Monthly Archive for Julio, 2009

Los Refugios de Bayona

El sábado pasado pasé la tarde en Bayona, que el ferry La Guardia-Caminha estaba cerrado y no me apetecía ir hasta Goyán para cruzar a Portugal. Y quise ir a mi bar favorito de Bayona, que creo que se llama O Refuxio d’Antón, un bar marinero adornado de mala manera, pero que era el único con un cierto encanto de los que quedan en la calle Ventura Misa, y que tiene unos chipirones de escándalo para tomar con un botellín. Resulta que está cerrado y se traspasa. Ojalá que quien lo coja deje esa decoración de chamarilería y ese magnífico suelo de piedra. Aunque no creo, en Bayona casi todo parece chill-out últimamente.

El Jaqueyvi estaba lleno y no se podía ni entrar a tomar la tortilla de medio metro de alto así que seguí por la calle y me paré en el otro refugio, este sin apellido, simplemente El Refugio -creo que se llamaba-, y ahí que me metí que había una mesa vacía que se veía desde la puerta. El local, todo lo rancio que me gusta, con carpinterías de aluminio y demás, y unas tapas servidas con naturalidad, rapidez y muy ricas. Creo que el clásico de ahí es caldo, me dijeron, pero tenía demasiado calor. Así que, mientras no reabran el de Antón, ese será mi bar de cabecera en Bayona.

El Rey de España, contra Antigourmet

Nosotros, últimos defensores en la blogosfera del Ancien régime, que todos los 21 de marzo vamos a la Iglesia de San Luis de los Franceses y a rezar con los brazos en cruz, con un ejemplar de “Memorias de ultratumba” en cada mano, por el alma del Duque de Enghien, no nos merecemos esto por parte de nuestro Rey. El pasado miércoles Don Juan Carlos I cometió el nefando crimen -por el que pasará a la Historia- de recibir en audiencia a Ferran Adrià.

¿Qué gana el Rey poniéndose al lado del demonio Adrià? ¿O en realidad ha sido Adrià el que ha recibido al Rey en su seno? Se supone que el Rey, nuestro Rey, el de Todos los españoles, debe mantenerse distante en batallas como esta, en guerras ideológicas de trinchera o tenedor, y no ponerse al lado de uno, cuando encima ese uno tiene de su lado toda la artillería pesada al mando de -por decirlo en el maravilloso hallazgo y único momento de lucidez de la amargada vida de Javier Arzallus- de la Brunete Gastronómica.

Pero Antigourmet -“¡Oh Dios, qué buen vasallo si tuviese buen Señor!”- seguirá en sus trece, en nuestro Montecassino particular, con un retrato de Álvaro Mutis en la mesilla y el ¡Hola! de la boda de la Infanta Elena -¡Exigimos la subida al trono de la Reina Elena I de España!- en la mesa del té. Habremos perdido una batalla con esta recepción, o quizá la hayamos ganado. Ya veremos.

Noticia de La Voz de Galicia e imagen de el blog de davichu.

Queremos los chicles afrodisiacos

A los palestinos se les ha ido la olla ya totalmente al acusar a Israel de introducir chicles afrodisiacos para corromper a la juventud palestina, dice un tal Islam Shahwan, portavoz de la policía palestina -hablando de corromper, ¿hay algo en mundo más corrupto que un policía palestino?-.

El otro día probé los Trident Senses -iba a hacer un post sobre mi cata de chicles-, y la verdad no sentí el placer más intenso de mi vida, así que pido al señor Moratinos que cuando vuelva de contar monos en Gibraltar llame a capítulo al embajador en Israel para que haga todo lo posible para que se distribuyan esos chicles en España. Total, Europa es la cuna de la corrupción y de todos los males, así que no creo que nos hagan mal unos simples chicles.

Los chicles afrodisiacos, gastronomía de verdad.

Noticia de ADN, imagen de Viví en los 70.

