Catedrático!

Casa Ciriaco - 1er Aniversario Antigourmet

 

Punctutron (con bigote) y Pandemolde retratados durante la celebración del 1er Aniversario de Antigourmet

Punctutron (con bigote) y Pandemolde retratados durante la celebración del 1er Aniversario de Antigourmet

Un rápido vistazo a distintos medios de comunicación, tanto en la prensa escrita como en la digital, en las emisoras de radio de frecuencia alta, media o baja y en las cadenas de televisión consolidadas y corruptas y en las que aspiran a serlo algún día, nos confirma que ha pasado totalmente desapercibido un acontecimiento de importancia capital en el curso de la Civilización Occidental, pues ayer en Casa Ciriaco tuvo lugar una reunión que una vez terminada nuestros enemigos, que son muchos, podrán calificar como contubernio. Peor para ellos, pues mientras confitaban y nitrogenaban confiadamente la siguiente cochinada que llegará a ser la nueva moda gastronómica, la cúpula de Antigourmet se reunía para celebrar su primer aniversario (reléase El vino con gaseosa) y tomar decisiones importantes.

Ya saben que la nómina de Antigourmet es numerosísima, y que cualquier día pueden estar ustedes degustando (sic) la última marranada de Eneko Atxa y recibir un porrazo a traición en toda la cocorota; no duden que tenemos infiltrados entre el servicio de sala de más de un antro para gourmets. Pero la reunión de ayer convocó exclusivamente a la cúpula visible de la organización y a nuestro hombre en la sombra, que es una buena persona a pesar de que en cierta ocasión se le vio manejando un decantador de vino con una desenvoltura que delataba que no era la primera vez que se aplicaba a la tarea, con el objetivo de fijar ciertas directrices para el futuro, aunque el mismo concepto de futuro nos repugne.

Mientras perfilábamos lo que será la única guía gastronómica realmente imprescindible (Polígonos Industriales con Encanto) y el censo más exhaustivo de los bares que aún conserven una barra forrada de cuero repujado y donde los camareros todavía tengan la sana costumbre de servirte tu bebida favorita sin necesidad de pedirla (y de simular no conocerte si no te presentas solo), dimos buena cuenta de unas croquetas de merluza impecables, de unos huevos fritos con chorizo como mandan los cánones y del primer plato por antonomasia en las cenas de los hogares españoles de buena casta: guisantes con jamón. A pesar de las tentadoras recomendaciones que una cuartilla anexa a la carta y escrita con máquina de escribir nos ofrecía (perdiz en escabeche, gallo a la plancha), la ocasión requería zamparse una pepitoria de gallina acompañada de cuatro barras de pan y una frasca de vino de Valdepeñas, que para eso es el buque insignia de la casa. Como era de esperar, nada decepciona en Casa Ciriaco, y a pesar de que ni el flan ni el arroz con leche figuraran en la carta con la coletilla ”de la abuela”, que es un detalle que a veces se agradece, ambos postres y una tarta que ocasionó miradas de recelo, pues no en vano se pronunció la palabra tiramisú (son estos detalles los que hacen que la confianza en el tercer hombre aún no sea plena), pusieron digno colofón a la histórica ocasión. Pues Antigourmet tiene la intención de dar un salto cualitativo, y el recuerdo de Mateo Morral y la oportuna observación de lo definitorio que resulta de la decadencia de estos tiempos que los motivos para matar a un presidente de EEUU hayan llegado a ser el llamar la atención de una actriz, nos han hecho dar el salto a una política que la escasez de magnicidios ha hecho aburridísima.

Aquellos que estén interesados deben saber que para ingresar en la Asociación basta con certificar que se ha leído El Agente Secreto, demostrar una sincera aversión por el concepto de emplatar un plato y recitar con cierta gracia y musicalidad el himno propuesto por nuestro compañero pandemolde:

“Con las bombas que tiran

los fanfarrones

se hacen las gaditanas

tirabuzones.

Pues las hembras cabales

en esta tierra

cuando nacen ya vienen

pidiendo guerra.

 (coro)

¡Guerra! ¡Guerra!”

Temblad, diputadillos de medio pelo, que se os acaba el chollo. No pararemos hasta conseguir comer de gorra en Lhardy y ver de nuevo a los taxis 1500 rojinegros circular por las calles de Madrid.

