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Adrià empieza a hacer caja: Fórum Gastronómico 2010

Este pasado fin de semana, por culpa de la tecnología, lo hemos dedicado a repensar y hablar sobre Antigourmet, igual que durante los próximos dos años va a hacer Ferran Adrià, llegando a la misma conclusión: Hemos echado con cajas destempladas a todos los becarios que teníamos esclavizados buscando noticias sobre Adrià y probando infectas morcillas por los bares de toda España y nos vamos a quedar tres ó cuatro de vigías de las buenas formas culinarias.

Uno de nuestros más renombrados quintacolumnistas, Ramonini, nos avisaba horrorizado de la llegada de Adrià a su ciudad, Santiago de Compostela, para presentar el Fórum Gastronómico 2010, que se celebra en la capital gallega del 20 al 24 de este mes, según leía nuestro amigo en La Voz de Galicia. Así que el cocinero rockstar ya empieza a hacer caja.

Ya lo dijimos en abril del año pasado con una definitiva cita de Fernando Higueras sobre Le Corbusier, que todas las croquetas que Adrià se ha pasado haciendo en sus probetas los últimos años solamente tenía un sentido, ser conferenciante. Vamos a tener Adrià hasta en la sopa.

Vía Ramonini. Noticia de La Voz de Galicia. Imagen de Arte Culinario.

Sobre los dos años de reflexión de Adrià

Ramón Gaya. Bodegón del Naipe (1927). Museo Ramón Gaya

Ramón Gaya. Bodegón del Naipe (1927). Museo Ramón Gaya

En plena resaca por la noticia del cierre de elBulli durante dos años, ahora que ya todos sabemos que el cierre no es más que un ERE oculto por la palabrería cursi y pedante de los cocineros actuales, qué mejor que leer al maestro Juan Pedro Quiñonero en su blog Una temporada en el infierno decir verdades como puños (ya solamente el título del post, El Bulli, la cocina molecular y otros desastres, merece un aplauso). ¿Es Adrià un artista? ¿Qué es la gastronomía, para qué vale, y el arte?

“No tengo totalmente claro que Rafael, Velázquez, Picasso, los más modestos cocineros de platos clásicos (cocido, lacón con grelos, etc.), los productores artesanales de embutidos, quesos o dulcería tradicional, necesitasen tomarse dos años de “reflexión” para “pensar” en una nueva “revolución” de su arte…

… en verdad, en su origen último, el arte comporta la transmisión de padres a hijos de unas técnicas y artesanías cuyo conocimiento y respeto asegura la fertilidad de la tierra material e inmaterial donde pueden crecer las sociedades con arquitectura moral propia.”

Antes de estos párrafos confiesa su “alergia por la cocina molecular”, algo que nos alegra. Cada vez somos más los que decimos que el rey va desnudo; ahora Adrià tiene dos años para pensar si se viste o, a lo mejor, cuando vuelva, ya no le haremos ni caso y tendrá que reciclarse como tertuliano radiofónico.

Textos de Una temporada en el infierno e imagen del Museo Ramón Gaya.

Tomadura de pelo

Retrato del artista adolescente

Retrato del artista adolescente

Siempre me ha llamado la atención el bombo que le damos al hecho de que una revista publicada en Gran Bretaña, un país cuya gastronomía siempre hemos despreciado, haya nombrado a El Bulli como mejor restaurante del mundo. Ya que se va a despedir de nosotros durante dos años, nosotros nos despedimos de Adriá a lo grande y le dedicamos dos entradas seguidas. Podríamos pretender que el cierre de  El Bulli es la Gran Victoria de Antigourmet a partir de la cual se derrumbarán la cocina molecular y los menús desgutación, algo así como nuestro Marne o nuestro Stalingrado; pero vistas las reacciones que ha despertado la nueva maniobra de Adriá, más bien diría que hemos caído en la trampa de Tannenberg, o puede que nos estemos retirando a duras penas hacia Dunkerke. Varias cosas son las que han hecho que estos días haya cundido la más absoluta desmoralización en Antigourmet, pues nos hacen sentir que estamos muy solos. Para levantarnos el ánimo, nos pueden enviar jamones de Guijuelo.