Cocina a la altura del betún en Japón

Japonés probando una tapa española y olé

Japonés, rubio como la cerveza, probando una tapa española y olé

Impagable la noticia de hoy del periódico de Alicante Información sobre unas jornadas que hay en Tokio llamadas “Shoe Collections From Spain”, organizadas por la Federación de Industrias del Calzado Español (FICE).

Resulta que hay otras jornadas a la vez, “Sabores que dejan huella”, estas organizadas por la Federación Española de Industrias de Alimentación y Bebidas (FIAB), y que el cocinero y asesor gastronómico de FIAB, Sergio Fernández, preparará doce tapas de vanguardia hechas  con productos gourmet españoles inspiradas en zapatos.

¡Tapas inspiradas en zapatos! Qué pasada, un premio Príncipe de Asturias para el que se le haya ocurrido, por favor. Ya me imagino a los pobres japoneses sin entender nada tomándose tan tranquilos una emulsión de queso manchego y anchoas nitrogenadas con fua de membrillo con forma de menorquinas o de alpargatas mientras los zopencos españoles de las dos federaciones ¿quién paga estas payasadas y los viajes de estos payasos? se parten de risa puestos hasta las patas de fino. Evidentemente, esto solamente puede celebrarse en Japón, que está lo suficientemente lejos para que no se oigan las risas de la gente y no nos muramos aquí de vergüenza ajena.

Noticia de información.es e imagen de Taringa!

Los platos apilados del Basque Culinary Center

Ese engendro llamado Basque Culinary Center va rápido, en marzo ya hablamos de su creación en el post El epicentro del Horror, y estos días han presentado el edificio que lo albergará (ya se sabe que ahora en España para cualquier cosa hay que tener primero un edificio pretendidamente vanguardista y luego ya se verá con qué se llena. El órgano crea la función. El mundo al revés).

Ha ganado el concurso el estudio Vaumm por un edificio que recuerda a los platos apilados en el fregadero esperando ser lavados. Por la imagen infográfica vemos que son platos cuadrados (platos que odiamos), como no podía ser de otra forma, ya que los platos redondos han desaparecido en el siglo XXI. Si hubieran sido redondos podría haber ganado algún edificio de la plantación de construcciones redondas del Campus de la Justicia de Madrid. Total, da igual para lo que sea el edificio.

Otra crítica teórica al edificio podría ser lo anticuado de su diseño. ¿Por qué platos apilados? ¿No sería mejor, ya puestos, un edificio con forma de lavavajillas? Tíos, que estamos en el siglo XXI, ni el erasmus más cutre lava los platos a mano, que además es antiecológico. Si era importante que la forma del edificio estuviera conectada con la gastronomía y no se le ocurrió a nadie lo del lavavajillas, mucho mejor que los platos apilados hubiera sido el impagable proyecto de Taco de bonito, con forma de banderilla, con su pimiento, su aceituna y su palillo. Antológico este proyecto (gracias a edgargonzalez.com por descubrírmelo).

Justo esos mismos días se presentaba otro proyecto clónico, esta vez en Barcelona, de nuevo edificando una idea (esta vez un “campus interuniversitario”, o sea, nada), en el que Zaha Hadid gira un poco más los platos de Vaumm, hasta casi recordar a los llorados Laboratorios Jorba. Aunque en el fondo ambos proyectos, el BCC y el de Barcelona, no son más que una vulgarización del bellísimo edificio de Chipperfield para la Copa América en Valencia (edificio también sin uso actualmente, solamente un montón de bares en verano), a medio camino entre la parte superior de un transatlántico y un apetitoso milhojas.

Lo único bueno del BCC es que todavía quedan años antes de que inauguren el edificio y que con cada noticia nos darán pie a un nuevo post sobre tan delirante proyecto. ¡Un edificio para una facultad de ciencias de la gastronomía! ¡A dónde vamos a llegar!

Imagen de edgargonzalez.com.

