Monthly Archive for Septiembre, 2009

El concurso del huevo frito

Ya hablamos el año pasado de esta misma cita (Pamplona apuesta por el huevo frito), pero en la última reunión del comité de dirección de Antigourmet, celebrada hace unos días en el mítico Los Torreznos de la calle Goya de Madrid, decidimos, aunque nos repitamos, volver a hablar de un evento tan fundamental como el III concurso de huevos fritos que se celebra en Pamplona el próximo día 1 de octubre.

Como apuntamos los temas a tratar en las servilletas de los bares, y las de Los Torreznos quedan totalmente transparentes tras empaparse de la deliciosa grasilla del monomenú que nos apretamos, el otro día al intentar ver de qué tenía que escribir no se veía nada, por eso doy gracias al amigo de El Aderezo por adelantarse a publicitar el concurso y así recordarme de paso mis deberes.

Así que ya saben ustedes, si tienen entre 14 y 30 años pueden participar. Hay que freír el huevo en menos de 2 minutos con los siguientes premios y modalidades: 75 € para el mejor huevo frito a dos manos; 75 € al mejor juevo frito con una mano; 75 € a la mejor presentación; y 75 € al huevo más original. ¡Viva Pamplona!

Comerse la cuenta: El Bulli como pimpampún

Vía el comentario de Giraluna al post Que no escapen: Uvas con GPS y también gracias a un comentario en el Facebook de mi hermano Jacobo encuentro la misma noticia por dos lados distintos, por La Cocina de Javi y por El Mundo Today. Resulta que un tipo se comió la cuenta de El Bulli creyendo que era un plato más de lo adornada que se la trajeron. Genial.

Bodegón con fresas, humo, y vendedor de humo.

Parece que poco a poco vamos perdiendo el miedo al jefe de la secta, gracias a internet, claro, donde algunos francotiradores lanzamos nuestros dardos, ya sean noticias verdaderas o descacharrantes bromas como en este caso, contra las paparruchadas que nos cuela el mejor cocinero de la historia ayudado por toda su cohorte de periodistas ojipláticos ante sus trucos de magia, en los que convierte merluzas en sandías y evapora corderos, algo que esos palmeros, ante la crisis del circo, creen y juran que es arte.

Seguimos sitiados por la Brunete gastronómica, pero a veces corre el aire en las trincheras, como hoy.

Imagen de Gastronomía Molecular.

Que no escapen: Uvas con GPS

Hoy nos sorprende el Faro de Vigo con la noticia de que a las viñas de la bodega Terras Gauda van a ponerles GPS, no por si hay que recuperar una uva que se caiga de un racimo y se vaya rodando hasta la orilla del padre Miño, si no porque combinado con otro aparato que se llama GIS “permitirá tomar decisiones al tener datos en tiempo real sobre el estado del viñedo y de las uvas, como puede ser temperatura, radiación humedad, Ph y nivel de nutrientes, permitiendo actuar si se detecta alguna incidencia”.

60.000 euros cuesta la broma, la chorrada. ¿Valdrá para algo eso? ¿Cuánto dinero manejan las bodegas? ¿Tanto dineral da una bodega como para gastarse 60.000 euros en algo que podía hacerse poniendo barómetros de esos con un cura que mueve la mano y un paisano con una bicicleta que vaya a hacer las mediciones un día cada dos meses? Que no son los terrenos inmensos de La Mancha.

La solución un poco más adelante, el rollo está financiado por el CSIC. Vamos, que lo pago yo. Si el Terras Gauda no estuviera tan sumamente bueno, me mosquearía.

Imagen de elBalonblog.

Room Quatro: Pizzas diseñadas y dirigidas

El otro día viendo el estreno del Real Madrid en la Copa de Europa en casa de un amigo, mientras sus hijas lloraban como si hubiera vuelto al banquillo Vanderlei Luxemburgo, nos decidimos a pedir por teléfono una pizza para cenar. Dos folletos tenía mi colega en su casa, uno de Domino’s Pizza o alguna pizzería con logo azul y rojo, y otro de Room Quatro. Al ver la frase que encabezaba el tríptico de Room Quatro inmediatamente llamamos a la otra pizzería. “Room Quatro: Pizzas diseñadas y dirigidas por Nemesio Sánchez, campeón del mundo de pizza 2008 y campeón europeo 2005 y 2006″ ponía. Qué susto nos llevamos.

