Monthly Archive for Marzo, 2009

De las definiciones de gourmet

¿Para escribir contra algo hay que conocer ese algo o da igual? Creo que da igual, y en internet más. ¿Los que escriben contra la energía nuclear saben realmente qué es un neutrón? No creo. Ya es hora que los que llevamos escribiendo contra los gourmets sepamos contra quiénes damos nuestros palos de ciego. ¿Y quién sabe qué es un gourmet? Google, claro. Veamos las seis definiciones de gourmet que nos ofrece la herramienta define de papá Google:

Dejando de lado la mejor, la del Glosario del restaurante mediocre de Solojazz, que contiene otras joyas como las definiciones de crème brûlée (postre Royal) o la de vino (algo muy caro que viene a 40 grados de temperatura), llama la atención la supercursi de la Wikipedia, con frases tan definitivas y que nos llenan tanto de razón como “platos de cocina significativamente refinados” o “la capacidad de ser catador de talentos de gastronomía”. Aunque con la que nos quedamos es con la circular y sequísima del blog Cocina y ciencia para quienes un gourmet es la “Expresión francesa referente al gastrónomo”. Toma ya. ¿Y qué será un gastrónomo? ¿Un gourmet?

Imagen de Cocina y Ciencia.

Sergi Arola, arruinado por la prensa

Hay días en que se leen cosas que cuesta creer, hay días en que ya no se sabe si alguien que aboga por “poner de moda el trabajo en el campo” es un retromaoísta visionario o un idiota. Da igual, las dos cosas son lo mismo, y quien debía irse al monte a cultivar boniatos es él.

Porque en otra parte de la entrevista que le ha hecho EFE a Sergi Arola, entrevista que leemos en La Opinión de Tenerife, el cocinero denuncia “la superficialidad con la que se critica en los medios de comunicación los menús de los restaurantes gastronómicos porque su precio supera los 100 euros por cubierto” y dice, que ya es alucinante el desvarío, que debido esas críticas de la prensa “los empresarios han dejado de ir al restaurante gastronómico para evitar ser el centro de atención porque han decidido pagar por comer bien”. Que se lo digan a los de AIG, lo que se cortan.

A ver si me entero. La prensa lleva años ensalzando las maravillas de los “restaurantes gastronómicos”, usando su repelente definición, y ahora de repente, no se sabe por qué, los critican (¿Dónde? ¿Se refiere a Antigourmet?), y esa crítica ha hecho que los empresarios, tan vergonzosos y comedidos ellos y por escándalo social, hayan dejado de ir a cenar a su restaurante. ¿Pero qué dices, Sergi? ¡Hay una conspiración internacionar contra Arola! ¿No será que ya nos vamos cansando de pagar y no comer?

Noticia de La Opinión e imagen de Historia de la gastronomía.

Basque Culinary Center - El epicentro del Horror

 

Fila de abajo: Tipo con corbata y cara de trepa, Mefistófeles, Azazel, Legión, Belcebú, Belial, Belfegor y Asmodeo. Fila de arriba: varios desconocidos rodeando al Gran Satán

Fila de abajo: Lucifer, demonio menor (quizás Orugario), Mefistófeles, Azazel, Escrutopo, Belcebú, Belial, Belfegor y Asmodeo. Fila de arriba: varios demonios menores rodeando al Gran Satán

La noticia publicada en El País de hoy, encabezada por un espectacular titular (”Un polo de alta cocina“), ha sembrado la inquietud entre los leales a nuestra causa, y desde su misma publicación los teléfonos y otros medios de comunicación más sofisticados no han parado de emitir mensajes de pánico en todos los idiomas conocidos. Lo que en un principio parecía una noticia más sobre la última bobada de los cocineros, pues siguiendo al citado titular la noticia empieza diciendo que “La idea ha estado muchos años en el congelador, pero por fin ha entrado en el horno para coger forma“, y por tanto hizo vaticinar al tovarish Pandemolde un futuro plagado de “helados caramelizados, hidrogenados y esferificados“, ha terminado por ser, una vez leída con detenimiento, uno de los símbolos más conspicuos de la decadencia de nuestra amada y maltratada Cultura Occidental.

