En un año se han estrenado tres películas sobre cocineros, un dato bastante sorprendente que hace ver que poco a poco va cuajando entre nosotros el artificial interés de casi todo el mundo por la cocina (que no por la comida).
Pero Dieta mediterránea por lo menos tiene ese pedazo de atractivo que se llama Olivia Molina, cosa que tanto Fuera de carta -con el repelentísimo Javier Cámara- como Estómago no tenían ni de cerca. Y también tiene a Joaquín Oristrell, autor de la genial Inconscientes.
Comedia de triángulo amoroso, en el que Olivia, la mejor cocinera del mundo, tiene que elegir entre su amigo de siempre y un nuevo chico. Daría igual que en vez de cocinera fuera policía o bombero, pero ahora estamos en el momento de omnipresencia de la cocina en todos lados y el cine no podía escapar a ello.
Por muy bella que salga Olivia, siempre nos quedaremos con Jules et Jim en películas de triángulos y con Audrey Hepburn en su clase de cocina parisina de Sabrina si queremos ver a alguien cocinar. Veamos el tráiler de Dieta mediterránea:
Imagen de Terra.
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