Las tapas ganadoras del Santiago(é)Tapas

Papada de cerdo con cigalita y limón

Papada de cerdo con cigalita y limón

Hemos recibido de nuestros amigos del Santiago Turismo los resultados del II Concurso Santiago(é)Tapas, que se celebró en la capital gallega del 25 de junio al pasado 12 de julio, siendo los resultados bastante apetecibles con el hambre que tengo ahora mismo.

A pesar de haber una sección “Tapa tradicional 09″, que ganó O Catro por su Filloa ‘O Catro’, la tapa vencedora absoluta también cumple todos los requisitos Antigourmet, sean los que sean, y es que a ver quién es el guapo que se resiste a una Papada de cerdo con cigalita y limón realizada por A Tafona. Incluso la “Tapa creativa 09″, cuyo nombre -creativa- da bastante pánico, se marca una Empanada de pulpo seco a la llama (aquí imagino fuego, no el animal andino, que con la cocina actual puedes presentar un pulpo relleno de llama sin despeinarte) con bastante buena pinta, y que hacen en Acio.

Otras dos tapas ya dan más pereza son un Cubo crocante de atún con mermelada de tomate avainillado de Garum Bistró, que menuda guarrada el tomate avainillado, y una Brocheta de luriñas con maionesa verde de algas e pó de nori de Castelao, donde mi limitado gallego escuela Gayoso no me permite comprender qué es pó de nori y me mareo solamente de pensar en una mahonesa de algas.

Pero bueno, estas dos tapas ganaron Miss Simpatía y Miss Pelo Bonito, las que ganaron de verdad me las tomaría ahora mismo. A ver si el año que viene me paso por Santiago por estas fechas.

Aduriz: “Yo sirvo cosas que no están buenas”

Expansión se marca hoy un extraño y sin sentido artículo llamado “Así se crea un restaurante ‘top’” en el que se cuenta, plena de autobombo, la historia del restaurante Mugaritz del cocinero Aduriz. El lector que consiga superar el primer párrafo, que contiene esta indescifrable frase “La pizarra de la cocina del cuarto mejor restaurante del mundo recuerda el realismo en potencia que encierra cualquier sueño a los 30 profesionales afanados en emplatar ilusiones vegetales”, ya se merece un premio.

Aduriz, pensando titulares mientras toma sopa

Pero lo más interesante o impactante del artículo de Marta Fernández son algunos entrecomillados del cocinero, quien, como siempre y como hacen todos sus colegas, disfruta lanzando titulares a cual más descabellado, provocando que incautos blogueros como el que escribe esto, caiga de nuevo, y les dedique un post. Las tres mejores sentencias:

“Los proyectos de I+D deben tener una función social y un objetivo claro.”

“Yo sirvo cosas que no están buenas, pero que son emocionantes. No cocino en la escala habitual del sabor. Cocinar bueno es muy fácil; yo me entrego, me meto en fronteras enredadas y complicadas.”

“El gran enemigo de la alta cocina no es la exigencia, sino la ignorancia. No hay nada peor que un cliente ignorante.”

¿Qué función social cumplen entonces sus proyectos de I+D? ¿Busca acaso sabores malos pero emocionantes? ¿Por qué no regala entonces un vídeo de la emocionante Speed y deja la comida para quien sabe cocinar? ¿No será acaso él el ignorante? ¿Si cocinar bueno es muy fácil, y él cocina cosas que no están buenas, entonces cocinar mal es difícil? ¿Cómo puede ser un cocinero tan ignorante, mucho más que los ignorantes de sus clientes?

Artículo original de Expansión. Imagen de No se le puede llamar cocina.

Antigourmet en El Poblet de Quique Dacosta (y II)

Foto: www.lanek0cina.com

Foto: www.lanek0cina.com

Dejamos el otro día pendiente la parte gráfica que ilustrara nuestra experiencia en El Poblet, y hoy estamos dispuestos a darles lo que nos han pedido y de paso un corte de digestión.