Los cocineros acomplejados, aquellos a quienes no les parece suficiente ejercer el dignísimo oficio de dar de comer a los demás a cambio de dinero y claman por el reconocimiento social sabiendo que es un arma poderosísima a la hora de  mamar de la teta común, se las han apañado para que la Mondragon Unibertsitatea (aquí les echo una mano y les traduzco: Universidad de Mondragón) haya puesto en marcha, con el propósito de abrir sus puertas en el curso 2011-2012, la primera Facultad de Ciencias Gastronómicas de España y segunda del mundo. La primera se abrió en Piamonte, algo que no debería sorprender a nadie pues los italianos siempre han sido maestros de la nada e imbatibles a la hora de vender humo, ya sea el jamón de Parma, Gianni Bugno o el Renacimiento. En la Universidad de Mondragón a la facultad le van a dar el hilarante nombre de “Basque Culinary Center” (en breve BCC, suponemos), y se espera que logre “situar a Euskadi y España en la meca internacional de la alta cocina y las ciencias gastronómicas“. Cómo no, ya está prevista la creación de un Centro de Investigación e Innovación en Ciencias Gastronómicas que les permita crear a dedo las plazas necesarias para que aquellos que no quepan en el Basque Culinary Center puedan tener un jugoso sueldo a cambio de perder su tiempo y nuestro dinero. La mitad de la financiación de este esperpento corre a cuenta del Ministerio de Ciencia e Innovación, y el resto del Gobierno Vasco, la Diputación de Guipúzcoa  y el Ayuntamiento de San Sebastián.

Si ya tenemos unas Ciencias de la Información y unas Ciencias Ambientales con sus respectivas Facultadesno debería sorprenderme mucho la creación de la de Ciencias Gastronómicas. Era el paso lógico que tenían que dar los cocineros para poder cobrar 140 euros por cubierto. Llegará el día en que no dejen cocinar a quien no este colegiado en el Ilustre Colegio de Gastrónomos de su demarcación, tal y como se hace coercitivamente en otras profesiones. “¡Ah, amigo! Friéndose unas empanadillas ¿eh?. ¿Dónde está su título de Ingeniero Gastrónomo por el Basque Culinary Center u otro centro homologado? ¿Y puede usted mostrarme el proyecto visado por el Colegio de Gastrónomos? ¿Tiene todos los anejos pertinentes, incluyendo el de distribución de sartenes y su estudio de la temperatura de aceite y de prevención de salpicaduras y caídas involuntarias de pelos de sobaco en la sartén, también llamado ETAPSCIPSS? ¿No? Pues me rellena este impreso, lo pasa por Registro y ¡al trullo! ¡Que te vas a hinchar a comer las ostras de nuestra huerta confitadas en salsa de kikos!” (nótese que es obligado tuterar al reo).

Ahora proliferarán como setas este tipo de programa de estudios y cada universidad tendrá su facultad de triperos. Lo de menos es que llegue el día en que una buena tortilla de patatas sea un mito, como el unicornio, las hadas o la Revolución Francesa. A mí personalmente me entristece mucho que de lo único que se pueda presumir es de saber cocinar muy bien, y esa jactancia es una característica bastante común entre los vascos. Hasta en el anuncio que ahora se emite en la televisión se hace mucho hincapié en el hecho de que en el País Vasco se come muy bien, como si no pudieran aportar nada más. Sabido es que uno de los síntomas de la decadencia de las civilizaciones es el refinamiento en el comer; el potencial de la mente humana se puede emplear en darle la vuelta al concepto de pil pil o en buscar nuevas fuentes de energía. Los escoceses no pueden presumir de gastrónomos precisamente, pero sí de ser los inventores o descubridores de los antisépticos, la fotografía en color, el punto decimal, la alarma contra incendios, la insulina, los logaritmos, la morfina, el barco de vapor, los ultrasonidos, el telescopio… incluso la mermelada. Pero es que en Guetaria hacen un besugo que te mueres de rico, qué bien.