Adriá cierra su restaurante, seguramente porque como a todo quisqui no le salen los números ni los brotes verdes, y resulta que es un genio. Si fuera la mitad de listo que Adriá, Gerardo Díaz Ferrán habría declarado que cerraba Air Comet para sentarse a pensar en su laboratorio de ideas cómo reinventar el concepto de aeroplano y en vez de merecidísimas tortas le estarían lloviendo alabanzas. Al parecer (El Mundo, 27-01-10, p.40) en el Bulli trabajan 47 cocineros, aparte del personal de sala. Asimismo (mismo periódico, mismo número, p.41) Adriá declara que generosamente asegura “el futuro del núcleo duro, unas siete u ocho personas que están en nuestro equipo“. ¿Lo vas cogiendo, Gerardo?.

Durante estos dos días, en radio, televisión y prensa escrita, no se ha tenido ningún reparo a la hora de definir a Adriá como artista o científico. Suponemos que la comunidad científica se habrá sentido sumamente halagada por ello y desde ya mismo se esté pensando en otorgarle a Ferrán Adriá el premio Nobel de Física, el de Química y el de Medicina. Por qué no, si Obama se ha llevado el de la Paz y García Márquez el de Literatura. Salvador Sostres, en una columna del número de El Mundo anteriormente citado, asegura que “el reto que Ferrán Adrià se propone es el de más vigor intelectual y artístico que es posible afrontar en nuestros tiempos, puesto que es Adrià el genio vivo más importante de esta era. En ninguna disciplina artística hay ningún talento capaz de revolucionar su género, estética y su concepto de un modo tan hondo como Ferrán lo ha hecho con la cocina y en general con la gastronomía”. Mal va el Arte, aunque yo me pregunto: ¿Es Arte asar un pollo? ¿Y asar un pollo de corral? ¿Y hacer un escabeche de pollo y servirlo con una ventresca de caballa?. Tengo dudas, pero Sostres no: para él lo tercero, que es uno de los platos de Adriá, es Arte, y por tanto postulamos que los dos primeros también lo son. Sigo con Sostres: “Lejos del efectismo y de la parodia, de la extravagancia y de la pomposidad y de cualquier estrategia comercial, Adriá asume una vez más con seriedad y discreción su intenso compromiso con su obra y guardará dos años de silencio para volver a hablar como nadie antes lo haya hecho”.

En Antigourmet estamos sumidos en un mar de dudas. Tal vez estemos equivocados. Quizás no sea efectista anunciar el cierre de El Bulli en pleno congreso de Madrid Fusión, ni una extravagancia el querer reinventar el concepto de restaurante. Y puede que sea discreto convocar una rueda de prensa a la que acuden 200 periodistas para anunciarlo, y falto de pomposidad el publicar un DVD de 10 horas para contar la historia de un restaurante (”El Bulli, historia de un sueño). Y no parece indicativo de una estrategia comercial el que el socio de Adriá, Juli Soler, se frote las manos pensando en “el morbo que dará a todo el mundo saber qué pasará en 2012 y 2014“. Y como remate es verdad que Adriá se despide en la entrevista muy seriamente con un “que siga el rock and roll“.

No sé, Ferrán… ¿Es Coldplay rock and roll

Adrià arruina Madrid Fusión 10

A pesar de recibir el homenaje obligatorio en Madrid Fusión, nuestro querido Ferran no se ha conformado y ha decidido que todo el mundo hable de él y nadie de las jornadas madrileñas. Ayer decíamos que podía darle un ataque de diva y eso mismo ha sucedido.