Luego nos enteramos de que todo era fachada, ya que hacen pollos asados como Dios manda los fines de semana, lo que elimina cualquier rastro de gourmetismo que pueda tener el local, que seguro tiene jamones colgando, máquinas tragaperras y, si hay suerte, un póster de la plantilla del Celta de Vigo.

Leyendo la indispensable ficha de 11870, veo que un pobre incauto ha visto comiendo en el local nada menos que a Romay, a Kylie Minogue (buena vista tuvo) y a Ana Obregón, imagino que no juntos, claro. Otro dato que elimina del todo su exclusivismo.

Y en la carta, todo el cutrerío cursi que puede tener una pizza gourmet, esto es, rulo de queso de cabra caramelizado, tomate deshidratado, el inevitable boletus, algún carpaccio que otro, como no podía ser de otro modo, y la rúcula. ¿Qué pasa con el fua, Nemesio?

¿Qué son pizzas dirigidas?

Ficción o realidad: Prohibir el perejil e impuesto a los refrescos

Si los geniales artículos de El Garrofer son mentiras que parecen verdad, los maravillosos post de Barcepundit son verdades que parecen mentira, siendo entonces el único punto al que agarrase lo que dijo Discépolo, que siempre, siempre, tiene razón: “Verás que todo el mentira, verás que nada es amor, que al mundo nada le importa… ¡Yira!… ¡Yira!… Aunque te quiebre la vida, aunque te muerda un dolor, no esperes nunca una ayuda, ni una mano, ni un favor”. Sobre todo de los políticos, cabría añadir.

Este post es un El Garrofer meets Barcepundit, donde se entrecruzan el definitivo post del primero “Se prohíbe por Real Decreto espolvorear perejil en el borde del plato” con la noticia del segundo “Calling soda the new tobacco, San Francisco Mayor Gavin Newsom will introduce legislation this fall that would charge a fee to retailers that sell sugary beverages.”

En ese punto, como casi siempre, tiene razón Barcepundit cuando retuerce la frase de Martin Niemöller que pirateó el perro de Bertolt Brecht “Primero vinieron a por el tabaco, pero yo no era fumador y no protesté. Después vinieron a por los refrescos, pero yo sólo bebo agua mineral y no protesté. Después vinieron a por las hamburguesas, pero yo soy vegetariano y no protesté.  Luego vinieron a por los que emiten CO2 al conducir, pero yo no tengo coche y no protesté. Al final vinieron a por los que criticamos a los políticos, pero ya no quedaba nadie para protestar”.

Si Frisco, cénit del laissez faire estadounidense, ya va a poner impuestos por tomar una fanta, pongámonos a remojar las barbas. Ahí es donde entra El Garrofet a abrirnos los ojos: pasará, los políticos lo decidirán porque han decidido que tienen que pensar por nosotros, que somos niños pequeños que necesitamos protección y nos prohibirán lo que se les ocurra, aunque en este caso -siguiendo la costumbre de negarnos a nosotros mismos y lo que decimos en los cuarenta renglones anteriores- Antigourmet esté totalmente de acuerdo con la prohibición de decorar los platos, no faltaba más. Pero dejemos a El Garrofet que lo dice mil veces mejor que nosotros:

“A partir de ahora los restaurantes que pongan perejil a modo de adorno, o con la intención de elevar la apariencia de sus escasas raciones, serán multados con 12.000 euros.

La misma pena conllevará el poner churretones de vinagreta o salsa en plan Jackson Pollock para rellenar las amplias superficies vacías de los platos.

“A partir de ahora, mariconadas, las justas”, declaró contundentemente la vicepresidenta, María Teresa Fernández de la Vega al explicar la nueva normativa tras la reunión del Consejo.”

El mojito molecular

Últimanente cuando quiero fustigarme un poco pongo en la barra de Google cualquier alimento o receta y le añado la palabra molecular, saliendo casi siempre alguna receta de cocina moderna que pone los pelos de punta.

Un camarero llamado Eben Freeman en Nueva York ha creado un mojito molecular, con gelatina, goma y puré de hierbabuena hace unas esferas de mojito a las que luego, imagino, añade un poco de ron, que debe ser ciertamente repugnante.

No soy muy de cócteles, más allá de disfrutar con la inverosímil peli Cocktail, la mejor peli de Tom Cruise, y de tomarme de vez en cuando un dry martini en Chicote para sentarme en las sillas de Luis Gutiérrez Soto y soñar con Ava Gardner, pero meterse con el mojito es un insulto. El memo del primo de Morgan incluso se ha atrevido a hacer un vídeo con la receta:

Imagen de Drinks Are On Me.

