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Quiero una lengua electrónica

Maldita ciencia. Resulta que unos investigadores del Instituto de Microelectrónica de Barcelona han construido un catador electrónico con el que dando a un simple botón sabrás la uva y la añada de un vino, según publica The Analyst en el artículo “Electronic integrated multisensor tongue applied to grape juice and wine analysis”. Ah, también vale para mosto. Qué versátil.

¿No se han dado cuenta los científicos de lo que hacen? ¿Cómo vamos a dejar de disfrutar viendo a tantos y tantos colegas de pelo menguante -otro día hablaremos del machismo en el mundo del vino- revolviendo el vino como autómatas, haciéndose enjuagues como mi madre con el Flúor-Kin y olisqueando una copa gigante de vino como si fueran ardillas para luego pensar medio minuto y decir de carrerilla “sabe a nogal, pera, limón, caramelo, arcilla, Fantasmiko de lima, viento de lluvia y napalm con un poco de contrachapado, rosa, lirio, brazo de gitano y hierba recién cortada”?

De todos modos, quiero una lengua electrónica, la necesito.

Nota: Imagen del artículo, en html en el enlace de arriba (¡Vaya pinta más rarita que tiene el aparato!).

Un gourmet se hidrogeniza en El Bulli

Las cosas que hace Ferrán Adrià para salir en la prensa ya rozan lo increíble. Resulta que ha desaparecido en medio de la cena un crítico gastronómico suizo llamado Pascal Henry, que estaba haciendo una gira de comilonas en todos los bares europeos de tres estrellas Michelin y en medio de la cena en El Bulli se piró. Lo está investigando la Interpol, que busca huellas, y los Cazafantasmas, que buscan emulsiones y demás mejunjes bullianos.

Desde Antigourmet, esperando que el bueno de Pascal aparezca y lo explique, avanzamos, colaborando siempre con la justicia, unas cuantas hipótesis:

- Caída por un barranco tras un apretón provocado por un bocado a una pera con forma de plátano, sabor a salmón y textura de turrón, y estar el servicio ocupado.

- Un clásico simpa.

- Autohidrogenización por caída, cual Obelix, en una marmita de hidrogenización de sandías, mientras Ferrán le explicaba el funcionamiento.

Noticia en La Vanguardia.

Doritos salta al espacio

Que Doritos vaya a lanzar un anuncio al espacio, bueno, vale, me parece genial y una acción de márquetin buenísima, ya que todos los blog del mundo hablan de ello, y Doritos para a caer mejor a la gente. Para Antigourmet lo importante es que con este anuncio todos los gourmets del espacio exterior que, lamentablemente, los habrá, van a ver bien claro que no todos aquí caramelizamos la cebolla. Claro que hubiera sido mejor un anuncio de Chorizo Revilla o de Tomate Orlando, pero no podemos pedir todo.

Me entero de la composición del anuncio por Luciérnagas y Serpientes. Los de Doritos, en colaboración con la University of Leicester, van a emitir el anuncio por la tele codificado enultrafrecuencia de 500 MHz hacia los planetas que orbitan la estrella 47 Ursae Majoris, situados a unos 42 años luz de la tierra, que es más o menos la distancia que tarda una bolsa de Doritos en caducar, si va a la velocidad de la luz.

Consumolab: En el laboratorio del sabor

Acabo de pasar por delante, venía de cortarme el pelo -en El Corte Inglés, por supuesto- y he decidido volverme a casa andando por la calle General Díaz Porlier, y entre los cientos de anuncios de pisos a la venta, he visto un nuevo local en la calle y me he parado a verlo. Al principio creía que era un restorán cool -vamos, como todos los que se abren ahora- o un supermercado orgánico de esos que van a empezar a poblar, lamentablemente, nuestras ciudades.

Consumolab, se llama, y según su página de red, es el “primer centro español de estudios del comportamiento del consumidor y análisis de las preferencias de consumo, a través del análisis sensorial”. Qué bonito, ¿no? Vamos, que son consultores de packaging y nuevos productos, pero en el reino de la química Continuar leyendo ‘Consumolab: En el laboratorio del sabor’

El morcillo del Toscana

De entre los pocos sitios reales que quedan en Madrid destaca el Toscana, que está en la zona de Huertas, en el callejón donde está el Viva Madrid, casi al lado de otro de los reductos del saber, El Lacón. La verdad es que si le añadimos La Trucha, que está un poco más arriba, esa calle es una joya absoluta para los seguidores de la gastronomía clásica.