Acoso a la fabada

Leo en El Día que a principios del pasado mes de octubre, El Pleno de la Junta General del Principado (de Asturias) aprobó por unanimidad una propuesta no de ley presentada por tres grupos parlamentarios (PSOE, PP y una amalgama de siglas que seguramente incluye a Los Verdes y a algún otro partido defensor de los derechos humanos de la bosta de vaca; francamente, no tengo la paciencia necesaria para averiguarlo) por la cual “se insta al Gobierno a favorecer la significación de la gastronomía como parte integrante de la cultura de la Comunidad Autónoma y declararla Bien de Interés Cultural Inmaterial”. Al parecer, este acuerdo se tomó en un fin de semana, así que si bien es fácil imaginar las condiciones bajo las que se llegó a la unanimidad, no lo resulta tanto el calcular los hectólitros de sidra que ayudaron a llegar a tan buen fin (para ellos).

Para todo antigourmetita correctamente titulado, la fabada asturiana es un tótem (literal; la fabada es emblema protector y ascendiente y progenitor de todos nosotros) del buen comer y el arma más poderosa que posee para defenderse de los ataques de la mala cocina moderna, y si ahora los politicastros amenzan con meter sus manazas para protegerla, el paso que queda para que llegue algún guarro y la deconstruya es muy corto. No hace falta ser muy listo para saber que todo esto no es más que otro chollo mediante el cual ponerse hasta las cejas a cuenta del contribuyente, y el intento de disimularlo no hace sino que resulte todavía más irritante. Particularmente ofensiva es la orden de que la gastronomía asturiana sea “puesta al servicio de los investigadores”. No te jode.

Mención aparte merece la declaración de “Bien Inmaterial“, que me ha sumido en unas dudas filosóficas y en unos ejercicios de hermeneútica aplicada que han durado varias noches de insomnio. Siguiendo un procedimiento analítico francamente repelente, uno llega a la conclusión de que si la gastronomía es inmaterial, la fabada también lo debe ser, y por tanto allá en el mundo de las ideas platónicas representaciones ideales del Consejero de Cultura del Principado y sus allegados se están poniendo tibios de LA fabada. Descomponiendo ésta en tocino, morcilla, fabes y otros ingredientes, se llega fácilmente a la conclusión de que no podemos hablar de ESTE tocino, ESTAS fabes, ESTE chorizo, etcétera, y por tanto todos son inmateriales, y así sucesivamente. Como el mismo razonamiento se puede aplicar al Pleno de la Junta Principal del Principado, propongo desde ya dejar de tirar el dinero que gastamos en sus sueldos y demás dietas.

También puede ser que en la contabilidad, o en la pertinente partida de los Presupuestos, sea necesario incluir la gastronomía dentro de los activos inmateriales. En ese caso, de verdad que me gustaría ver las tablas de Hacienda para las amortizaciones aplicables.

De momento, y para salir de dudas, yo me largo a comer a Casa Portal y a cenar a Casa Hortensia; con esta terapia de choque, y tras comprobar que un lanzamiento de lata de fabada Litoral ejecutado con perfección y dirigido a la jeta del consejero de turno no sólo arranca gritos de dolor, sino que además es jurídicamente punible, por fin podré dormir tranquilo sabiendo que la fabada asturiana está a salvo. De momento.

Moratinos sabe freír un huevo

Esto de internet es la pera. Hasta ahora lo único que sabíamos en temas culinarios de las celébrities es que todas las actrices, ya fueran estrellas como Sara Montiel, o fuegos de artificio -superbuenos, eso sí, vean la imagen- como la bombástica Elsa Pataky, que hacían y hacen tortillas de patata a todos los actores de Hollywood que se quieren meter en sus camas ¿Será “tortilla de patata” algo muy cochino que no conozco del argot erótico? (Pedimos a los amigos de Crónicas de Cine un post sobre las recetas hechas por actrices españolas a actores yanquis), pero ahora resulta que tenemos un político que sabe cocinar, nada más y nada menos que el divertido Ministro-Superagente86 de Exteriores Miguel Ángel Moratinos.

Como lo de la Alianza de Civilizaciones es tan divertido como leer a Pynchon en griego nuestro ministro se ha lanzado a la cocina, y en su blog -sí, tan moderno es que tiene uno, y le vamos a hacer una oferta para participar como blóguer en Antigourmet- tiene una sección de cocina. Tampoco es que se prodigue mucho, ya que sólo ha colgado un post con una receta de atún rojo de almadraba, pero esperamos ansiosos muchas más recetas, y también recomendaciones musicales, que resulta que le gustan Facto de la Fe y las Flores Azules.

Queda claro que el primer párrafo es una excusa para poner una foto de la Pataky.