De cocineros y universitarios

Paseíllo molecular 2.0

Del interesante blog de Andrés Pedreño saco el título y la sobrecogedora imagen que decora este texto, en la que tres personas vestidas de la selección de Estonia de sumo se dirigen al Calvario caminando sobre un damero, el Redentor, esto es, Adrià, y el buen y el mal ladrón. Que cada uno elija quién es Dimas.

Siendo totalmente cierto lo que dice el profesor Pedreño, que los llamados cocineros investigan e innovan, eso sí, privándonos a los demás del ancestral placer de la comida para hacernos una sesión de Cirque du Soleil comestible, y que nuestros universitarios hacen de todo menos investigar e innovar, tampoco vemos desde Antigourmet que el futuro de la universidad esté en los fuegos de artificio y la teatralidad, en el autobombo y la autocomplacencia de los cocineros estrella, ni en el tímido dospuntocerismo de algún cocinero. Aunque, desde luego, cualquier cosa mejor que lo que es ahora.

De todos modos, todo se arreglará con el Basque Culinary Center, gran faro o fogón que regirá el mundo moderno los próximos siglos, sustituyendo el kalashnikov por el robot de cocina.

Gallardón cierra La Terracita

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Ridi, pagliaccio, ridi

Ya hace muchos meses nos declaramos fanes de La Terracita y sus bocatas de panceta. Como Antigourmet llega a todas partes, seguramente alguno de los miles de funcionarios municipales y ociosos que ocupan su tiempo calentando la silla y buscando tasas absurdas con las que sacudirnos un gorrazo (ejemplo: la nueva tasa de recogida de basuras, que no había sido necesaria desde 1986 hasta hoy, cuando Madrid es una de las ciudades más limpias de España) dio con esa entrada de nuestro blog entre visita al RedTube y visita al Facebook, ese Gran Hermano del siglo XXI, y rápidamente se fue a chivar al Gran Jefe, a ver si así le daban un puestecito en alguna comisión del Madrid 2032 que le permitiera ganarse unos cuartos con los que pegar el salto de la Casa de Campo al Hot. Como resultado, La Terracita se encuentra en estos momentos precintada, suponemos que por haberse negado heroicamente tanto a pagar una mordida como a rebajar el nivel de triglicéridos de sus bocadillos, que ya anunciamos que aunque sin duda no cumplen en absoluto ninguno de los parámetros sanitarios impuestos por la Autoridad, resultan ser mucho más saludables que cualquier mierda de esas con soja y algas del Mar de la China por las que se pagan cientos de Euros en los restaurantes con platos cuadrados y camareros vestidos de negro.

¡Gallardón! No sólo nos dejas tiesos a impuestos como un vulgar socialdemócrata, sino que poco a poco y en comandita con tu amiga Trini nos vas prohibiendo los pocos placeres que nos ofrece la vida en este país regido por un sistema político amorfo, intrusivo y sedante a más no poder.

En pie, famélica legión.

Imagen de www.elmundo.es

El vino en Galicia en 1964

De mi pequeña biblioteca de guías de España copio la sección Vinos de la guía “Pontevedra. España en Paz” (Publicaciones Españolas, Madrid, 1964), editada para conmemorar los tremendos “veinticinco años de paz” tras nuestra Guerra Civil:

“La provincia ofrece variadísimos vinos: el de la Ulla, ligero, citado ya en el Calixtino; el “caíño” fuerte y recio; el “espadeiro” que cantó Cabanillas; el “alvariño” que también radica en el Salnés, de color d emiel, que sabe a uvas y a tostado, y debe tomarse de pie, según consejo de los viejos, al atardecer y con surtida mariscada. Meaño, Padrenda, Barrantes, Sangenjo, Portonovo, Baliñas, sin tierras de vinos fragantes, “amorosos” que forman conoras de burbujas y salen “aturuxantes” del barril. Los del Verdugo, sabrosos y fuertes, se van dulcificando hacia El Rosal y todo el Condado, y son vinos generosos, templados, hechos para acompañamiento de comidas prolongaads, empanadas de Tuy y postres monjiles. Los de Arbo y Salvatierra encierran el misterio de las brumas del Miño. Los de Rubiós y Valeije, de sabor duradero, llevan la palma con los de Meire de los mejores tintos.”