El Toscana es enorme y casi siempre está lleno, en muchos casos de turistas que, ante la apariencia de mesón castellano, o de Parador Nacional de los sesenta, que tiene, entran a ser maravillosamente servidos por unos señores de toda la vida con su chaleco negro.

Solamente por el morcillo el bar merecería estar Continuar leyendo ‘El morcillo del Toscana’

Una nueva bobada: La Cocina Solar

El pasado día 21 de junio se celebraron en Almería las extravagantes I Jornadas de Gastronomía Solar, lo que ya es absurdo, porque si se celebra el evento un único día es una jornada, no unas jornadas.

Bueno, el evento, organizado por la marca de aceite Castillo de Tabernas -cuya sección de noticias he revisado para informarme sobre las Jornadas, pero, parece que ocupados en organizar las Jornadas, la última noticia que tienen subida es de 2005- y por la Asociación de Cocineros y Reposteros Indalo, ha contado con una fantástica -con significado de ciencia ficción- exhibición de funcionamiento de cocinas solares, instalándose para ello cuatro cocinas solares de tipo parabólico, un horno solar por acumulación de calor y una antena parabólica reciclada en cocina. Y con eso van los tíos, los caraduras, y hacen con el calor del sol aperitivos Continuar leyendo ‘Una nueva bobada: La Cocina Solar’

El Whopper de los 120 euros

Hace solamente unos días hablábamos aquí de la locura de la pizza de los 100€ y ahora nos sale el Burri -aka Burguer King- con una hamburguesa de 120€. Para comérsela hay que reservarla, claro.

Tiene ternera Wagyu a la parrilla, trufas blancas, cebolla champán cristal (que menuda horterada de nombre para una simple cebolla) y sal de roca rosa del Himalaya (que ya será de Alpedrete).

Occidente es un manicomio.

Debido a mi nulo sentido del gusto -por eso me gusta Camela- nunca he podido decidirme entre si prefiero el Burriquín o el McDonald’s -al igual que no distingo entre la Pepsi y la Coca-Cola-, pero espero poder distinguir entre una hamburguesa de 120€ y un Whoppper de 5. Eso si pierdo la razón y la pruebo alguna vez, que lo dudo.

Lo que faltaba: Adrià honoris causa

Desde luego que el demonio para este blog es Ferrán Adrià, pero tampoco quería ni esperaba cuando lo inicié que fuera un monográfico de este señor, pero resulta que todas las semanas hay que hablar de él. Y es que la University of Aberdeen le ha hecho honoris causa.

Pero tampoco exageremos, que Adrià se coloque al lado de Rafa Benítez, honoris causa por la Universidad Miguel Hernández; Francisco Franco, por la Universidad de Salamanca; Eric Honecker, por la Complutense segundos antes de caer el Muro (quizá el acto más vergonzante de la historia de la universidad española), Baltasar Garzón, por la Universidad Nacional de Córdoba; o Mario Conde Continuar leyendo ‘Lo que faltaba: Adrià honoris causa’

La derrota de la pizza

La pizza en España se mantenía entre los pocos productos o comidas que sin tocar por los equilibristas de la cocina, se le podía poner los condimentos que se quisiera, pero su forma y aspecto acataba los cánones clásicos. De platos elaborados ya quedan pocos que no hayan sido violados por la posmodernidad, quizá la empanada y la paella se mantengan todavía, pero por poco tiempo. La pizza ya ha sido derrotada.

Un deprimente personaje llamado Fabián Martín, que tiene el premio World Gourmet Pizza, ¡toma ya!, y propietario ya de una Pizzería-Laboratorio, va a abrir en Barcelona una pizzería en la que se podrá admirar -ya que este tipo de plato fuego-artificial no se disfruta, solamente se admira- variantes de la sagrada pizza tan vergonzantes como una “sopa de pizza” o Continuar leyendo ‘La derrota de la pizza’

El sabor de las medicinas

El dolor de cabeza que ya me provoca la fantástica y sanísima polémica cocinera provocada por Santi Santamaría, de la que ya hablan en todo el mundo, y el trancazo que he cogido en estos días finales de este mayo tan recalcitrantemente anticalentamiento global -qué mes más reaccionario- me han hecho ingerir diferentes medicamentos que, lamentablemente, no han hecho ningún efecto, y me han hecho pensar en los sabores de las medicinas. El que más me gusta es el Frenadol.