La sociedad en que vivimos acogerá con entusiasmo la creación de estas nuevas Facultades; no nos engañemos, nosotros somos los culpables. En el fondo lo único que están haciendo es saciar nuestra ansia de cultura fácil, de sentirnos cultos e inteligentes, y lo logran elevando a la categoría de arte cosas como la gastronomía, el cine, o la música pop; es decir cosas que están muy bien y son muy reconfortantes, pero que no pasan de ser un entretenimiento.

Este mediodía he visto en televisión a Karlos Arguiñano esferificar una aceituna. Como lo leen. Ha cogido un buen puñado de aceitunas, las ha medido en la batidora, les ha añadido unas cuantas sales y otras marranadas y las ha vuelto a esferificar. Espero que sea una asignatura opcional.

¡Catedrático!

Contra los platos cuadrados

Platos redondos y blancos. Exigimos platos redondos y blancos. En Antigourmet estamos preparando un escrito que elevaremos a las autoridades pertinentes para que se prohiban los platos cuadrados, rectagulares o de cualquier forma que no sea redonda.

Imagino que la moda de los platos cuadrados habrá venido, como todas las malas costumbres culinarias, de oriente, y seguramente a través de los 7 días de Oriente de El Corte Inglés. Como todo lo oriental es milenario y según parece bueno, hemos adoptado la repelente forma cuadrada en los platos.

Comer un revuelto de morcilla en un plato cuadrado es casi más tonto que untar Nocilla en un cracker o beber gintónic de un porrón. Viola las más rancias normas -por las que se rige Antigourmet- de la higiene y las buenas costumbres. Además, ¿qué harán ahora los malabaristas que sostienen decenas de platos a la vez en varillas? Con platos cuadrados no funcionará.

Como primera medida pedimos a los restaurantes griegos, a los que tanto les gusta romper platos a sus puertas, que para tan bella tradición usen vajillas cuadradas. Hay que comenzar a preservar al plato redondo.

Igual que en los bares de copas piden el gintónic en vaso ancho o el whiscola vaso de tubo, no se corten, y cuando le pongan sus huevos rotos con jamón en un plato cuadrado, protesten y pidan que se lo cambien. “Por favor, en plato redondo”. ¿Por qué no? Acabemos con los platos cuadrados.

Imagen de Menadis.

The Fat Duck ataca de nuevo

heston_blumenthal_ap_20892gNuestros lectores ya saben que el restaurante inglés “The Fat Duck“, dirigido por Heston Blumenthal y galardonado con tres estrellas Michelín y un montón de premios más que no valen para nada salvo para que los miembros del jurado y los premiados vivan del cuento (como los Goya, vamos) envenenó a unas cuantas decenas de incautos que, la verdad sea dicha, se lo merecían y que se jodan. Dicen las malas lenguas que son ya más de 400 personas las afectadas (y aquí, con mucha mala baba, lo destacamos en negrita), pero francamente todos conocemos el grado de idiocia suprema que abunda entre nuestros antaño semejantes, y aquí le damos al Pato Gordo el beneficio de la duda y estamos seguros de que más de un memo se ha declarado afectado sólo para hacer creer que se ha gastado 400 libras en comerse una mousse de caracoles ionizados mientras escuchaba en un iPod fucsia ruidos de museo. La consecuencia de intoxicar a unos cuantos pringadillos ha sido que a iniciativa propia el restaurante ha estado cerrado veinte días. No se ha hecho público si se ha devuelto a los intoxicados el importe de su cena o almuerzo, aunque lo dudamos mucho: los timos no tienen marcha atrás, si picaste, picaste. Durante esos veinte días se ha removido Roma con Santiago para dar con el bichito chiquitito (¡gloria a Sancho Rof!) que de existir será nombrado Héroe de Antigourmet (V), pero nanai, no dan con la causa de la intoxicación. Ojo pues, que si te he visto no me acuerdo y ya han abierto de nuevo.

Si usted tiene la suerte de ir paseando por el Berkshire y ay qué hambre le entra a uno cuando pasea por la campiña con ropa interior de lana y con qué gusto nos tomaríamos yo y mi fox terrier un buen pudding del pastor bien relleno de carne de cordero de quinta categoría y una pinta de cerveza templadita y sin espuma. ¡Y una chuleta de carnero bañada en salsa de menta!. ¡Mmmmh!. ¡Anda, mira! ¡Una taberna isabelina!. ¿Será el Alegre Minero?. No, ¡es el Pato Gordo!.

