Gracias al estupendo blog del amigo mirecetario.es me entero del fabuloso Concurso de Bocadillos de Ternasco de Aragón. Así que acabo de llamar a mis amigos de Zaragoza para darles la desgraciada noticia de que me van a tener ahí un próximo fin de semana, y que se van a tener que tomar conmigo un par de bocadillos de ternasco. Lo siento, chicos.
Se celebra del 26 al 31 de mayo en Teruel, en Zaragoza del 4 al 14 de junio y en Huesca del 16 al 21. Que se preparen. Y encima si participas te puede tocar un miniportátil.
Imiciativas como esta, además de hambre, hacen ver que no todo es caramelización -aunque seguro que algún bar te pone el ternasco con cebolla caramelizada, ese gran satán de Occidente- y que, ampliando el dicho, Aragón no se rinde. No todo está perdido. Y encima no es una especialidad inventada como la mayoría de las ferias que se hacen ahora en cada pueblo, que te montan una fiesta del brécol en menos que canta un gallo cuando nunca se ha plantado ni consumido brécol en doscientos kilómetros a la redonda. ¡Viva el ternasco!
Y que mis amigos no me van a fallar me lo dice que recuerdo que una de ellas llama -en privado- a una compañera suya “ternasca”, apelativo grandioso donde los haya. Así que si ellos no pueden venir, hablaré con la tal Ternasca, que seguro que se apunta.
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