Archivo de la Categoría 'comida rápida'

Zaragoza: Un chino y Casa Pascualillo

Este sábado me planté en Zaragoza para conocer a un bebé y por la noche bajé con el padre a comprar cena, atravesamos ese bulevar ahora convertido en río para ir a La Mostaza a por unos bocatas -que no conozco y me decían que eran buenísimos- y cierra los sábados, por el morro, el día de más gente en la calle. Así que cogimos el típico papelito en tinta azul de un chino y para pensar nos fuimos a tomar unas cañas, vimos el segundo tiempo del partido del Madrid, luego pedimos la cena a la china y mientras esperamos nos tomamos un mojito espantoso en un bar cercano con camareras de delantera comparable a la del Madrid. Tras una pequeña polémica con los chinos, que nos querían cobrar doce euros de más, fuimos a casa a cenar. Qué asco de cena, los rollitos parecían hechos de cuero, cocinados en la guantera de un Ford Fiesta, una ternera hecha de un monedero de abuelo y unas especie de albóndigas que prefiero no comentar. El pollo y el arroz, como siempre, bien. Los retortijones nocturnos, también, de primera. Hasta el año que viene no tomo otra vez telechino.

El domingo paseíto con el bebé, más buena que el pan, y a Casa Pascualillo a por ese ternasco de moda. Faltaron los comensales antigourmetianos que estuvieron conmigo en El Fuelle en mi pasada visita -los muy canallas se fueron a Casa Royo, mi próxima víctima-, y les echamos de menos, pero lo pasamos muy bien. El ternasco, las costillas, la carrillera, el marino de postre, las habitas, todo estaba muy rico y lo sirvieron rápido -quizá por miedo a que el bebé activara la sirena del hambre y vaciáramos el local. Lo mejor, algo que hizo que una lágrima asomara a mi rostro, fue que pedimos una botella de vino y la camarera la abrió delante de nosotros y la dejó encima de la mesa, sin que nos obligara a probarla, sin ninguna parafernalia cursi, simplemente le pedimos una botella de vino y nos la trajo, algo que ya no se estila. Un diez para Casa Pascualillo.

Imagen de RedAragón.

La impresora de comida del MIT

Gracias a nuestras alertas que tenemos colocadas por toda la internet sobre los movimientos de Ferran Adrià descubrimos en el Gizmodo australiano una impresora de comida que han diseñado unos pollos del MIT, y que lleva a bloguero a titular “MIT’s Food Printer Is Making Ferran Adrià Weak At The Knees”. No sé si él se pondrá de rodillas ante el artefacto, pero nosotros sí ante tamaña marcianada.

El aparato tiene unas cocteleras con productos -aromas, imagino-, programas que te haga un filete ruso y se empieza todo a agitar y sale un algo sintético, creo, que sabe a filete ruso, como en las pelis chungas de scifi o en los maravillosos Cuentos del mañana de Chris Ware. Estéticamente impecable, la impresora de comida es una gran locura, que será buena si acaba con los cocineros actuales. Ya me imagino el anuncio de veinte minutos en la teletienda, qué maravilla. Esto es lo que hace:

Cornucopia’s cooking process starts with an array of food canisters, which refrigerate and store a user’s favourite ingredients. These are piped into a mixer and extruder head that can accurately deposit elaborate combinations of food.

Vía Gizmodo.

Room Quatro: Pizzas diseñadas y dirigidas

El otro día viendo el estreno del Real Madrid en la Copa de Europa en casa de un amigo, mientras sus hijas lloraban como si hubiera vuelto al banquillo Vanderlei Luxemburgo, nos decidimos a pedir por teléfono una pizza para cenar. Dos folletos tenía mi colega en su casa, uno de Domino’s Pizza o alguna pizzería con logo azul y rojo, y otro de Room Quatro. Al ver la frase que encabezaba el tríptico de Room Quatro inmediatamente llamamos a la otra pizzería. “Room Quatro: Pizzas diseñadas y dirigidas por Nemesio Sánchez, campeón del mundo de pizza 2008 y campeón europeo 2005 y 2006″ ponía. Qué susto nos llevamos.

Luego nos enteramos de que todo era fachada, ya que hacen pollos asados como Dios manda los fines de semana, lo que elimina cualquier rastro de gourmetismo que pueda tener el local, que seguro tiene jamones colgando, máquinas tragaperras y, si hay suerte, un póster de la plantilla del Celta de Vigo.

Leyendo la indispensable ficha de 11870, veo que un pobre incauto ha visto comiendo en el local nada menos que a Romay, a Kylie Minogue (buena vista tuvo) y a Ana Obregón, imagino que no juntos, claro. Otro dato que elimina del todo su exclusivismo.