Me gustaría que hubiera catas de medicamentos; sería muy políticamente incorrecto, pero sería divertido probar y hablar del sabor de las diferentes aspirinas y derivados. Aunque, cuando se tiene un buen resfriado casi se carece de sabor, y sería complicado distinguir unos de otros.

El corporativismo vergonzante de los cocineros

Tan solo ha tardado una semana en aparecer la respuesta a las palabras de Santi Santamaría, y ha sido de la manera más sórdida posible, esto es, mediante un “comunicado” firmado por cerca de 500 cocineros.

Si las palabras de Santamaría eran duras, pero su acidez podía tener algo de sentido del humor, la respuesta de los cocineros suelta un tufillo estalinista que echa para atrás, insultando directamente al disidente, que, por lo que se ve, no puede tener una opinión distinta a la de la masa. Hasta ahora creía que los reyes del corporativismo eran los jueces y los médicos Continuar leyendo ‘El corporativismo vergonzante de los cocineros’

Héroes de Antigourmet (I): Santi Santamaría

De vez en cuando uno acompaña el asqueroso desayuno de café de máquina de la oficina con noticias que le alegran el día. Hoy ha sido uno de esos días. El cocinero Santi Santamaría, dueño del tres estrellas Michelín El Racó de Can Fabes, ha cargado contra la cocina de moda, la cocina teatral, diciendo claro lo que muchos empiezan a no querer callarse. Para qué comentar nada, dejemos que la sabiduría y la lucidez hablen:

“Los cocineros pretenciosos dan de comer a sus clientes platos que ni ellos mismos comerían”. Continuar leyendo ‘Héroes de Antigourmet (I): Santi Santamaría’

El sacacorchos perfecto tiene 75 años

Ya han pasado 76 años desde que saliera al mercado el sacacorchos de doble palanca M-502 E, diseñado por David Olañeta y editado desde entonces por BOJ (Barrenechea, Olañeta y Juaristi), y en estos tres cuartos de siglo de vida todavía no ha salido al mercado un sacacorchos más fiable.

Este sacacorchos con cara de búho, que todos hemos tenido en casa, ahora tiene que lidiar con cientos de sacacorchos estrafalarios y carísimos, ya sean electrónicos, de aire comprimido, con puntas intercambiables, con la forma de la nave Enterprise de Star Trek Continuar leyendo ‘El sacacorchos perfecto tiene 75 años’

Lucio y José Luis contra Adriá

Quizá la diferencia entre los cocineros de verdad, como José Luis o Lucio, o Cándido y los cocineros posmodernos sea el nombre, mientras los cocineros de verdad son conocidos por su nombre de pila, los posmodernos tienen que usar su apellido. Qué gran teoría.

Los conocidos por su nombre de pila te hacen unos huevos rotos con sabor y forma de huevos rotos, o una tortilla con forma y sabor de tortilla, o un cochinillo con todas las letras; los posmodernos como Adrià, donde todo vale y nada vale, te hacen un cochinillo con forma de tortilla que sabe a huevos rotos Continuar leyendo ‘Lucio y José Luis contra Adriá’

Galicia, entre el marisco y el fascismo

Pulpo a feiraIba a escribir sobre la muy apetecible XIII Semana Gastronómica del Marisco que se celebra desde hoy 25 de abril hasta el 4 de mayo en la ciudad madrileña de Alcobendas, y que organizan la Xuntanza de Galegos y el Ayuntamiento de Alcobendas, y que tendrá degustaciones de maravillas como pulpo, arroz de marisco, almejas, berberechos, mejillones, empanada, vieiras o navajas suministradas por Dismarga, todo ello regado con Albariño y demás vinos gallegos y que curiosamente se celebra en el Parque de Andalucía, cuando he leído en el Faro de Vigo que en la ciudad pontevedresa de Bayona de celebra estos días una Feria de Abril, organizada por el Ayuntamiento y la Escuela de Flamenco de Baiona, como homenaje a Andalucía, y que unos camisas negras de una siniestra organización llamada ximbaleu van a ir a la carpa donde se celebra la Feria de Abril para boicotearla haciendo sonar sus gaitas, todo esto en Continuar leyendo ‘Galicia, entre el marisco y el fascismo’