
Busco a Jacques
Hoy me tocaba escribir sobre el congreso Lo mejor de la gastronomía, pero lo dejo para otro día, que mi amigo Santi me ha enviado una gran noticia. Resulta que una bloguera gastronómica australiana tiene una mesa para dos en elBulli, y no tiene con quién ir, así que propone una cita a ciegas para ir a comer con ella croquetas de tomate hidrogenado con sabor a paella.
La pobre Jules Clancy quita las ganas de ir con ella -a pesar de esos ojos azules y ese irresistible hoyuelo en la barbilla- al presentarse:
“As a food scientist I’m really excited about the work of Ferran Adria and that someone is finally bringing some glamour to the profession. While my personal cooking style is much more conventional and minimalist, I can’t wait to experience the crazy language of el Bulli.”
¡¡Pero Julita, qué es eso de que Adrià ha traído el glamour a la cocina, pero qué dices, hija mía!! ¿Adrià elegante y sofisticado? La cocina de Adrià, más que sofisticada, es complicada; y elegante, no sé, viéndole con su bata de científico-cocinero me recuerda a mi profesor de física, el Benny, que llevaba, como un árbol serrado, en el sobaco los cercos de los sudores de todo el mes. Así que no es elegante y ni sofisticado, ergo no tiene glamour. Pero bueno, qué va a pensar alguien que se define como “food scientist” y que dice que en comida ella prefiere lo convencional y lo mínimal (todos sabemos lo que significa la cocina mínimal en una chica, que come ensaladas y yogures raros).
Bueno, para ganar la cena con esta chuqui, que puede ser una risa, solamente tienes que escribir a jules[at]thestonesoup[dot]com y convencerla con simpatía y creatividad (así que, Cobo, tú no hace falta que participes) de que eres su acompañante ideal.
Estos australianos están locos. Imagen de Stone Soup.
Antes de nada reconozco que a mi me gusta hacerme “mis pajas gastronomicas” en la cocina de mi casa…. pero no por ello dejo de partirme el hojaldre con tus comentarios….
eres muy grande…..!
pues yo no le veo la gracia a tanta supuesta ironia y fina inteligencia. Más bien detecto un sectarismo fuera de lugar hacia lo que representa la cocina creativa o moderna.
A mi me encanta la fabada, la tortilla de patatas, el estofado, el cocido, los callos, la paella, etc… y asi toda la comida tradicional, clásica o “de toda la vida”.
Pero también disfruto (Porque he estado para opinar, no como mucha gente que conozco) en El Bulli, Martin Berasategui, Arzak, Sant Pau, El Celler de Can Roca, Santceloni Madrid, El Raco de Can Fabes y otros restaurantes estrellados o sin estrella, que me han gustado y mucho. Alguno de estos no tanto, pero no para denigrarlos.
Y los comentarios sobre Adrià me parecen ofensivos e insultantes.
Mucha envidia y mucha mediocridad para criticar a un genio innovador que tiene los c…, de cambiar TODA la carta cada año.
Que jode, que no gusta? no me extraña. Somos un país de pandereta que critica todo lo bueno.
Y la australiana pobre, me parece simpática y original.
Que daño te ha hecho para reirte de ella?
Eres un poco graciosillo,el típico mamón que había en cada clase y que tocaba las p… a todos hasta que un dia uno le partio la boca por bocazas y tocah…
Pero se cura con el tiempo, o con dos buenos cortes.
Uy lo que te han dicho! Con la de pasta que hay que tener para gastarla en todos esos templos del gastroparnaso, y lo culto que hay que ser para disfrutar de tanta exquisitez. Pero, zaca!, rascas un poco y aparece un fan molecular civilizado y tolerante. Para más inri, tiene el cuajo de acusarte de ofender e insultar a San Ferrán de las Espumas. Eh, graciosillo, mamón, tocahuevos? Andate con ojo que te acaban de ofrecer unas hostias, me temo….