Cuidado que te pillan.

Hay veces en que a uno le entran remordimientos y piensa que desear el mal ajeno traerá consecuencias y que al final, por desear la ruina de The Fat Duck, seguro que como castigo Al Gore termina siendo sultán de Brunei, pero ¡qué coño!. ¿No se manifiesta la gente pidiendo el cierre de las centrales nucleares, al menos hasta que los cocineros pongan de moda la tortilla desmigada y confitada en reactor nuclear con su toque de uranio enriquecido?. Pues esto es lo mismo. ¿Cómo que no?. ¿Por qué creen que no han han hecho pública la causa de la intoxicación, aunque sepan perfectamente de qué va el rollo?. La causa es la siguiente (cortesía de Estudios Antigourmet, pero no es gratis):

Pudding de caracol

Helado de huevos al nitrógeno

En ciertos sitios, alcanzando unas cotas de horror inenarrable, llaman a los platos anteriores gachas de caracol y helado de tocineta ahumada y huevo, respectivamente.

Salmón escalfado con regaliz (no se dice si rojo o negro).

Foie gras con algas cristalizadas.

Sonidos del mar (la paparrucha esa del iPod, sólo que con una marejada-fuerte marejada de sonido de fondo; lo que te comes no lo dicen, pero nos tememos lo peor).

No busquen más. Heston vete, que hueles a filete.

 

 

 

Antonio Banderas también sabe de vino

Los cómicos bohemios de café y media tostada hace tiempo que pasaron a mejor vida, ya que ellos mismos se han creído -y esto lleva dentro un gran mérito- que son creadores e intelectuales, cuando no son más que actores, personas que se aprenden de memoria un texto escrito por, este sí, un creador. Ahora los actores solamente ponen pose de bohemio mientras se toman una copa en el Delic, o se pasean en yate por Mallorca.

Uno de los actores que me cae mejor es Antonio Banderas, cuya mejor película, Spy Kids, es una maravilla de entretenimiento, y cuya segunda mejor película, Átame, es la última película buena que hizo aquel divertido director de cine transformado en vedete que se llama Almodóvar. El resto de la filmografía de Banderas es peor que cualquier capítulo de Los hombres de Paco, un mérito que hace de su mánager o de quien le lea los guiones una verdadera joya.

Pues eso, que Banderas ha comprado el 50% de las Anta Bodegas, que ahora se llamarán Anta Banderas, con el objetivo de potenciar las ventas de este vino en las dos Américas. Algo que es una bobada, por supuesto, ya que la compra es para la bodega exclusivamente publicidad en España. ¿Alguien va a comprar en Dakota vino Anta porque sea de Banderas? Más bien al revés. ¿Alguien sabe si Banderas tiene alguna bodega en Chile o en California? A lo mejor sí, pero aquí no nos enteramos, ya que solamente es publicidad y se conoce en Chile o en California.

Me dicen mis espías -yo no distingo el vino tinto del blanco- que el vino ese está bueno. Solamente esperamos que Banderas no lo destroce.

Vía elgrancatador.com. Imagen de Palomitas de maíz.

Aduriz contra la libertad

El cocinero Andoni Luis Aduriz participó ayer junto con el filósofo Daniel Innerarity en el encuentro Comer en la sociedad del riesgo, que forma parte de los Diálogos de Ética, Humanismo y Ciencia organizados por la Diputación de Guipúzcoa, el Hospital Donostia y la Caja Laboral.

Aduriz nos trata a las personas como a bebés sin criterio, diciendo que existe un exceso de información en el mundo, que hace que se genere confusión y desorientación general y que “en muchos casos la gente haya empezado a acercarse a la comida con cierto recelo”, según pone en su crónica ADN. Evidentemente, todos parecemos faltos de criterio, acosados por los medios de comunicación, menos él, que parece que es capaz de mantener la cabeza fría para guiarnos por el buen camino -por su camino- hacia la felicidad.

¿Estamos gordos por el exceso de información? ¿Quién tiene la culpa, el New York Times o internet? ¿Si prohibimos internet adelgazamos o solamente si entramos en tu página web, Andoni Luis? ¿Si quemamos unas cuantas bibliotecas estaremos más sanos? Que nos explique Andoni, por favor.