A mí, que no sé de vino, me resulta alucinante que el Albariño sea despachado con dos líneas (aunque sea el que más texto merece). Conozco Barrantes, Condado y El Rosal del resto que nombra. ¿Siguen existiendo los otros vinos? ¿El Albariño acabó con todos o son subsecciones del Albariño o, al menos, de la denominación de origen Rias Baixas? ¿Existe vino en Valeije? ¿Entonces el Albariño es un invento, digamos, Constitucional? Si es así, de verdad, se lo han currado los de la denominación, porque inventarse un vino en veinte años y encumbrarlo tiene que ser difícil.

Gracias al amigo eSedidió del blog Éche o que hai por sus lecciones sobre toponimia galaica. Espero que disfrute viendo escrito Sangenjo al modo preconstitucional. :)

Imagen de Los sabores.

El vino y sus parásitos (Vin-Arte)

Cuando cualquier cosa se pone de moda y empieza a dar dinero, al momento salen a la superficie, como hongos, cientos de valientes parásitos que tratan de vivir de ello. Ejemplos hay por todos lados, uno de los más exitosos, el perroflauta que todas las madres perroflautas querrían de yerno, Macaco, quien seguramente hasta que se dio cuenta de que la ecología daba dinero tiraba -como todos- las pilas al río, y ahora nos da el coñazo día sí y día también con sus cutrecanciones ecológicas tratando de concienciarnos para que, como él, no usemos jabón.

Con respecto al vino y a la gastronomía pasa lo mismo, el último ejemplo, una tal Paula Gutiérrez, que -hábil ella- ha visto el nicho del vino y se nos descuelga en Haro con la exposición Vin-Arte, donde nos muestra su visión del vino, en la que, según ABC, “ha intentado dar un giro a las tradicionales representaciones del vino, que casi siempre tienen que ver con la recogida de la uva, las copas o las botellas”. A lo mejor Paula Gutiérrez es una gran artista -no recuerdo haber visto nunca obra suya-, aunque lo más seguro es que, como la gran mayoría de los artistas actuales, nunca haya expuesto nada fuera de las salas de arte oficiales, de ayuntamientos, comunidades, etc., lo que, en mi opinión, le quita (casi todo el) valor. En este caso es una de las mil ramificaciones de una comunidad autónoma la que apuesta (es decir, paga) por ella. ¿La veremos en una exposición organizada por algún ministerio sobre energía eólica? Seguramente.

Así que el vino ya es mayor de edad, porque ya los saltimbanquis viven de él.

Imagen de La Rioja Calidad.

Cenando subidos a un grúa

Por ADN me entero de la última gracia gastronómica, los de la revista Cuisine Creative van a subir una mesa en una grúa para que la gente cene a cincuenta metros de altura viendo las Tullerías parisinas. 924 euros vale la gracia, que el degenerado del director de la revista, Bruno Hameurt, justifica porque tendrán que pagar cada rama que rompan de los árboles del jardín.

Yo, que he visto cosas que no creeríais, siempre he querido casarme tirándome en paracaídas o buceando entre tiburones, que es la misma gracia que cenar subidos en una grúa, pero tampoco rechazaría el trabajo del funcionario encargado de recoger las ramas caídas de los árboles y luego contarlas.

Que sí, que es por una buena causa, y que ver las fantásticas obras de Maillol desde arriba debe estar muy bien, pero no se puede negar que es una chorrada como un piano. Aunque lo mejor es que más bien parece una burla de los pobres gourmets adinerados -que por otro lado se pueden resarcir de las burlas tirándote un hueso de aceituna desde arriba-, a los que se les verá como gallinitas subidos a una grúa.

Lo que se reiría Buñuel con esta noticia.

Sobredosis de tostas mistas

De regreso de un demasiado corto veraneo, queda en mi mente una excursión nocturna a ver petroglifos en Oya, distintas carantoñas e historietas de mis sobrinos y la sobredosis de tostas mistas de todos los años.

Me tiro casi todas las tardes de excursión por Portugal, buscando nuevas playas, dólmenes, iglesias, ferias de velharias donde encontrar algún libro o algún cabezudo jubilado, y siempre acabo en alguna terraza, en Viana do Castelo, en Ponte de Lima, en Braga, tomando un café con leche, un agua con gas y una tosta mista, a veces con unas pastas de té. Creo que en Portugal hacen los sándwich mixtos como en ningún lado, al igual que la diferencia entre una tostada española y una torrada portuguesa es casi tan grande como la diferencia entre Nacha Pop y Modestia Aparte.

Ahora, a descansar de tanto jamón de york y queso hasta la Semana Santa.