Efectivamente, sois un país de pandereta que critica todo lo bueno, Monchi.
no hay que tener tanta pasta par ir a esos lugares solo gusto por la comida … lo que mucha gente se gasta en tabaco en unos meses te da para ir a uno de estos lugares, asi que no… no necesitas mucha pasta … mejor dicho 4 neuronas para no suicidarte lentamente y gastarlo en lo que a ti mas te guste , y en el caso de algunos de nosotros en una buena cena, que a pesar de lo que piensa la mayoria de la gente queno ha ido a estos sitios no solo es la comida, es todo una noche, la diferencia entre escuchar la radio o ir a un concierto … tiene poco merito criticar algo que no conoces … el dia que alguien diga que el bulli era una estafa (despues de haber cenado ahi), la critica sera valida , aunque siempre sera una opinion personal y solo una pequeña parte de la realidad.
Monchi … sera el tipico mamon tocahuevos PERO … dentro del mundo de la llamada “alta cocina” … este mamoncillo tocahuevos es algo refrescante ante la hipocresia y egocentrismo de otros como Maribona, Santos, Cappel y muchos otros … es el menor de los males y mucho mas divertido.
Hombre lo de mamón tocahuevos, tampoco es que apetezca escucharlo.
Simplemente, me rebelo ante los que sólo saben criticar y criticar todo aquello que NO conocen.
De los 7 restaurantes con 3 Estrellas Michelin, sólo me falta Akelarre en Donosti. Al menos tengo opinión propia.
Y lo de reirse de Adrià, bueno, es todo, menos cómico.
Es patético por parte de quien se burle de un genio.
Revolucionar CADA AÑO la carta entera (porque no es un cambio, es una auténtica revolución), como este año, por ejemplo, primero en el que ha incluido cocina de otoño, hoy por hoy, en TODO EL MUNDO sólo lo hace elBulli (ah, se escribe asi, junto y con la B mayúscula).
Cenutrio…
Hombre, mérito coleccionando cosas lo tiene Edurne Pasaban, que sólo le quedan 2 para completarse los 14 ochomiles del planeta. Coleccionar tres estrellas de la guía del neumático es cuestión de presupuesto y tiempo libre. Más mérito no le veo, la verdad. Ahora bien: alardear de ello es, osssea, como diría… de nuevo rico?
Por otra parte, el concepto de genialidad es tan relativo que no merece la pena ni entrar a considerarlo, teniendo en cuenta que hay quien encuentra genial a Maradona, o a Michael Jackson. Sea lo que sea, está claro que, aunque existiesen los genios y el cocinero ese ocupara un lugar en el Parnaso, para estar exento de críticas, de chascarrillos o de bromas con respecto a su persona tendría que montarse su propio Estado Bolivariano, y ni así.
A mi, y a un montón de lectores de este blog, las coñas sobre gastroestrellas nos hacen muchísima gracia, ya ves. Y no somos ni indocumentados, ni incultos, ni envidiosos. A lo mejor es que creemos que los adoradores del fuá no son más que un poco papanatas y que a este circo hace tiempo que se le han escapado los monos y andan por ahí haciendo demasiado ruido.
Sólo dos cosillas más: la expresión “patético” está un poco devaluada desde que la utiliza Tamara la mala.
Y el medidor de genialidades en base al cambio anual de cartas resulta, simplemente, inefable: se trata de una técnica empresarial - comercial como otra cualquiera (asesórate por ahí y lo comprobarás).
PS. Deja que el gurú de la macromolécula escriba el nombre de su tenderete como quiera, que los demás lo escribiremos como nos dé la gana.
Bueno, hay que reconocer que escribes con cierta gracia y una cultura justita tienes. No sé si es que has leído mucho o que de pequeño te encerraron en una biblioteca mientras los demás jugaban a fútbol.
