Mientras me divierto en foros de diseño y en uno del pueblo leyendo comentarios sobre el cartel de la fiesta, clara imitación de un cuadro de Modigliani, ya que no creo que sea plagio si no diseño realizado sin imaginación (donde me entero además de que la misma diseñadora está demandada por el diseñador Kirk Richards por un cartel de la bodega Terras Gauda -imagen aquí-), tengo que recomendar sin falta esta fiesta, que ya cumple 19 años, dos más que Rocío Dúrcal.

Solamente he ido una vez y, como en todas estas fiestas inventadas, hacía un calor infernal en la carpa. Pero estaba bien, antes te daban la langosta en un chisme de plástico y media botella de vino, y creo que mahonesa. Espero que no haya cambiado -fui a una de las primeras ediciones- y ahora te den la langosta confitada. Este año voy a estar por allá, imagino que preferiré leer en la playa, pero a lo mejor me paso.
Imagen de Criterion.
Publicado el 10 de Octubre del 2008 .
Desfachatez. Esa es la palabra para designar a los cocineros actuales, pobres hombres que, aupados por la prensa y un público ávido de contar a sus amistades lo que ha gastado por dejarse servir por uno de ellos, definitivamente han perdido el norte. Leamos su última aportación:
“Destilar tierra para captar los aromas del bosque y luego incorporarlo a una ostra para crear un sabor mar y montaña en un plato es algo que sólo se puede hacer gracias a la ciencia”.
Esta es la manera que tuvo el cocinero Joan Roca, cocinero del Celler de Can Roca, dentro de las II Jornadas de Ciencia y Cocina organizadas por la Universidad Politécnica de Valencia, de convencernos de que el rey estaba vestido. Todo para ocultarnos que las ostras tenían tierra -la verdad es que no sé si las ostras tienen tierra o es algo exclusivo de los berberechos-. Bueno, así es como actúan los cocineros. Un sabor mar-montaña.
Como cuando se juntan dos cocineros modernos es como cuando dos niños discuten sobre cuál de sus respectivos padres tiene el coche más grande, un tal Quique Dacosta, del restaurante El Poblet -para otro día, un post sobre los nombres de los restaurantes-, nos dejó una perla de esas para la historia, y que seguramente le valdrá un Príncipe de Asturias. Atentos:
“Enseñar a comer a un niño es tan importante como enseñarle historia, así que que la cocina esté presente en la universidad es un hito”.
Estamos de acuerdo con que la gente que va a la universidad son todavía niños, y creo que ya es mucho decir esto, pero eso de comparar a Napoleón con aprender a pelar una pera es un hallazgo. Además, ¿desde cuándo se enseña la historia en la universidad o en cualquier otro lado?
Noticia de ADN.
Iba a escribir sobre la muy apetecible XIII Semana Gastronómica del Marisco que se celebra desde hoy 25 de abril hasta el 4 de mayo en la ciudad madrileña de Alcobendas, y que organizan la Xuntanza de Galegos y el Ayuntamiento de Alcobendas, y que tendrá degustaciones de maravillas como pulpo, arroz de marisco, almejas, berberechos, mejillones, empanada, vieiras o navajas suministradas por Dismarga, todo ello regado con Albariño y demás vinos gallegos y que curiosamente se celebra en el Parque de Andalucía, cuando he leído en el Faro de Vigo que en la ciudad pontevedresa de Bayona de celebra estos días una Feria de Abril, organizada por el Ayuntamiento y la Escuela de Flamenco de Baiona, como homenaje a Andalucía, y que unos camisas negras de una siniestra organización llamada ximbaleu van a ir a la carpa donde se celebra la Feria de Abril para boicotearla haciendo sonar sus gaitas, todo esto en Continuar leyendo ‘Galicia, entre el marisco y el fascismo’
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