Vía el comentario de Giraluna al post Que no escapen: Uvas con GPS y también gracias a un comentario en el Facebook de mi hermano Jacobo encuentro la misma noticia por dos lados distintos, por La Cocina de Javi y por El Mundo Today. Resulta que un tipo se comió la cuenta de El Bulli creyendo que era un plato más de lo adornada que se la trajeron. Genial.

Bodegón con fresas, humo, y vendedor de humo.
Parece que poco a poco vamos perdiendo el miedo al jefe de la secta, gracias a internet, claro, donde algunos francotiradores lanzamos nuestros dardos, ya sean noticias verdaderas o descacharrantes bromas como en este caso, contra las paparruchadas que nos cuela el mejor cocinero de la historia ayudado por toda su cohorte de periodistas ojipláticos ante sus trucos de magia, en los que convierte merluzas en sandías y evapora corderos, algo que esos palmeros, ante la crisis del circo, creen y juran que es arte.
Seguimos sitiados por la Brunete gastronómica, pero a veces corre el aire en las trincheras, como hoy.
Imagen de Gastronomía Molecular.
Lo más curioso del caso es que, a juzgar por los comentarios en el primer post, la gente se lo ha tragado…. ver para creer.
eSedidió, tienes toda la razón, la noticia es tan surrealista y absurda que en los tiempos que corren puede parecer cierta.
No me acuerdo en donde leí que en una reunión de supermegacocinerosquetecagas alguien había inventado un plato que consistía en comerse un papel (quiero suponer que no era un DIN A4 aunque no me extrañaría) imprimido (lo juro) con aroma de rosas o de queixo de serra da estrela y cosas asi, tan interesantes.
Por cierto, enhorabuena por tu blog del que soy un fiel seguidor.
Muchas gracias, jacobo, pero casi prefería que me dieras la enhorabuena en mi propia página, que la de los antigurmetes está ya petada de comentarios.
En el mercado de ganado de Fougères, en Bretaña, tenían por costumbre agasajar a los visitantes ilustres con un plato de salchichas envueltas en crèpes de trigo sarraceno. Durante una visita de japoneses, todos sin excepción se comieron sólo la salchicha y tiraron las crèpes a la papelera, porque creían que era el envoltorio. Es lo mismo pero todo lo contrario, no sé si me explico.
No nos extrañemos si de pronto se pone de moda esto de comer papelitos…los caminos de la cocina molecular son insondables…jeje. Digno del 28 de diciembre.