Publicado el 28 de Febrero del 2010 .
En este primer día de sol del año, mientras escucho cantar a Yves Montand, unas cuantas definiciones de alcohol y sus derivados sacadas de El diccionario del diablo, de Ambrose Bierce:
alcohol, s. (Del árabe al kohl, pintura para los ojos). Principio básico de todos los líquidos que le ponen al hombre un ojo a la funerala.
brandy, s. Licor compuesto de una parte de rayos y truenos, una parte de remordimiento, dos partes de asesinato sangriento, una parte de muerte, infierno y tumba, dos partes de Satán aguado y cuatro del santo Moisés. Dosis: siempre lleno hasta arriba. Creo que fue Emerson quien dijo que es la bebida de los héroes. Yo no me atrevería a aconsejarlo a otros. Dicho sea de paso, está bastante bueno.
centeno, s. Whisky en cáscara.
destilería, s. Institución dedicada a la fabricación y diseminación de narices enrojecidas. También debemos a la destilería un precioso legado: el abstemio charlatán.
ron, s. En general todos los licores fuertes que producen la locura en los abstemios.
ron, s. Palabra que utilizan los abstemios para referirse a todas las bebidas, salvo el té y el agua.
vino, s. Zumo de uva fermentado, conocido por la Unión Cristiana de Mujeres con el nombre de “licor” o, a veces, “ron”. El vino, señora, es el segundo mejor regalo que le hizo Dios al hombre.
Textos de El diccionario del diablo, Ambrose Bierce (Círculo de Lectores, 2005). Imagen de Martial Development.
Publicado el 26 de Febrero del 2010 .
Mi amigo Santiago, siempre atento a todas las marcianadas que se cuecen por nuestro asqueroso planeta, y más si las marcianadas vienen de su querida Galicia, me ha pasado -antes de cometer el delito de ponerse la corbata para ir a cenar a esa cueva de filibusteros llamada La Terraza del Casino- una noticia de La Voz de Galicia titulada “Expertos gallegos en latte art introducen esta moda en la cafeterías” sobre unos cuantos camareros desocupados que dibujan cosas en la espuma de los capuchinos, como antes dibujaban tréboles en las pintas de cerveza negra.
Como toda buena payasada, el invento es italiano, y el Fofó de la historia es un tal Luigi Lupi que trajo a Galicia la moda y te dibuja un Castelao en el café en un pispás. El presidente de la Asociación de Baristas de Galicia nos deja estupefactos: “Empezó como una moda, pero ya es una cultura”. Bien, todos sabemos que si una cosa es una “cultura” es que es cualquier cosa menos algo culto; “cultura” es la palabra más devaluada de nuestro idioma con “filosofía” y “fascista”. La cultura del fuera de juego, la filosofía del botellón, y si decimos que no a cualquier cosa, somos fascistas.
Martín Prieto tarda quince segundos en dibujar una Torre de Hércules en el café. A este Martín deberían dejarlo suelto en Los Clarines un día de feria, a ver cuánto duraba vivo.
Noticia de La Voz de Galicia. Imagen de I Luv Seattle.
Publicado el 23 de Febrero del 2010 .

Todavía no habíamos nombrado al gran Silvio Berlusconi en Antigourmet y ya era hora, qué hacemos escribiendo en internet sin reírnos de uno de los mayores pimpampún europeos. Silvio es un desastre gobernando, como todos los políticos, italianos o no, pero es el único político al que a veces vemos reírse, y solamente por eso somos seguidores suyos, y por las pibis que se trajina, claro. ¡Grande, Silvio!
Ahora, imaginamos que porque no tiene aplicación en el blanqueo de dientes o en los implantes de pelo o en la cirugía estética, no se le ocurre otra cosa que prohibir el nitrógeno líquido y algunos otros extraños aditivos que utilizan los cocineros moleculares, que los pobres no ganan para disgustos, menudas semanitas que llevan. ¿Con qué van a cocinar ahora?