Resulta que cierra elBulli dos años para “investigar”. Deberíamos alegrarnos ya que retiramos dos años al Gran Pazguato de la cocina mundial, pero a lo mejor es peor el remedio que la enfermedad, y ahora lo tendremos más en la sopa todavía, participando en Pasapalabra, dando el mensaje de Nochebuena en vez de Juan Carlos, etc.

Lo único cierto es que mañana nadie hablará de Madrid Fusión, gracias al ególatra este.

Imagen de Blog INEDIT Catering.

Arola y su portaplátanos

Sergi Arola es tan gracioso que está incluso apartando de este blog a su máxima estrella, nuestra némesis, Ferran Adrià, quien (¡¡milagro!!) debe estar trabajando porque hace unas semanas que no sale en la prensa.

Como parte de la bizarra publicidad que se ha marcado el Lidl con Arola, descubrimos en el indispensable blog Fuente Las Vacas un anuncio de la superoferta semanal del supermercado, nada más y nada menos que un portaplátanos.

Dentro del apartado “Las recetas mágicas de Sergi” el afamado cocinero nos enseña cómo pelar un plátano. Peel slowly and see. Bajo la cara de circunstancias del cocinero, unas frases publicitarias para la historia, tan rematadamente buenas que en la redacción hacemos apuestas sobre si son verdaderamente del Lidl o en realidad son obra del autor del post, M. Kowal, y su Photoshop.

“Y de regalo, un increíble portaplátanos LIDL
para que puedas llevártelo donde quieras*

*Disponible en dos colores.
Homologado por las principales salas de fiesta.

Un portaplátanos en dos colores, qué bien, o rojo, o gualda. Todavía recuerdo cuando me tiré una semana buscando Rollin’ Gallo por la provincia de Pontevedra para hacer con unos colegas una rollingallada. Mi próximo objetivo, ese portaplátanos rojo. El cachondeo ya llega a su cumbre con lo de las salas de fiesta. ¡¡¡Grande, Lidl, qué grande eres!!!

Imágenes de Fuente Las Vacas y Silent Age.

Oportunismo del cocinero ecologista

Arola y sus camisas negras

Arola y sus camisas negras

Encantados como estábamos hoy de que, gracias a la diligente policía danesa, podíamos irnos a cazar unas cuantas ballenas sin que los plastas de Greenpeace nos asaltaran el barco, porque como tienen a uno de sus caudillos entre rejas están demasiado indignados para atender a las focas, va y llega 20 Minutos y lo estropea todo entrevistando al memo de Arola.

Arola es la típica alimaña que se apunta a un bombardeo, y ahora le toca ser ecologista. Y ha escrito un decálogo del cocinero ecologista que, evidentemente, es una de las piezas de humor más delirantes del periodismo en 2009. Entre los diez mandamientos verdes los hay incomprensibles, al estar escritos en la jerga posmoderna que los políticos han copiado de Cantinflas, como el séptimo:

“Incorporar nuevas técnicas culinarias (gastronomía evolutiva) a partir de un proceso reflexivo.”

Otros son típicas frases del neofascismo de lo políticamente correcto, como el noveno:

“Fomentar la educación tanto del profesional como del cliente. Hay que aprender a comer.”

¿Quién coño es un cocinero para educarme a mí? Tío, hazme el filete y lárgate. Arola nos trata como Leopoldo II a los congoleños. Es lamentable.

Se podrían comentar casi todos y llevarse las manos a la cabeza con casi todos, como cuando recomienda bolivarianamente no usarproductos especulativos de lujo extremo”, gran estupidez donde las haya, o cuando nos dice que “no se puede comer tomates o naranjas todo el año” porque no son de temporada. Como todo puede ir a peor ahora que les hacemos caso, tras prohibirnos ir en avión nos prohibirán tomar una naranja en verano, incluso más, me obligarán a cortar los dos naranjos de la casa de mi abuela en Galicia, porque no es un sitio de naranjas. Un día vendrá un funcionario con un municipal y, gallardonamente, los serrarán.

Imagen de Gastronomía y Cía.