Yo no alardeo de nada. El haber visitado los 6 restaurantes con 3 estrellas (algunos tenían 2 en su momento) y muchos de 2 y 1 estrella, así como INCONTABLES tascas, merenderos, asadores, txocos, sidrerías, marisquerías, bocaterías, bares de tapas, restaurantes, etc. (o sea, de todo) es cuestión de que me gusta comer, bien y variado.
Si eso, es complicado entenderlo, pues …. allá tú.
Respecto al nombre del restaurante (tenderete es despectivo y despreciativo) se escribe así. Si tu te llamas Manuel Gómez no te gustará que lo escriban maNUelGOMez, además de que es una marca registrada y un logo. Si, negocio,negocio.. pero ¿que no es negocio hoy en dia?
Y lo de la técnica empresarial, ya me dirás quien tiene cojones a hacerlo. Estoy harto de restaurantes que no cambian nada y vas, año tras año y ni una sorpresa. Si, lo tópico es decir “lo que hacemos lo hacemos bien”,pero coño, un poquíto, sólo un poquito de innovación, aunque sea en las salsas o en la carta de vinos (capítulo penoso en la inmensa mayoría de restaurantes, así como las copas y la temperatura de servicio, aunque a tí, mientras te sirvan el tinto de verano frío y la cerveza de barril con espumita, ya te va bien).
Como diría mi padre, q.e.p.d. Sabrá un burro lo que es un día de fiesta…, dicho sea sin animus injuriandi. Resulta que todo este lío viene porque insultas al autor del post por -según tu- hablar de lo que no sabe, y te permites hacer un montón de afirmaciones documentadísimas sobre mi, mis hábitos de lectura y mis bebidas favoritas.
Al final, por la boca muere el pez….
Es una pena que tus muchas ocupaciones gastronómicas, entre visitas al estrelleo, garitos, figones, merenderos y chiringuitos, te impidan dedicar algo de tiempo a informarte sobre lo que implica organizar una actividad productiva, ya sea una casa de comidas (lo siento, restaurante es un barbarismo, ya ves…) o una fábrica de lápices. Si no, o si entre esferificación y plato de callos tienes un momentiño, te aconsejaría que buscaras un poco, no digo ya en una biblioteca, sino en la mismisima red, por ejemplo, sobre la auténtica realidad enológica. Seguro que, dejando aparte el tema copas (reglamentadas para catas por la noma ISO 3591, ya ves tu), temperaturas de vino y escanciadores, hay todo un submundo que tu evidentemente desconoces, y que a lo mejor te hacía cambiarte al consumo de horchata.
Y casi nada más, que es que yo, por dar lecciones, cobro.
Uf, ahora ya entramos en el terreno “tu no sabes nada, pobre mortal, y yo estoy en poder de la verdad absoluta”.
Nunca me han gustado los extremismos ni la gente categórica.
Yo no tengo nada que ver con el mundo gastronómico o enólogico
Yo, a título particular, y a veces por motivos de trabajo, como fuera muchísimo y desde hace muchos años. Es una obligación y también un hobby. Por eso, tengo un criterio propio y, si me lo permite su excelencia, opino lo que me place.
Creo que tengo una opinión más formada que la mayoría de la gente, no por saber más, sino porque la cantidad y calidad de los locales (dejemóslo ahi) que he visitado y visito, me dan una perspectiva bastante grande.
Empecé metiéndome con el autor, por pontificar sobre Adrià y la cocina creativa de la que, dicho sea de paso, abomino cuando se hace en nombre de una supuesta modernidad y luego es un bluff.
Hay muchos, demasiados, restaurantes con camareros vestidos con ropa de diseño, cubiertos minimalistas y platos maximalistas, que basan su oferta en raciones minúsculas, precios mayúsculos y decepción proporcional.
Dicho eso, no hace falta ofender, que creo que estamos en una línea similar, salvo en tirar por tierra al número 1 indiscutible del mundo, guste o no guste.
Salud.