Siendo este otro de los muchos triunfos que está cosechando Antigourmet en este gran año en el que, además de a la cocina molecular, estamos viendo desaparecer a las plañideras del calentamiento global, no nos gusta demasiado que sea a decreto limpio, aunque si los promulga Berlusconi, los decretos duelen menos. Nos gustaría que los mismos cocineros se hubieran dado cuenta de la bobada que es usar nitrógeno líquido para hacer un huevo frito. No, mejor, nos gustaría que hubieran sido las personas, una a una, las hubieran dejado de ir a los antros donde se cocina con nitrógeno. Aunque en realidad, la cocina molecular está bastante pasada de moda, porque ahora lo que se lleva es que el cocinero te ponga una col que ha cultivado en la parcelica de su adosado, algo que quizá es todavía más repelente que hacer un huevo frito con nitrógeno líquido.
Post relacionado: Cocina con nitrógeno y tendrás novia.
Imagen del genio milanés de Same Guy.
Publicado el 22 de Febrero del 2010 .
Hoy ha vuelto a abrir la boca Adrià y, como siempre, todos a coro comentamos lo que ha dicho. Si hace unas semanas camuflaba inteligentísimamente un ERE de elBulli como un cierre temporal para repensar el bar y todos aplaudíamos su inteligencia, hoy en Santiago de Compostela ha anunciado la creación de la Fundación elBulli. Esto, traducido del bulliano al español, significa que cambia la naturaleza jurídica del bar para tributar como fundación y así pagar menos impuestos, algo con lo que soñamos todos los mortales y que Salgado y Gallardón se encargan, todas las mañanas al despertar, de negarnos, y que nos parece genial que pueda hacer el “mediático” gastrocientífico. Un aplauso al gran Ferran.

¿Para cuándo el Premio Nobel si ya lo tiene Al Gore?
¿Cuál será la próxima pirueta del cocinero si se harta de pagar por comprar un coche, por matricularlo, por la gasolina, por el seguro, por correr con él, por aparcarlo en la puerta de su casa o simplemente por circular con él? Cerrará su local aquí y lo abrirá en Mónaco, para no pagar impuestos, aunque estoy seguro que todos nos creeremos lo que nos diga, que abre elBulli en Mónaco porque siempre ha querido trabajar en Mónaco que es la cuna de la gastronomía y es el mejor sitio para nitrogenar por la composición del aire en abril y está más cerca de los tenistas a quienes se debe y que blablablá.
Imagen de ABC.
Publicado el 17 de Febrero del 2010 .
Siempre me ha gustado que para cada fiesta que se celebra, alguien se invente un postre. Hace poco años una asociación repostera de Madrid se inventó una cosa llamada corona de la Almudena para celebrar a la patrona de la capital. La corona es como un roscón de Reyes sin azúcar ni frutas escarchadas por fuera y untado con una crema. Tras reírme unos años de la corona, ahora la hay en todos lados el día de la Almudena, y los dos últimos años he comprado una corona. Siempre caigo, viva el consumismo.

El carnaval me da asco, aunque el año pasado me partí de risa con una parada que hay el domingo de carnaval en El Rosal. Del carnaval solamente me gusta la cara de asco, de repelús total, que pone el alcalde de Madrid cuando tiene que participar en el pregón o en cualquier otro evento fiestero, y un poco me gusta tambien en el entierro de la sardina (Lectura recomendada: Miércoles de ceniza. No enterrar la sardina), más que nada por los cuadros de Solana. También me gusta la peli de Neville, por supuesto.
Ahora me entero de la existencia de las orejas de carnaval (que sí que tienen historia, no como la corona) gracias a la amiga Alejandra de Alejandra en América, que lleva unos cuantos días glosando los carnavales galllegos. La verdad es que me suena haberlas visto por ahí, y se parecen a una cosa que mi madre llama roscones malagueños y que hace de Pascuas a Ramos. Como somos muy golosos, copiamos la receta de Alejandra, prometiendo, eso sí, hacerla en cuanto podamos, y contarlo aquí:
Ingredientes
- 800 g de harina
- 2 huevos
- 1 vasito de anís
- 100 g de manteca de vaca derretida
- 1 vaso de agua templada
- Sal y azúcar glas.