Ataque a las Estrellas Michelin

La encomiable labor social de este nada humilde blog poco a poco va dando su fruto. El 17 de agosto de 2009 publicamos el “Teorema del Fua”, fórmula matemática por la cual el número de Estrellas Michelin que logra un bar es directamente proporcional al número de platos con fua que ofrece, y este teorema va cuajando en la comunidad científica internacional, como pudimos leer este sábado en el taurino y futbolero blog Salmonetes ya no nos quedan, que escribe el columnista de ABC Ignacio Ruiz Quintano, en el post “Brindemos por Bibendum con unos Minutejos”, escrito en este caso por José Ramón Márquez, en el que, además de mandar un buen directo al chaval de DiverXO, del que hablamos aquí hace poco (ver “David Muñoz (DiverXO), empresario de la década”), aplica y amplía el Teorema del Fua. Leamos:

“Gracias, Bibendum. Muchas gracias de nuevo. Con sus estrellas, Bibendum y su empresa de neumáticos nos iluminan. Una estrella, ve con mucho cuidado, que a la primera de cambio te echan un maridaje. Dos estrellas, ojito, ojito, que a la vuelta de la esquina salta el nitrógeno. Tres estrellas, huye porque te van a echar más foie del que tu hígado podrá soportar. Una, dos o tres, da igual en algo: se esforzarán porque tu Visa quede exhausta.

La novedad de este año es que el simpático Bibendum le ha dado una de sus estrellitas a un artista que lleva toda la pinta de los antisistema, con pendientes de esos negros y gordos incluidos. ¿Aceptará la American Express en su casa el artista u obligará a su delicada clientela a llevar carretillas llenas de asquerosos billetes capitalistas para pagar sus facturas?

¿Se imaginan que uno de estos artistas hubiese inventado los Minutejos? Sería gracioso el nombre que le habrían puesto. Vayamos prestos a Antonio Leyva, pidamos seis delicados Minutejos con una caña de cerveza y brindemos por Bibendum.”

Qué bueno. Sobran comentarios. Suscribimos cada palabra. Resumen:

  • Una estrella = Maridaje
  • Dos estrellas = Plato con nitrógeno
  • Tres estrellas = Sobredosis de fua

Imagen de Directo al paladar. Texto de Salmonetes ya no nos quedan.

Arola y el Lidl: Matrimoniadas

El otro día cambiando de cadena caí en un anuncio del Lidl protagonizado por el cocinero-showman Sergi Arola y el asqueroso del calvo del Lidl, ese genio absoluto de la comunicación. Este anuncio vino a sumarse a la alegría producida por el cierre hace pocas fechas de D’E, uno de los bares de Arola en Madrid (Velázquez esquina Goya).

Buscando el vídeo del anuncio por la red he caído en el blog Nueva Salud, órgano de comunicación de AVE FENIX Asociación Diabética, donde hablan del anuncio. Así que me permito copiar su texto, que dice exactamente lo que pensaba escribir yo, pero mucho mejor, con mucha más claridad:

El mamporreo de LIDL: Sergi Arola

Catálogo de la semana de LIDL (tienda de descuentos)

Sergi Arola cocina con productos Lidl

Mal tienen que estar las cosas para algunos cocineros que se prestan a cobrar de las cadenas de alimentación más humildes (esta prácticamente tomada por emigrantes), y que a la vez en su curriculum incluido en esas páginas presume de haber estado aprendiendo en elBulli.

Desde el punto de vista de la marca alemana la jugada es muy buena, incluyen productos de algo más de calidad y precio de cara a las Navidades y hacen que firme como suyas las recetas un conocido cocinero español.

Lo que no creo que sea gran negocio es para el cocinero . No le acabo de ver su ventaja, salvo lo que haya cobrado, respecto a sus habituales clientes.

En fin, hay otros a los que hemos contemplado incluso haciendo cocina con Coca-Cola, así que la bajada de pantalones de la profesión está generalizada, pero nunca estas ruindades va a beneficiarles a medio plazo y a la larga.