Y en la carta, todo el cutrerío cursi que puede tener una pizza gourmet, esto es, rulo de queso de cabra caramelizado, tomate deshidratado, el inevitable boletus, algún carpaccio que otro, como no podía ser de otro modo, y la rúcula. ¿Qué pasa con el fua, Nemesio?

¿Qué son pizzas dirigidas?

Sobredosis de tostas mistas

De regreso de un demasiado corto veraneo, queda en mi mente una excursión nocturna a ver petroglifos en Oya, distintas carantoñas e historietas de mis sobrinos y la sobredosis de tostas mistas de todos los años.

Me tiro casi todas las tardes de excursión por Portugal, buscando nuevas playas, dólmenes, iglesias, ferias de velharias donde encontrar algún libro o algún cabezudo jubilado, y siempre acabo en alguna terraza, en Viana do Castelo, en Ponte de Lima, en Braga, tomando un café con leche, un agua con gas y una tosta mista, a veces con unas pastas de té. Creo que en Portugal hacen los sándwich mixtos como en ningún lado, al igual que la diferencia entre una tostada española y una torrada portuguesa es casi tan grande como la diferencia entre Nacha Pop y Modestia Aparte.

Ahora, a descansar de tanto jamón de york y queso hasta la Semana Santa.

Oda al concurso de bocadillos de ternasco

Gracias al estupendo blog del amigo mirecetario.es me entero del fabuloso Concurso de Bocadillos de Ternasco de Aragón. Así que acabo de llamar a mis amigos de Zaragoza para darles la desgraciada noticia de que me van a tener ahí un próximo fin de semana, y que se van a tener que tomar conmigo un par de bocadillos de ternasco. Lo siento, chicos.

Se celebra del 26 al 31 de mayo en Teruel, en Zaragoza del 4 al 14 de junio y en Huesca del 16 al 21. Que se preparen. Y encima si participas te puede tocar un miniportátil.

Imiciativas como esta, además de hambre, hacen ver que no todo es caramelización -aunque seguro que algún bar te pone el ternasco con cebolla caramelizada, ese gran satán de Occidente- y que, ampliando el dicho, Aragón no se rinde. No todo está perdido. Y encima no es una especialidad inventada como la mayoría de las ferias que se hacen ahora en cada pueblo, que te montan una fiesta del brécol en menos que canta un gallo cuando nunca se ha plantado ni consumido brécol en doscientos kilómetros a la redonda. ¡Viva el ternasco!

Y que mis amigos no me van a fallar me lo dice que recuerdo que  una de ellas llama -en privado- a una compañera suya “ternasca”, apelativo grandioso donde los haya. Así que si ellos no pueden venir, hablaré con la tal Ternasca, que seguro que se apunta.

El bocadillo de España

Ya metidos en la disección al dedillo del pasado Madrid Fusión, nos encontramos en La Opinión de Tenerife una entrevista con el cocinero ganador del VI Campeonato Internacional de Bocadillos de Autor de las jornadas madrileñas, Armando Saldanha, mexicano residente en Tenerife.

El bocadillo es sagrado para Antigourmet, y ya hemos hablado de dos de los mejores que pueden degustarse en Madrid, el Lomito Andino del Mesón Andino y el sagrado Bocadillo de panceta de La Terracita, en Malasaña y Orcasitas, respectivamente.

La historia del bocadillo de Saldanha, que se puede comer en su restaurante Amaranto, empieza muy brillantemente, al principio lo hacía con queso Philadelphia, atún de lata, pimientos del piquillo (algo que en realidad todavía no sé en qué consiste) y aceite de toronjil. Qué bueno. El bocadillo perdió su pan y su distinción, estropeándose con el vocabulario pedante al uso, pasando a ser un plato llamado “tataki de atún con crema de queso, pimientos del piquillo caramelizados, un crujiente de pan y un toque de aceite de toronjil”. Qué espanto. Ahora eso volvió en un viaje de ida y vuelta a recuperar su pan y vuelve a ser un bocadillo, que se llama Red Hot Tuna Peppers (lamentable nombre) y ha ganado el premio al mejor bocadillo en Madrid Fusión.

¿Merecía la pena estropear el bocadillo original disfrazándolo, maquillándolo con caramelizaciones? ¿Realmente Saldanha ha evolucionado o simplemente se ha adaptado a la moda? ¿Cuando sea obligatoria la ingestión diaria de productos caramelizados podremos objetar los ciudadanos y negarnos? ¿Qué pelotas es un “crujiente”?

Noticia de La Opinión. Imagen de Fama Digital.

