Para cerrar las minicrónicas de Fenavin recojo en el titular una frase que dijo ayer Pancho Campo, que me entero por la nota de prensa que es el primer y único Master of Wine español. Evidentemente, también me entero en este momento de la existencia de los Master of Wine, que ahora buscaré en la red y a quienes, seguro, dedicaremos un post en Antigourmet.

“El vino es guay”, dice, y se queda tan ancho. Porque quiere transmitir a los jóvenes que “el vino es algo simpático, bebido de forma moderada”. Pobre Pancho, no sabe los miles de tetrabriks que se beben los menores de edad todos los fines de semana. Ellos ya saben que es guay, Pancho, hijo.
La otra gran bobada que soltó ayer Campo es que “necesitamos un Obama del vino, que convenza al bodeguero de que sí podemos”. Es tan grotesco todo lo que rodea al nuevo presidente de Estados Unidos, tantas bobadas decimos sobre él, que uno ya se siente como la media docena de argentinos que dicen que Maradona es idiota, ya que napolitano no hay ninguno, todos adoran al imbécil más grande que ha dado Argentina en su historia. Obama no es imbécil, espero, pero esta idolatría tonta hacia él sí que lo es.
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