- Aceite (o manteca para freirlas)
Mutas.com
Se mezcla la manteca de vaca con el agua templada, se le agregan los huevos, la sal y el anís y se le va añadiendo la harina hasta que se forme una masa que se trabaja mucho para que quede con liga. Se estira, se corta en forma de oreja (o de lo que permita la habilidad del cocinero) y se fríe en abundante aceite (o manteca). Se sirven espolvoreadas de abundante azúcar glas. Si las queréis más enxebres (castizas) en vez de azúcar glas, azúcar de toda la vida. No echarsus levadura, que os conozco. Qué buenas están, por Dios.
Imagen de las orejas de Alejandra en América.
Publicado el 15 de Febrero del 2010 .

Manderley-Mugaritz a la parrilla
Tras la espantá de Adrià, con esa magnífica coda a su gastro-opereta que ha sido la pelea con el New York Times sobre el cierre-nocierre del bar y el rescate al alimón de todos los críticos-esclavos de gastronomía españoles, que tan bien describe Carpanta de Nola en su blog La despensa de Carpanta, hoy nos llega la sobrecogedora noticia del incendio en el restaurante Mugaritz.
Al igual que los Sati en India, el restaurante Mugaritz de nuestro querido Aduriz se ha visto vacío sin su mítico compadre molecular, y ha decidido, como las viudas Sati, autoinmolarse y poner fin a sus días a lo bonzo, con un par. ¡Para qué permanecer de pie si elBulli está cerrado! Lamentablemente, los bomberos de la zona, como siempre, han hecho bien su trabajo y solamente ha ardido la cocina, con lo que el cierre del restorán solamente durará unas semanas. ¡Mecachis!
¿Quién será el siguiente? ¿Se le infectará un piercing al chavalito de DiverXO? ¿Le morderá un perro a Quique Dacosta? ¿Es una coincidencia o hay una conspiración interplanetaria contra la cocina molecular? Pedimos a los lectores fanáticos de Antigourmet, por favor, que no pierdan las buenas maneras que les caracterizan y dejen las antorchas en casa. ¿Qué será ahora de los devoradores de fua, tendrán que volver a la ración de morcilla y al olor a fritanga o se encerrarán en casa a tomar latas pijas de Berasategui hasta que escampe?
Noticia de ¡¡Oído cocina!! e imagen de Erik.
Publicado el 14 de Febrero del 2010 .
El año pasado en Zaragoza, un amigo nos soltó de resaca una charla sobre las virtudes de no tomar lácteos digna de un vendedor de crecepelo de película de vaqueros. Desde que había dejado los lácteos, ya no tenía granos, dormía bien, no le dolía nada, se cansaba menos haciendo deporte y era mucho más feliz. Vamos, parecía que acababa de operarse las tetas en Corporación Dermoestética de lo bien que le iba. El otro día, leyendo la monumental Anatomía de la melancolía de Robert Burton, editada en 1621, en el capítulo “La mala dieta como causa. La sustancia. La calidad de las comidas” me encontré lo mismo que mi amigo dijo, exacto, ¿se habría leído el libro recientemente o cuatrocientos años después coincidía con el erudito inglés? ¿Tendré que dejar de tomar café con leche? ¿Croquetas? ¿Yogures, si es que alguno todavía mantiene rastros de leche? ¿Queso? Qué horror. Esto es lo que dice Burton:
La leche, y todo lo que procede de la leche, como la mantequilla y el queso, requesón, etc., aumentan la melancolía (excepto el suero solamente, que es muy sano). Algunos exceptúan la leche de burra. El resto, para los que están sanos, es nutritivo y bueno, especialmente para los niños pequeños, aunque se corrompe enseguida, por lo que no es bueno para los que tienen el estómago descuidado, están sujetos a dolores de cabeza, o tienen heridas verdes, cálculo, etc. De todos los quesos, considero el mejor el tipo que nosotros llamamos queso de Banbury; cuanto más viejo, más fuerte, y cuanto más duro peor, como dice Lange en su epístola a Melanchthon, citada por Mizauld, Isaac (part. 5), Galeno (De cibis boni succi, libro 3), etc.