Imagen de Entre Teens, de su fantástico post ¿Tú también odias al calvo del Lidl?

David Muñoz (DiverXO), empresario de la década.

David Muñoz (foto: www.horecadigital.com)

David Muñoz (foto: www.horecadigital.com)

Que la tontería se extiende y parece imparable es algo que salta a la vista de quien quiera abrir y leer el suplemento de fin de semana de cualquier periódico. Cursos de cata de aguas, tiendas especializadas en panes de colores, universidades para cocineros y otras tonterías que, como ya hemos dicho muchas veces, sirven para que inflemos nuestro ego creyendo que somos muy cultos porque vamos a comer a restaurantes en los que comerte una uva pocha te cuesta un potosí. El pasado viernes, en Metrópoli, se publicó una reseña del restaurante DiverXO y una entrevista con su fundador, el cocinero David Muñoz.

Hoy, la verdad, no me apetece seguir la línea habitual de poner a parir los platos que sirven guiándome por su nombre, por muy mala pinta que tengan; pueden ustedes leer la reseña y la entrevista anteriormente mencionadas y se les pondrán los pelos de punta. De todos modos, por si tenemos que defendernos de algo, en su día iremos a DiverXO, nos clavaremos el menú más largo que tengan y les contaremos si nos salió un tercer ojo en la teta derecha. Pero les puedo asegurar que aunque nos parezca que la “gamba frita al revés con salsa yuzu” esté riquísima, su nombre nos seguirá dando mucha risa.

David Muñoz asegura en la entrevista que en DiverXO está todo muy pensado y que tiene una respuesta para todo; sin embargo, en lo que respecta a la entrevista, este chico no le dio muchas vueltas a las respuestas. Aparte de que le saquemos punta a cosas como que lo definan como “viajero”, para a continuación presumir de no ausentarse nunca de su cocina; o la tontería de asegurar que su cocina es ”inexplicable como los dibujos animados” (cuando quieras vemos juntos un episodio de Tom y Jerry y te lo explico); o su definición de DiverXO como “informal y directo; no es estirado, ni  altivo, ni distante. Yo nunca seré así”, para cuatro párrafos más abajo confesar (o más bien llevar a gala, con mucha , ejem, altivez) que  ”[dicen que] soy cabezota, respondón y no acepto las críticas. Igual que ellos tienen derecho a decir lo que piensan, yo puedo contestarles (…) aunque es posible que no tenga razón, siempre tengo una respuesta”; aparte de estas cosas, lo que me gustaría destacar es lo loable que me parece que este chico que proclama sin reparos su condición de antisistema y que parece que está permanentemente justificándose por haber abierto un restaurante en el que sirve una cocina globalizada y cobra 100 euros por cubierto, es precisamente esto: el que un chaval de veintipocos años que ve con mucho tino que a la gente les puedes cobrar a precio de oro una ración de mejllones tigre si les añades la coletilla “estilo fusión”, abre su negocio peleándose con la Administración Municipal (que putea a todo emprendedor, y no sólo a la “restauración pública de calidad” (sic), como indican en los periodistas de Metrópoli), paga su IVA, sus retenciones y su Impuesto de Sociedades, crea puestos de trabajo directos e indirectos y demuestra que el sistema en el que vivimos, si eres joven, con ganas de trabajar e ideas, aunque sean bastante locas, funciona muy bien y te da más salidas que la de opositar a funcionario del Ministerio del Amor, o el que sea en el que diseñan cursos para enseñar a cascarse pajas.

En Antigourmet proponemos a David Muñoz como empresario de la década que está a punto de acabar. Ya nos dará las gracias cuando vayamos a cenar a su negocio.

