Maldita ciencia. Resulta que unos investigadores del Instituto de Microelectrónica de Barcelona han construido un catador electrónico con el que dando a un simple botón sabrás la uva y la añada de un vino, según publica The Analyst en el artículo “Electronic integrated multisensor tongue applied to grape juice and wine analysis”. Ah, también vale para mosto. Qué versátil.
¿No se han dado cuenta los científicos de lo que hacen? ¿Cómo vamos a dejar de disfrutar viendo a tantos y tantos colegas de pelo menguante -otro día hablaremos del machismo en el mundo del vino- revolviendo el vino como autómatas, haciéndose enjuagues como mi madre con el Flúor-Kin y olisqueando una copa gigante de vino como si fueran ardillas para luego pensar medio minuto y decir de carrerilla “sabe a nogal, pera, limón, caramelo, arcilla, Fantasmiko de lima, viento de lluvia y napalm con un poco de contrachapado, rosa, lirio, brazo de gitano y hierba recién cortada”?
De todos modos, quiero una lengua electrónica, la necesito.
Nota: Imagen del artículo, en html en el enlace de arriba (¡Vaya pinta más rarita que tiene el aparato!).
Ya han pasado 76 años desde que saliera al mercado el sacacorchos de doble palanca M-502 E, diseñado por David Olañeta y editado desde entonces por BOJ (Barrenechea, Olañeta y Juaristi), y en estos tres cuartos de siglo de vida todavía no ha salido al mercado un sacacorchos más fiable.
Este sacacorchos con cara de búho, que todos hemos tenido en casa, ahora tiene que lidiar con cientos de sacacorchos estrafalarios y carísimos, ya sean electrónicos, de aire comprimido, con puntas intercambiables, con la forma de la nave Enterprise de Star Trek Continuar leyendo ‘El sacacorchos perfecto tiene 75 años’
Resto de la dieta mediterránea del siglo XX, apartado de las mesas por la dictadura de los gourmets, ya solamente en algunas comidas familiares de gente sin complejos aparece. Pero hace años era normal en cualquier bar pedir gaseosa con el vino, cuando todavía había manteles de cuadros rojiblancos.Ahora, si pides gaseosa con el vino, eres poco menos que un criminal (a no ser que lo recomiende como gracieta algún repulsivo cocinero santón en algún suplemento dominical y se ponga de nuevo de moda), y solamente escondido como refresco bajo el nombre de tinto de verano es tolerado en algunas partes.
Nosotros en este blog recorreremos las oscuras tabernas en donde todavía puede disfrutarse de esta olvidada bebida.