Nos ahorraremos la parte de los aceites, pues en El Poblet no van a ser menos que en otros quimicefas y ofrecen una combinación de tres aceites y tres vinagres para que cada cual se haga una vinagreta a su gusto con la que mojar los distintos panes que no son panes. Alguien empleó la palabra “emulsionar” y fue inmediatamente aporreado en la cocorota con un mendrugo de pan con aceitunas y nueces sin cascar. Este mismo personaje se pasó el resto de la cena intercambiando términos técnicos como “fermentado en barrica” y “germinados” con el sumiller y los camareros. No está de más decir que encabeza la Lista Negra de Antigourmet, lista a la que irán a parar todos ustedes si, por ejemplo, se les ocurre alguna vez decir en público que un vino huele a plátano.

En El Poblet no te dicen lo que vas a comer, ya explicamos el affaire trufa, sino que después de servirte el plato seis camareros que bien podrían haber salido de los escaños de ERC (a ver si empezamos a darnos cuenta de que el morado sobre negro sobre gris marengo está ya más pasado de moda que las camisetas de Naranjito o Mazinger Z) y de que des cuenta de tu ración, te explican en qué consistía el plato. Al contrario que en los restaurantes de verdad, donde si pides mero y resulta que no tienen el camarero te dice :”no me queda, si quiere tengo palometa“, la dictadura de los cocineros estrella deja al Gran Terror estalinista en cueros y a nadie del servicio de sala se le cae el Quique de la boca. Quique pensó esto, Quique hizo lo otro (he de decir que Quique se pasó a saludar al final de la cena y resultó ser un tipo muy majo y le deseo lo mejor). Sin embargo la definición más exacta de la trufa, que resultó ser una bola de crema de queso parmesano, no la dio nadie de El Poblet, sino un compañero de nuestra causa: “sabe a cheeto“. Y les juro que es cierto; era un cheeto de unos 5 cm de diámetro.

Siguiendo el enlace indicado más abajo podrán ver la bruma, el cubalibre de foie gras, la sopa fría (un plato de cena de boda, vamos), la ostra ibérica (tengan cuidado, no le echen un vistazo si alguna vez han consumido drogas psicotrópicas), la gamba, la cigala (unánimemente aclamadas como lo mejor de la cena), la lubina asada en su piel y tallos y las piedras, que junto a un postre hecho a base de coco, esta vez sí era coco, completaba la sección SuCRe del menú. No se los doy en orden; intenten adivinarlo y vean si tienen alma gourmet. Si la tienen, santígüense tres veces y degüellen un gallo negro. La ostra es lo que parece una bosta de vaca.

http://picasaweb.google.es/folalqui/ElPoblet?feat=directlink

Y con esto cerramos nuestra primera incursión en territorio enemigo. Temblad, malditos, que allá vamos así nos cueste mantener un harén.

Sé que me falta indicar los nueve o diez vinos que sirvieron en otras tantas copas distintas. Quiero decir otras tantas copas distintas en tamaño y forma. Con lo rico que está el vino cuando se bebe en vaso de chato. No se los indico porque se me han olvidado; sólo las mentes más enfermas o nuestros amigos de Vinarium son capaces de asimilar una explicación sobre un vino de más de diez minutos de duración; más aún cuando salta a la vista que el sumiller tiene graves problemas con sus glándulas sudoríparas, quizás debido a llevar demasiado apretada la corbata granate sobre la camisa negra. Y mientras tanto, nuestro amigo gourmetita ejerciendo de tal:

- ¿Este vino es de pago?

- ¿No convendría decantarlo?

- ¿La barrica es de roble o de manzano japonés?

Y después de cinco horas, por fin logramos salir de allí e ir a bañarnos en bolas a la playa.

Nota: no quiero dejar de expresar mi más profundo y sincero agradecimiento a los cinco amigos que tuvieron el bellísimo detalle de invitarme a cenar en el Poblet. Muchas gracias, no lo olvidaré jamás.

Contra o a favor de las fiestas medievales

Como nuestros principios son al menos tan cambiantes como el amor de un futbolista brasileño por su equipo, he estado dudando si llamar a este comentario Contra las fiestas medievales o A favor de las fiestas medievales.