Australiana sortea cena en elBulli

Busco a Jacques

Busco a Jacques

Hoy me tocaba escribir sobre el congreso Lo mejor de la gastronomía, pero lo dejo para otro día, que mi amigo Santi me ha enviado una gran noticia. Resulta que una bloguera gastronómica australiana tiene una mesa para dos en elBulli, y no tiene con quién ir, así que propone una cita a ciegas para ir a comer con ella croquetas de tomate hidrogenado con sabor a paella.

La pobre Jules Clancy quita las ganas de ir con ella -a pesar de esos ojos azules y ese irresistible hoyuelo en la barbilla- al presentarse:

“As a food scientist I’m really excited about the work of Ferran Adria and that someone is finally bringing some glamour to the profession. While my personal cooking style is much more conventional and minimalist, I can’t wait to experience the crazy language of el Bulli.”

¡¡Pero Julita, qué es eso de que Adrià ha traído el glamour a la cocina, pero qué dices, hija mía!! ¿Adrià elegante y sofisticado? La cocina de Adrià, más que sofisticada, es complicada; y elegante, no sé, viéndole con su bata de científico-cocinero me recuerda a mi profesor de física, el Benny, que llevaba, como un árbol serrado, en el sobaco los cercos de los sudores de todo el mes. Así que no es elegante y ni sofisticado, ergo no tiene glamour. Pero bueno, qué va a pensar alguien que se define como “food scientist” y que dice que en comida ella prefiere lo convencional y lo mínimal (todos sabemos lo que significa la cocina mínimal en una chica, que come ensaladas y yogures raros).

Bueno, para ganar la cena con esta chuqui, que puede ser una risa, solamente tienes que escribir a jules[at]thestonesoup[dot]com y convencerla con simpatía y creatividad (así que, Cobo, tú no hace falta que participes) de que eres su acompañante ideal.

Estos australianos están locos. Imagen de Stone Soup.

Turrón, mercadotecnia y Berasategui

Uno de los mayores maestros del márketing cocinero es Martín Berasategui, quien, tras ofertarnos el año pasado unos canapés y unos platos congelados, ahora se descuelga -según leo en El Aderezo- con uno de los intocables de Antigourmet, el turrón.

El osado de Berasategui, mientras abre un bar en China, que estos cocineros no paran quietos, se ha aliado con José Enrique Garrigós, que es el tipo de Turrones La Jijonenca, para hacer cuatro tipos de turrón, cuyos nombres nos reconfortan: turrón de Jijona, turrón de Alicante, turrón de yema y turrón de chocolate con almendras. Así me gusta, sin concesiones (aunque el de chocolate con almendras no entre en la Santísima Trinidad del turrón).

El anuncio, como cabe en todo cocinero estrella, nos muestra lo humilde que es el personaje. Alrededor de su nombre las siguientes palabras:

- Maestro.

- Calidad.

- Suprema.

- Excellence.

¿Todo el que hace un turrón es maestro turronero? ¿Para qué necesita, para qué hace estas chorradas Berasategui? ¿Van a dejar algún producto sin tocar los cocineros estrella? ¿No podían haber elegido un envoltorio menos cutre que ese con ese gris casposo y esa foto en la que se le ve el halo de haberla recortado de otra foto?

Que no nos toquen el turrón, por favor, que bastante tenemos todos los años con esa diarrea deprimente de nuevos sabores.

Imagen y noticia de El Aderezo.

Llega “Aló Adrià”, la serie de elBulli

El genio del autobombo ha vuelto a colárnosla a todos, que repetimos como loros las bobadas que dice. Es una máquina el tío, hay que reconocérselo. Abre la boca, dice tres frases y todos los periódicos y los blogs de cenutrios -como Antigourmet- le damos cancha. Aunque en realidad no sea más que el Hugo Chávez de la cocina con su verborrea. Hoy ha presentado una serie de televisión sobre su bar. La supercursilada del título de la serie que pago con mis impuestos, “elBulli, historia de un sueño”, ya lo dice todo. Mejor le iría a la serie si se llamara Aló Adrià.