Texto de Anatomía de la melancolía I, Robert Burton, Asociación Española de Neuropsiquiatría, Madrid, 1997. Imagen de la primera edición tomada de la página de red de Gerardo Herreros.
Publicado el 12 de Febrero del 2010 .

Quique Dacosta descongelando un kilo de palitos de cangrejo
Pobres marineros, todo el día dale que te pego subiendo y bajando cuerdas, recogiendo velas y poniendo posturitas para que les hagan fotos y llegan a puerto y se tienen que tomar un cubalibre de foie, ostras esenciales al pesto de algas y arroz gelificado en caldo de anguilas ahumadas… Qué ascazo, colega. Así que tendrán que llevarse en cada regata una mochila llena de Conchas Codan para poder inflarse bien y no tomar nada en bar llamado Hospitality (que menudo nombrecito para el bar), reservado a los participantes en la regata.
Luego, para los mortales, el bueno de Quique Dacosta, elegido como cocinero de la 33 Copa América, y a quien visitamos y lo contamos en dos post el año pasado (1, y 2), ha abierto otro bar, el Foredeck, donde ofrecerá cenas a 120 boniatos la gracia. Y, ya para los apestados en sandalias, otro bar, el Gastro-Bar-Lounge (ganador al peor nombre de bar del siglo XXI) donde, en hirientes palabras de El Aderezo, de quien cogemos toda la info, “se servirá un menú popular de 22€ consistente en ocho tapas de alta cocina”, menú que según leemos en el blog Dame pan y dime tonto es un poco bastante castaña.
Imagen de Con mucha gula.
Publicado el 10 de Febrero del 2010 .
En Antigourmet somos fanes acérrimos de las despedidas de soltero, nos encanta ver por la calle a un tío en pañales seguido por sus amigotes despelotados, o a un grupo de chicas con pollas en la cabeza que luego se comen una supertarta fálica y se frotan con un señor aceitado en tanga. Más, creemos que las despedidas de soltero, con halloween y las bodas en la playa, son las mayores aportaciones a la cultura mundial realizadas en el siglo XX por Estados Unidos (olvidémonos de cursiladas como el jazz, el cine, el feminismo, los tebeos, los chicles, la televisión, el rock, internet, los dibujos animados, la cocacola, etc.).
Toda esa chabacanería soez de las despedidas de soltero salta ya por encima de las bodas para avanzar hacia todos nosotros, y estos días se celebra en Zaragoza la I Ruta de la Tapa Erótica, que termina el día de los enamorados, con tapas de nombres tan finos y elegantes como “Métetela hasta dentro”, “Olé tus cojones”, “Paquete de torero”, “El cojonudo”, “Orgasmo en el mar”, “Bolas chinas”, “El coño de la Bernarda”, o “Flujo, reflujo”.
Zaragoza, vanguardia poligonera de España.
Vía mirecetario.es. Imagen de HELLOgalicia.
Este pasado fin de semana, por culpa de la tecnología, lo hemos dedicado a repensar y hablar sobre Antigourmet, igual que durante los próximos dos años va a hacer Ferran Adrià, llegando a la misma conclusión: Hemos echado con cajas destempladas a todos los becarios que teníamos esclavizados buscando noticias sobre Adrià y probando infectas morcillas por los bares de toda España y nos vamos a quedar tres ó cuatro de vigías de las buenas formas culinarias.
