
Dan Barber en su posición de espantapájaros
Iba a hablar de Inedit, la cerveza para pijos redomados que ha creado nuestro amigo el abusón de Adrià, pero lo dejo para la semana que viene, que leyendo sobre esa cerveza he encontrado en ADN un artículo sobre Dan Barber, el padrino en Estados Unidos del brebaje de Ferran, y me ha producido un shock demasiado intenso.
Semejante snob tiene dos restaurantes en Estados Unidos, uno en Nueva York y otro en el campo. Su única gracia es que lo que comes lo cultiva el tío en su finca del campo, e incluso puedes elegir y recolectar tú mismo los boniatos que te vas a cenar. Vamos, la típica bobada que le encanta a cualquier dueño de una Blackberry.
El ruralismo integrista de Barber cojea por todos lados, claro, al igual que cojeaban las tontadas posmodernas de Dogma al violar a cada momento su credo. Un ejemplo, vende la cerveza de Adrià cuando debería vender su propia cerveza. Poco importa que la tierra donde tiene su granja dé malas zanahorias, te las cobrará como si fueran de oro y saldrás diciendo que son insuperables.
¿Se acuerdan de un programa de la tele en el que Paris Hilton vivía en una granja y tenía recoger las patatas que luego se comía y ordeñar vacas? Pues todos aquellos que se reían de la Hilton -gran disco el suyo-, son exactamente iguales a ella si pisan el bar de Dan Barber, ecoche y ecoidiota.
Y todos volverán a casa babeando por la gran experiencia que ha sido cenar en el bar de Barber, igual que sus hijos de cinco años cuando vuelven de que les enseñen en una granja más falsa que un mercadillo medieval un cordero y un cerdo.
A ver, que yo me entere, más que nada por cultura general: los del bar de NY tambien tienen que ir a la finca a pillar las lechugas?
Por cierto, que el otro día vi en los documentales de la dos (lo confieso, yo soy el que les da la audiencia) un restaurante creo que de Madeira en el que los comensales pillaban las lechugas y el tomate para la ensalada en la finca del tipo, y luego le tenían que acompañar al mercado a hacer el resto de la compra. Lo único que no tenían que hacerse era la comida, aunque creo que les hubiera salido a cuenta a la vista del resultado del proceso. Total: toda la mañana perdida para despues tener que pagar. Y encima tenían pinta de ir a dejar propina…. La peña es que está pallá.
Yo iba en las afueras de Orense a un restaurante en el que te llevabas la comida y la cocinabas tú. El tío caradura del local solamente te daba el pan y el vino (y al final cientos de vasos de licorcafé). Vamos, que era como un merendero con barbacoa bajo techo.
E ingenuo de mí trataba de convencer a mis amigos de que el tío, por muy simpático que fuera y muy acogedor que fuera el sitio en los inviernos orensanos, era un timador. No les convencí, me decían que era genial, una gran idea.
Y es que los gallegos no sabemos vender. Si el hombre le hubiera puesto al invento algo así como “gastronomía autofágica”, al carbón de barbacoa “nuestras esencias del espíritu de los bosques de los viejos bardos” (envase de diseño, por supuesto, a 100 euracos) y al licor café le hubiera echado unos trozos de, yo que sé, cardamomo pongamos por caso, a estas alturas tendríamos nuevo candidado a los premios esos que da Nestlé y que tanto les gustan a los de Prisa.
Una vez superada las risas, te dejo el comentario. La verdad que eso del ecochef me parece tan absurdo como lo de ir a sitios melindrosos donde para ponerte un buen plato, han de ponerlo minúsculo, y al final resulta que has probado una extravagancia, te han vaciado el bolsillo, pero eso sí, te vas muerto de hambre, y al final hay que irse a´l puesto de helados más cercano para comprarse un cucurucho de chocolate para llenar el estómago.
Pero ya ves, luego los hay que van presumiendo por ahí de haber estado en “tal o cual” restaurante, que eso viste mucho…
Enhorabuena por el blog, y por la simpatía con la que escribes…
yo me lo cultivo,yo lo degusto,asi se lo digiero y saboreo de la otra manera,no se que cultivo me como
Cual es tu punto amigo? conoces la propuesta de Barber? no tiene derecho a ganarse unos dolares con la idea de que hay que ponerle más empeño al origen de los insumos para lograr así una comida más rica?
El Minotauro, Barber tiene todo el derecho del mundo a ganarse unos dólares con lo que quiera, y es lo que hace, forrarse. Y recíprocamente yo también tengo derecho -aunque no conozca a fondo su propuesta- a decir que su propuesta me parece una payasada. Con la única diferencia que yo no me forro, así que en realidad no es tan recíproco.