Realmente Antigourmet debería estar a favor, ya que en ellas se come queso, chorizo y vino malo, pero por otro lado contra lo que está Antigourmet es contra la impostura, contra los disfraces, contra el “la trufa no es trufa” del post de punctutron sobre Quique Dacosta, contra las pijadas macrobioecológicas, y a favor de la comida real, de la naturalidad en el comer, del Chorizo Revilla. O no, no sé.

Todo este rollo viene porque acabo de leer el genial post de Alejandra en América llamado Ensaladilla galaica, que cuenta con párrafos tan definitivos como:

“Los gallegos más cool colocan su arcadia perdida en la Edad Media porque para ellos el medioevo es ese momento en que éramos un reino y no estábamos subyugados bajo el poder maléfico del imperio castellano. Campábamos a nuestras anchas por la pradera y éramos más felices que perdices. Por eso Galicia acoge cada año 200 millones de ferias medievales que vistas con mínimo rigor no tienen absolutamente nada de medieval, pero que aderezadas con mucho cascabel y ropas de tergal, dan el pego.”

El otro día estuve yo en la fiesta medieval de Viana do Castelo, en Portugal, y también estuve el año pasado, que me compré una veleta con forma de golondrina que se autodestruyó en pocos meses. Nunca voy a fiestas medievales, me dan asco, pero siempre coincide que cuando voy a merendar a Portugal me encuentro mucho tergal y peludos de todo tipo vendiendo tontadas que en la Edad Media le hubieran tirado a la cara.

Fiesta medieval. En primer plano, dos raperos bailando. Al fondo, lo único medieval de la imagen, la camiseta de la chica.

Fiesta medieval. En primer plano, dos raperos. Al fondo, lo único medieval de la imagen, la camiseta de la chica.

Esos mismos peludos y pelanas disfrazados de pordioseros -siempre quise ir a una fiesta medieval vestido de Felipe II, se iban a enterar- viven en verano de las ferias medievales (¿Qué harán en invierno, tejer sus terroróficos jerséis de lana con una margarita en medio?), ya que si vas a otro pueblo vuelve estar el mismo tragasables y la misma artesana que hace caretas de cuero con forma de arlequín. Debe haber una especie de asociación de tíos que hacen eso y se forran porque todos los idiotas de los pueblos -cuando digo idiotas quiero decir su sinónimo, esto es, políticos- creen que a la gente le gusta comprar velas que huelen que apestan y ver a gente vestida de marrón vendiendo miel y jabón supuestamente artesanales. Me encantaría que alguien investigara (la mafia de) las fiestas medievales.

La única fiesta medieval con sentido es la de Tres Cantos, ciudad fundada en 1976, ya que vale para enseñar a sus vecinos -o, como se dice ahora,  ciudadanía- cómo viven o vivían los trogloditas de los pueblos de al lado, y aprender de ello para no caer ellos en el aburrimiento de jugar al diábolo, echarse el tarot uno a otro, beber licores repulsivos, cuando tienen todos una Play Station y los libros de Chesterton en casa con los que ser felices y pasarlo bien.

Sí, estoy contra las fiestas medievales.

Imagen de Lalo Cura.

Antigourmet en El Poblet de Quique Dacosta (I)

Quique Dacosta

Quique Dacosta

Con un par. No ha sido fácil, pero Antigourmet ha logrado cenar de gorra en El Poblet (Denia, Alicante), feudo de Quique Dacosta. Aunque realmente nunca nos ha importado poner a caldo tanto a restaurantes en los que no hemos estado como platos que no hemos probado, y de hecho algún día publicaremos una crítica del Sergi Arola Gastro sin ni siquiera pisarlo, básicamente porque nos da miedo lo que podríamos hacer si nos viéramos cara a cara con Arola, por ejemplo besarle a tornillo, estamos tan bien entreverados en la sociedad, tan bien mimetizados con todos ustedes, vulgo, plebe, sal de la tierra y todo eso, que hemos logrado que uno de nuestros simpatizantes recibiera como regalo de boda una cena en El Poblet. El sacrificio ha sido altísimo, quizás no debería ser necesario decirlo, pero sobrellevará los años de gulag conyugal con la cabeza bien alta. ¡Héroe de Antigourmet! ¡Mártir de la Gran Guerra Gastronómica! Qué más quiere.

