Uno de los mayores talentos del siglo XX, el arquitecto madrileño Fernando Higueras, escribió el siguiente párrafo sobre saber venderse y que copio de Arquinews:
Me parece que hay que saber venderse. Yo me sé vender negativamente. Tengo un 21% de talento y un -3% de saber venderme. Si viene un cliente a verme al estudio, se mea de risa conmigo, se hace amigo para siempre, pero no se le ocurre encargarme la obra. Os voy a decir el nombre de un tío al que admiro: Le Corbusier. Y le admiro porque es el único que ha sabido venderse. Porque Le Corbusier era casi tan mal arquitecto como pintor, cuando copiaba en los años 20 lo que habían hecho Picasso y Braque en 1907. Ahora recuerdo que, cuando le dijeron a Frank Lloyd Wright, para mí el mejor arquitecto del siglo XX después de Gaudí, que Le Corbusier había hecho por fin una casita, él respondió: “¿Sí? Ahora hará cuatro libros sobre esa casita”.

Algo así podría decirse de Ferrán Adrià, que una vez hizo una croqueta en una probeta y lleva diez años dando el coñazo vendiéndola, ahora con el nuevo libro sobre El Bulli que han escrito Richard Hamilton y Vicente Todolí con portada de Matt Groening. Libro que imagino pesará varios kilos para poder competir con los ladrillazos monumentales de Taschen.
Qué pena que no se cumpla su chorrada-titular del ABC “Después de esta obra ya puedo morirme tranquilo”. No sé a qué espera el doctor Montes.
Quedémonos mejor con la mirada y los pelos salvajes de Fernando Higueras, que tomo de Construmática.
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