Uno de nuestros más renombrados quintacolumnistas, Ramonini, nos avisaba horrorizado de la llegada de Adrià a su ciudad, Santiago de Compostela, para presentar el Fórum Gastronómico 2010, que se celebra en la capital gallega del 20 al 24 de este mes, según leía nuestro amigo en La Voz de Galicia. Así que el cocinero rockstar ya empieza a hacer caja.
Ya lo dijimos en abril del año pasado con una definitiva cita de Fernando Higueras sobre Le Corbusier, que todas las croquetas que Adrià se ha pasado haciendo en sus probetas los últimos años solamente tenía un sentido, ser conferenciante. Vamos a tener Adrià hasta en la sopa.
Vía Ramonini. Noticia de La Voz de Galicia. Imagen de Arte Culinario.
El otro día pillé Lhardy cerrado y no pude tomarme su típico consomé, que con el frío que hacía hubiera sido salvador, y me fijé que en la fachada tiene una placa con cinco tenedores. ¿Sigue existiendo esta valoración para los restaurantes o la maldita Guía Michelin ha acabado con cualquier otra clasificación?
Buscando un poco por internet veo que en Baleares sigue vigente (Decreto nº 2/1992, de 16 de enero, de regulación de la oferta turística complementaria), pero suena superrancio -y muy Antigourmet- tener un restaurante con tenedores en la puerta. Lo mejor del decreto balear es que también clasifica a los bares, con una, dos o tres copas (de brandy, imagino), y las cafeterías con tazas.
Por otro lado, en unos apuntes colgados en Monografías.com, encuentro lo que tiene que tener un restaurante para tener cinco tenedores, casi todas cosas magníficas como “Servicios sanitarios con instalaciones de lujo, independientes para damas y caballeros” (estos no se han enterado de la moda de los baños unisex), “Decoración en armonía con el rango del establecimiento” (sin duda lo mejor, ya que anula todos los restaurantes chinos de un plumazo), “Teléfono en cabinas aisladas y teléfono inalámbrico para el servicio al cliente” (teléfono en cabinas aisladas, para jugar a las pelis de Doris Day, qué útil) o “Personal debidamente uniformado” (esto es, en la actualidad, ir de negro riguroso y con cara de pocos amigos).
No recuerdo haber visto ningún sitio con menos de veinte años con una placa con tenedores en la puerta, ¿quién entrega estas placas, alguna asociación gastronómica o la de los Amigos de la Capa?
Imagen de Aminus3.

Ramón Gaya. Bodegón del Naipe (1927). Museo Ramón Gaya
En plena resaca por la noticia del cierre de elBulli durante dos años, ahora que ya todos sabemos que el cierre no es más que un ERE oculto por la palabrería cursi y pedante de los cocineros actuales, qué mejor que leer al maestro Juan Pedro Quiñonero en su blog Una temporada en el infierno decir verdades como puños (ya solamente el título del post, El Bulli, la cocina molecular y otros desastres, merece un aplauso). ¿Es Adrià un artista? ¿Qué es la gastronomía, para qué vale, y el arte?
“No tengo totalmente claro que Rafael, Velázquez, Picasso, los más modestos cocineros de platos clásicos (cocido, lacón con grelos, etc.), los productores artesanales de embutidos, quesos o dulcería tradicional, necesitasen tomarse dos años de “reflexión” para “pensar” en una nueva “revolución” de su arte…
… en verdad, en su origen último, el arte comporta la transmisión de padres a hijos de unas técnicas y artesanías cuyo conocimiento y respeto asegura la fertilidad de la tierra material e inmaterial donde pueden crecer las sociedades con arquitectura moral propia.”
Antes de estos párrafos confiesa su “alergia por la cocina molecular”, algo que nos alegra. Cada vez somos más los que decimos que el rey va desnudo; ahora Adrià tiene dos años para pensar si se viste o, a lo mejor, cuando vuelva, ya no le haremos ni caso y tendrá que reciclarse como tertuliano radiofónico.
Textos de Una temporada en el infierno e imagen del Museo Ramón Gaya.
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