Así que la serie producida por TVE con el dinero que me roban servirá para que Adrià diga estupideces como el titular de El  Mundo de hoy “Mi programa y yo vendemos felicidad”, dignas de Kim Jong-il, frase tan deprimente como definitiva. ¡¡Claro que nos vendes, Ferran, nos vendes la burra, o la felicidad, o lo que tú digas, porque encima lo que nos vendes te sale gratis porque juegas con mi dinero!! La serie de Adrià es como los anuncios de los partidos políticos de las elecciones, son gratis y se usan para vendernos felicidad. Claro que la felicidad es siempre la suya, la de los partidos, y en este caso la de Adrià y su secta de embaucadores.

Imagen de Que tingui Grapa!

Comerse la cuenta: El Bulli como pimpampún

Vía el comentario de Giraluna al post Que no escapen: Uvas con GPS y también gracias a un comentario en el Facebook de mi hermano Jacobo encuentro la misma noticia por dos lados distintos, por La Cocina de Javi y por El Mundo Today. Resulta que un tipo se comió la cuenta de El Bulli creyendo que era un plato más de lo adornada que se la trajeron. Genial.

Bodegón con fresas, humo, y vendedor de humo.

Parece que poco a poco vamos perdiendo el miedo al jefe de la secta, gracias a internet, claro, donde algunos francotiradores lanzamos nuestros dardos, ya sean noticias verdaderas o descacharrantes bromas como en este caso, contra las paparruchadas que nos cuela el mejor cocinero de la historia ayudado por toda su cohorte de periodistas ojipláticos ante sus trucos de magia, en los que convierte merluzas en sandías y evapora corderos, algo que esos palmeros, ante la crisis del circo, creen y juran que es arte.

Seguimos sitiados por la Brunete gastronómica, pero a veces corre el aire en las trincheras, como hoy.

Imagen de Gastronomía Molecular.

El mojito molecular

Últimanente cuando quiero fustigarme un poco pongo en la barra de Google cualquier alimento o receta y le añado la palabra molecular, saliendo casi siempre alguna receta de cocina moderna que pone los pelos de punta.

Un camarero llamado Eben Freeman en Nueva York ha creado un mojito molecular, con gelatina, goma y puré de hierbabuena hace unas esferas de mojito a las que luego, imagino, añade un poco de ron, que debe ser ciertamente repugnante.

No soy muy de cócteles, más allá de disfrutar con la inverosímil peli Cocktail, la mejor peli de Tom Cruise, y de tomarme de vez en cuando un dry martini en Chicote para sentarme en las sillas de Luis Gutiérrez Soto y soñar con Ava Gardner, pero meterse con el mojito es un insulto. El memo del primo de Morgan incluso se ha atrevido a hacer un vídeo con la receta:

Imagen de Drinks Are On Me.

De cocineros y universitarios

Paseíllo molecular 2.0

Del interesante blog de Andrés Pedreño saco el título y la sobrecogedora imagen que decora este texto, en la que tres personas vestidas de la selección de Estonia de sumo se dirigen al Calvario caminando sobre un damero, el Redentor, esto es, Adrià, y el buen y el mal ladrón. Que cada uno elija quién es Dimas.

Siendo totalmente cierto lo que dice el profesor Pedreño, que los llamados cocineros investigan e innovan, eso sí, privándonos a los demás del ancestral placer de la comida para hacernos una sesión de Cirque du Soleil comestible, y que nuestros universitarios hacen de todo menos investigar e innovar, tampoco vemos desde Antigourmet que el futuro de la universidad esté en los fuegos de artificio y la teatralidad, en el autobombo y la autocomplacencia de los cocineros estrella, ni en el tímido dospuntocerismo de algún cocinero. Aunque, desde luego, cualquier cosa mejor que lo que es ahora.

De todos modos, todo se arreglará con el Basque Culinary Center, gran faro o fogón que regirá el mundo moderno los próximos siglos, sustituyendo el kalashnikov por el robot de cocina.