Así que, basado en las notas y fotos que pudo tomar haciendo gala de unos nervios de acero soviético, con los que hizo frente al riesgo inherente de que alguien le confundiera con Cucharete, les paso a contar lo que nuestro továrich vio, comió y vomitó (en secreto) durante su misión, que deja en bragas la incursión de Scapa Flow y aquella vez que nos colamos en el museo del Nou Camp cantando en perfecto bable el “olelé olalá ser del Barça es…”.

Lo bueno de tratar con sitios con estrellas Michelín (El Poblet tiene dos) es que uno se divierte mucho dando la tabarra con los preparativos. Les escribes para reservar mesa para seis, les pides un menú especial, te mandan una propuesta, les contestas que por favor te expliquen qué es la Bruma y el Bosque Animado (resultaron ser dos platos distintos), te lo explican pero insistes en que te aclaren, si pueden, lo de “las frías mañanas de bruma nos traen aromas de tierra húmeda, hierbas ercarchadas, que se reencuentran en nuestra cocina” (literal). Obviamente, no pueden. Pides las referencias del Sumiller, haces gala de los cursos de cata en Vinarium, por fardar y por ver si son seguidores de @luigivolatile en Twitter, y finalmente consultas si exigen alguna etiqueta, sin resistirte a escribir “dress code”, por ponerles a prueba y tocar narices. “Cualquier indumentaria es correcta, salvo chándal y chanclas“. Golazo por la escuadra de Quique Dacosta.

Transcribo una vez más del menú que nos encontramos al llegar a la mesa después de ser agasajados por diecisiete maitres bajitos y con perilla, todos muy insistentes en que leyéramos lo que nos habían preparado para comprobar que no teníamos ningún problema con los ingredientes, dejando claro que todos los correos electrónicos previos, cuyo propósito era precisamente ese, habían sido atendidos por el aparcacoches. Otro gol y 2-0  para Quique.

NUEVaS TRaDICIONES - En nuestro desafío por conseguir cosas que nos hagan vibrar, hemos llegado en el paso inevitable del tiempo, a lo que para nosotros se han denominado Nuevas Tradiciones. Platos que se han consolidado en el tiempo y han sabido enevejecer como lo que fueron en su día, Vanguardia. A partir de esta idea hemos creído necesario recoger en un menú, nuestros platos tradiciones. Bautizando el menú, como “Nuevas tradiciones

Tras esta introducción, cuya tipografía y puntuación nos hacen suponer que o bien estamos ante otro ejemplo de Vanguardia (¿por qué no Banguardia, ya puestos?), o bien contemplamos de nuevo una obra salida de la mano del aparcacoches, el menú viene dividido en dos capítulos: “La Sal y el SuCRe”

La Sal consta de: Trufa Blanca, Bruma, Cubalibre de Foie gras, Sopa Fría, Ostra Ibérica, Gamba, Cigala, Lubina asada en su piel y Tallos, la Gallina de los Huevos de Oro y para terminar esta parte “Maderas. Pedazo de Foie Gras, asado y reposado a la madera. ¿Dónde y cuándo acaba la vida de un árbol?

¡Dos fuás!. En Antigourmet postulamos que si añadiera un tercero lograría la tercera estrella Michelín; una vez más este ejercicio de consultoría 4.0 les sale gratis, pero que sea la última vez.