Madrid Fusión 09, small plates

Aunque sea horrible, uno ya no se sorprende cuando oye pedir un expreso en vez de un café solo (incluso ya se oye a veces decir macchiato en vez de cortado), o una baguette en vez de una barra de pan, ya es común decir trench en vez de gabardina o trinchera y bailarinas a lo que antes llamábamos con el bello nombre de manoletinas. Ahora Madrid Fusión descorre la cortina del futuro y nos deja ver que las tapas, sí, señor, las tapas, van a dejar de llamarse como siempre para pasar a denominarse small plates. Aquí tragamos con todo.

Resulta que unos cocineros de Estados Unidos, David Chang y Sotohiro Kosugi, se han caído de la cama y han inventado los small plates, que son como platos pequeños y rápidos, en ocasiones medias raciones, para cubrir las necesidades de la ajetreada vida moderna, basándose en las tapas españolas. Vamos, que por el morro, con toda la cara dura del mundo, han deshidratado un pincho de tortilla o una de calamares -para darle la coartada posmoderna- y le han cambiado el nombre de tapas por el de small plates, y lo presentan como una invención. Y aquí, que somos más tontos que un huevo cocido, le damos cancha a semejante paparruchada.

En un futuro, en vez de tatarear El imperio contraataca de Los Nikis al ver un tapas-bar por Londres o Nueva York, lloraremos por la calle al ver que el tradicional y mítico cartel de “Casa Pepe. Vinos y tapas” lo han sustituido por uno que dice “Lounge Pepe. Vinoteca & Small plates”. Y todo habrá terminado.

Eau de Whopper

Sus hamburguesas provocan un dolor de estómago casi instantáneo, y necesitas una ducha al terminar una, pero no hay duda de que Burger King es una de las empresas con mayor sentido del humor de todo el mundo, quizá porque, al contrario que los complicadísimos platos actuales, su Whopper no tiene que ser explicado, es simplemente un bocadillo de carne.

Ahora se descuelgan con un perfume con olor a churrasco, Flame, (gran url también www.firemeetsdesire.com) que como dicen ellos, es un body spray of seduction, with a hint of flame-broiled meat. ¡Qué grandes, qué risa!

Por ahora se vende solamente en los supermecados Ricky’s, así que cuando vaya a Nueva York iré en procesión a comprarme unos frascos de Flame, y así ponérmelo cuando entre en los restaurantes más lounge a los que vaya, en los que todos los platos lleven kikos o tengan algo confitado.

Noticia e imagen de Directo al Paladar.

Cocina tecnoemocional: algunas recetas

Gracias a la presentación de la empresa de cátering valenciana El Alto, que se va a dedicar al terrorífico “cátering molecular”, nos enteramos por la crónica de La Opinión de Tenerife de algunas recetas tecnoemocionales. Ahora, cuando en medio de una reunión con unos tipos de Chicago tu jefe quiera epatar a los visitantes, podrá pedir los siguientes platillos:

Trufa de foie y chocolate blanco y las brochetas de atún con soja, los dos cocinados con nitrógeno líquido a 195 grados bajo cero. Vamos, que te comes la brocheta más fría que un brazo de Han Solo (todavía congelado el pobre en carbonita por el cabrón de Jabba). Estos dos regados con un granizado de bloody mary, también hecho con nitrógeno líquido, ya que según parece le crea “una película crujiente por fuera de congelación por frío” que debe ser la caña. Continuar leyendo ‘Cocina tecnoemocional: algunas recetas’

Burger King: Elogio de la hamburguesa mala

Todas las mañanas en el metro, mientras busco asiento en el metro, antes de ponerme a leer mi libro (ahora toca Pedigrí, de Patrick Modiano), suelo leer las portadas de los periódicos gratuitos que va leyendo la gente, que no sé por qué no reparten en mi parada de metro. Hoy me ha llamado la atención el titular de Metro “Las hamburguesas más caras son las peores”.

Resulta que Consumer ha hecho un estudio entre McDonald’s, Burger King, Tony Roma’s, Vips, Foster’s Hollywood y, atención, Fast Good. El resultado, la mejor es la McRoyal Deluxe, la que mejor carne tiene y también la que más pan tiene. El Whopper la que menos grasas saturadas tiene. La de Tony Roma’s tiene mezcla de vaca y cerdo. La de Fast Good, de nuestro amigo Adriá, la más cara, lógico, y la que más porcentaje de grasas saturadas tiene.

Así que las mejores hamburguesas son las en teoría peores, la de Burger King y la de McDonald’s. No sé yo, una compañera de trabajo con la que como a veces, cuando está depre, quiere ir a tomarse un Whopper. Y ha coincidido que hoy lo estaba, y allá que nos hemos ido. Y ahora, como siempre, me encuentro fatal. No sé qué tal estaría si me hubiera tomado una Italian Burger del Fast Good, aparte de avergonzado y con menos dinero en el bolsillo. Imagino que igual que ahora, escribiendo con el estómago revuelto.

Noticia de Metro.