A la gente le dan una estrella Michelin y ya se creen apóstoles de algo con permiso para darnos lecciones.

Noticia de ADN e imagen de Directo al Paladar.

Héroes de Antigourmet (IV): Miguel Sen

Conocimos a Miguel Sen por un comentario que hizo a la entrada Jason Priestley y el elitismo del vino, y desde entonces seguimos, a saltos, su estupenda página Gastronomía Alternativa, donde, con el mismo sentido del humor con el que tratamos -peor que él- de aderezar a este blog, nos descubre muchas verdades y mentiras sobre el frente culinario que nos atosiga.

Cualquier artículo de su página tiene algo que sumar a las voces que indican que el emperador (¿Adriá?) va desnudo. Cojamos, por ejemplo, un párrafo de El pensamiento único culinario, sobre la conversión del hermanísimo a la cocina normal, algo que también tratamos aquí:

Lo malo es que el pensamiento único ha obligado a copiar, y en este proceso supuestamente creativo, los guardias rojos de la revolución culinaria han arrasado con el sentido común. Se ha perdido el gusto por la cocina sencilla, por la buena, tras la que ven todos los demonios. Cuando Albert Adrià dice que le gusta el conejo con fideos, esta iniciando un discurso que va obligar a cambiar el rumbo de los congresos y los comentarios de muchos periodistas. Porque un conejo con fideos no es cocina espectáculo y hacerlo bien, no esta al alcance de muchos de los que dan espectáculo culinario. Mientras algunos de los sabios que apostaron ciegamente por la tecnología y sus espumas siguen buscando formas de represión, anunciando que se vuelve a la retrococina, como si fuera una maldición que atentara contra las normas del partido, queda la posibilidad de soñar con que los cocineros volverán al mundo real, un espacio en el que caben la mayoría de ellos, y en el que espero que Albert Adrià pueda vivir tal como es, tranquilo e inteligente, sin tener que cambiar de casa como le sucedió a Márai, tras su paso por la Europa de los grandes cambios.

No hace falta ningún comentario a este párrafo de Sen, que suscribimos al 100%. ¡¡Gloria a Miguel Sen, gran Héroe de Antigourmet!!

Enlaces relacionados:

Héroes de Antigourmet (I): Santi Santamaría.

Héroes de Antigourmet (II): Manfred Kohnke.

Héroes de Antigourmet (III): Felipe Fernández Armesto.

Imagen de Gastronomía Alternativa.

Revista Ábaco: periodismo y gastronomía

La estupenda revista de cultura y ciencias sociales Ábaco acaba de sacar un nuevo número monográfico al mercado, El impacto mediático de la gastronomía. En su más que decente página de red, donde se pueden ver índice y resúmenes, han colgado también uno de los artículos de forma gratuita, La gastronomía en los medios de comunicación. Una visión crítica de Javier Urroz.

Me he leído el artículo, que traza la historia de la relación entre cocina y periodismo, quedándome una sensación agridulce. La sensación agria, que en el año 2009 un artículo sobre medios de comunicación y gastronomía despache a internet en cuatro renglones, ¡¡cuatro renglones en quince páginas!!, estos:

“Internet es el nuevo espacio de comunicación de lo culinario. Guías privadas, blogs, páginas web y todo el infinito universo de la red en busca del «huevo de Colón.com». Desde luego, el presente navega por esas líneas intangibles sin que hasta el momento nadie sepa muy bien formular el éxito ni valorar la influencia.”

Javier Urroz sabe perfectamente que el huevodecolon.com es ni más ni menos que Antigourmet.com, que oscuras fuerzas le impidan confesarlo es problema suyo.

Por el contrario, la sensación dulce nos llena de simpatía por el autor, que refiriéndose a la vieja polémica de Santi Santamaría y el posterior comunicado-contraataque firmado por 500 cocineros, denuncia que:

“El  servilismo culinario se ha manifestado claramente en este caso, empezando por el comunicado soviético de Eurotoques contra el cocinero osado, un ejemplo de direktoriat.”