La ostra y la trufa fueron respectivamente rechazadas por un alérgico y una persona con sentido común, pero aquí fue donde recibimos el primer rejonazo. “No te preocupes. La trufa no es trufa”. Por su parte, el Bosque Animado sustituyó a la ostra en una maniobra que dejaba claro que todo interés que pudieran tener en nuestra salud es fingido, pues una vez más nadie quiso aclararnos quiénes eran los habitantes del puto bosque.

Si ustedes tienen interés en saber precisamente eso, o en qué consisten la parte SuCRe del menú y una trufa que no es trufa, o cuándo acaba la vida de un árbol, o si la Sopa Fría es un homenaje a M-Klan, o si realmente es humano y suda como todos nosotros un sumiller que sabe que la pendiente de la ladera donde crecen las uvas con las que se hace el vino que vas a beber es del 8%; si quieren saber todo eso y qué dio pie a comentarios como “sí, sí, pero aquí realmente sólo estamos comiendo pan”, “seré feliz de nuevo cuando desaparezca el puto boletus de la faz de la Tierra” o “apartaos, que me acabo de pegar otro Dacosta”, esperen a las siguientes entregas de esta crónica. Cuando vean la foto de la Ostra Ibérica no podrán dormir nunca más.

Redzepi, jefecillo de la secta ecochef

Lo leí ayer mientras veía un rato el Tour y no entendí nada. Ayer en El País Semanal venía un articulo reportaje cantando las glorias de un tal René Redzepi, cocinero de Noma, un restorán de Copenhague, que resulta que es un radical de la cocina ecológica y, por ejemplo, no usa el chocolate al no ser originario de Europa, Escandinavia, Dinamarca, Copenhague, su barrio, su casa, su nevera, que la verdad es que no sé dónde pone la frontera para que un producto llegue a sus platos.

Todas las bobadas que hace Redzepi, bueno, tienen su gracia, como ir a buscar hierbas por el monte para cocinar luego con ellas, aunque lo que más mola son las patochadas que dice, como que “en breve, la figura del cocinero recolector tenderá a consolidarse” y, sobre todo esto de que, “cuando llegué a El Bulli aprendí a sentirme yo mismo, a comportarme con libertad y a saltarme la rigidez de las viejas normas”. ¿Pero qué es El Bulli, un monasterio, un balneario, un campo de fútbol? ¿Qué vieja norma se saltó, hizo caca en la mesa?

A destacar los comentarios de nuestro amigo Aduriz, primero tan condescendiente con el cocinero danés que casi parece una frase de José Luis Moreno “Redzepi posee todos los atributos para convertirse en un profesional de referencia. Tiene talento, es inteligente, y una ambición legítima. Intuye las oportunidades y sabe sacarles el máximo partido”, y luego con este disparate al acusar a Redzepi de insolidario porque no echa al bacalao tomillo de Gabón si no de Dinamarca: “No comparto su radicalismo culinario. En un mundo global, su actitud es reduccionista. No me convencen los ultranacionalismos. La sostenibilidad del planeta ha de ser global. Debemos ser responsables con nuestro entorno, pero también solidarios con los países más pobres”.

Noticia de El País. Imagen de 7 Caníbales.

La Festa da Langosta de La Guardia

Mientras me divierto en foros de diseño y en uno del pueblo leyendo comentarios sobre el cartel de la fiesta, clara imitación de un cuadro de Modigliani, ya que no creo que sea plagio si no diseño realizado sin imaginación (donde me entero además de que la misma diseñadora está demandada por el diseñador Kirk Richards por un cartel de la bodega Terras Gauda -imagen aquí-), tengo que recomendar sin falta esta fiesta, que ya cumple 19 años, dos más que Rocío Dúrcal.

Solamente he ido una vez y, como en todas estas fiestas inventadas, hacía un calor infernal en la carpa. Pero estaba bien, antes te daban la langosta en un chisme de plástico y media botella de vino, y creo que mahonesa. Espero que no haya cambiado -fui a una de las primeras ediciones- y ahora te den la langosta confitada. Este año voy a estar por allá, imagino que preferiré leer en la playa, pero a lo mejor me paso.

Imagen de Criterion.