¿Quién dijo eso el 22 de mayo de 2008 en la entrada El corporativismo vergonzante de los cocineros? Antigourmet. Citémonos:

“Si las palabras de Santamaría eran duras, pero su acidez podía tener algo de sentido del humor, la respuesta de los cocineros suelta un tufillo estalinista que echa para atrás, insultando directamente al disidente, que, por lo que se ve, no puede tener una opinión distinta a la de la masa.”

Comunicado soviético o tufillo estalinista, no hay diferencia. Estamos de acuerdo con todo lo que dice. Habrá que comprarse la revista para leer el resto de los artículos.

Imagen de la página de Ábaco.

Ysios&Ion Fiz, vino y moda

De los restos del naufragio de la Pasarela Cibeles nació ese engendro de nombre estúpido llamado Madrid Fashion Week, sin darse cuenta que a las revistas de moda de Bulgaria les da igual poner en el suelto de cinco renglones que le dedican un nombre u otro.

De la unión de una bodega y un diseñador de moda ha nacido el vino Ysios&Ion Fiz. Este vino, con un nombre tan superfácil de pronunciar, es “elegante pero con un punto canalla”, cosa que ya da bastante grima -¿canalla es malo?-, ha sido la estrella del desfile en esta semana de la moda de Ion Fiz.

Que un diseñador se ponga a hacer de catador o elaborador de vino, y que le acepten, da una imagen clara de por dónde va la enología hoy en día, perdida entre tonterías como esta y arquitecturas tan espectaculares como vacías. Si encima el diseñador es considerado en todos lados el enfant terrible de la moda española, tenemos la receta perfecta: Un diseñador que no escandaliza ni a la vieja más repelente por mucho que se autopublicite como terrible metiendo la pezuña en el negocio más rancio y elitista del mundo. Así nos va.

Noticia de elgrancatador.com. Imagen de WebMujerActual.

Blumenthal, el cocinero envenenador

Tenía que pasar alguna vez, y estamos muy contentos en la redacción. 40 personas han resultado intoxicadas tras cenar por 150€ por barba en el famoso The Fat Duck, restaurante que siempre queda segundo en la clasificación de los mejores restaurantes del mundo tras el infecto El Bulli. Por eso su dueño, Heston Blumenthal, está tan amargado y ha tenido que cerrar el local.

El patán molecular de Blumenthal dice en El País que “hay quienes aprovechan la mínima cuestión para desacreditar a los partidarios de la cocina científica”. Por supuesto, chaval, que aprovechamos los pases medidos que nos haces, y tú mejor que criticar a los que nos reímos de lo que te ha pasado y de las vomitonas de tus clientes, podías lavar mejor las sartenes -es decir, las probetas- en las que cocinas tus platos a los incautos a los que engañas. Para otro día dejamos lo de comer marisco con un casete puesto en el que se oye el mar, publicitado como una experiencia acústico-gastronómica, y que da para un post para él solito.

Hay días en que es un placer escribir este blog.

Vía Diario del Gourmet de Provincias y del Perro Gastrónomo. Imagen del Blog de Charlie a secas.

Elogio del vino en vaso

Mi madre sigue comiendo con un vasito de vino, algo que me sigue pareciendo tan legítimo como tomarlo en copa, aunque actualmente no quede ya casi ningún sitio donde pase. Uno descubrí el otro día, el clasiquísimo Casa Paco.

Lo que está claro como el agua es que el vino en vaso sabe exactamente igual que el vino en copa, igual que el zumo de naranja o la bebida que sea, e igual que la cocacola en copa. Además los vasos tienen la ventaja de que son apilables. No sé los demás, pero mi casa es enana y no puedo perder un metro cuadrado de estantería para poner unas copas preciosas y fragilísimas para que mis visitas se sientan en su terreno al ver que yo también tengo las copas más grandes del mercado, las de última moda y en las que cabe casi un litro de vino.

Me gusta más el vino en un vaso, menos el champán, claro, porque el champán es solamente para las celebraciones, y las celebraciones son con copa. El vino en vaso es mucho más humano, más real, menos cursi, y es como lo toma mi madre, que siempre tiene razón. Volvamos a tomar vino en un vaso.

Imagen de Foto fallo x1.6.