Daily Archive for 20 Enero 2009

Madrid Fusión 09, alta cocina pobre

Comenzamos con una buena noticia, la página de Madrid Fusión ha sido actualizada hoy mismo un par de veces, parece que vamos a tener datos de primera mano. Me alegro.

Vayamos con el día de ayer, donde reinó la insultante nueva denominación de Alta Cocina Pobre. Este engendro, que no es nada más que otro ataque de pedantería de los cocineros, explican que es una sesuda investigación sobre las raíces de la cocina y de platos básicos, cuando en realidad no es más que lo que llevan haciendo siglos los restaurantes de toda la vida, pero con el recubrimiento de purpurina de la cocina molecular. Tomemos un ejemplo, Paco Ron, que “recupera” cosas básicas pero las destruye -no deconstruye- de esta guisa “Nosotros hacemos una derivación con caldo de cerdo muy clarificado, con papada de cerdo, con manzana caramelizada y con el humo de la piel de las castañas que nos recuerdan al invierno”. Pasemos por alto eso de la derivación que no entiendo qué es -¿algo sobre electricidad?- y lo de la manzana caramelizada, que de tan usada la caramelización es ya como freír o hervir, y detengámonos en el “humo de piel de castaña”… ¿Pero qué invento es esto? Estimado Paco Ron, los pobres no nos comemos las cáscaras de las castañas, aunque tengamos papada no somos cerdos, así que, por favor, vete con tu cocina de pobres para ricos a tu casa y cómete tú el humo, la piel o la cáscara de las castañas o, ya puestos, vete al monte a darle unos mordiscos a un castaño. Y luego nos cuentas.

Madrid Fusión 09, la conferencia estrella

madrid_fusionComo hemos venido anunciando últimamente, estamos muy atentos al Nuevo Orden Mundial que se está intentando imponer desde  Madrid Fusión 09. Lamentamos no estar en primera fila para hacerles saber cuáles son las ponencias más indignantes, y nos tenemos que conformar con hacernos una idea de los engendros que allí empiezan a tomar forma a través de las noticias que nos llegan desde la prensa generalista o desde la parapléjica página web del evento, pues, como es natural, ni nosotros estamos dispuestos a gastarnos los cuartos en pasar un mal rato, ni ellos saben de nuestra existencia, y por tanto no pueden darse el gustazo de invitarnos y al hacerlo tener un gesto verdaderamente snob, algo que estaría a la altura de la famosa invitación de Leonard Bernstein a los Panteras Negras o de mi colección de camisetas del Ché Guevara.

Así que hurgo entre las páginas de www.madridfusion.net y encuentro lo que para mí será la ponencia estelar. Espero ansioso detalles de la misma, y desde aquí rogamos una crónica en primera persona (no remunerada, sean solidarios) de la siguiente indecencia:

“LAS TABLAS DE QUESOS: UNA PUERTA A LAS ESTRELLAS

José Manuel Escorial hará preguntas directas y prácticas a los ponentes. Se trata de dar fórmulas para incrementar la facturación en un restaurante con las tablas de quesos:  ¿Se gana más dinero teniendo un carro de quesos? ¿Cuál es la tabla ideal? ¿Cuántos quesos debe tener? ¿Compensa la fórmula de servirlo antes y después de la comida?. Se entregará  al final de la conferencia el premio al defensor del queso. Al margen de la conferencia, fuera de la sala se realizará la tabla de quesos más espectacular del mundo, por Xavier  Thuret”

En lo que a mí respecta, cada vez que leo lo anterior mis carcajadas se oyen en Groenlandia. No tiene desperdicio. En Antigourmet, donde el queso es una de las piedras angulares de nuestra existencia y la base de nuestra alimentación a lo largo de innumerables recreos en viernes de Cuaresma, después del primer ataque de risa nos abrasa la indignación, tanto por el uso vil de nuestro amigo el queso, sometido a las más oscuras maniobras con el único fin de exprimir un poco más al incauto cliente, como al hecho de que cualquier papanatas pueda vivir del cuento organizando semejantes paparruchadas (que en el fondo es lo que aquí pretendemos lograr, pero de momento no nos sale y esto, claro está, aumenta exponencialmente nuestra indignación). Realmente dudo que ni aun dedicándole una semana monográfica a las trascendentales preguntas señaladas más arriba se pudiera llegar a alguna conclusión definitiva; eso sí, que sepan ustedes que a partir de ahora cualquier restaurante chino de barrio va a tener un carrito de quesos manchegos del tamaño del Titanic ¡Con eso se pagan las nóminas!  A las interminables y pedantes cartas de vinos, aguas y panes, se une ahora la del carro de quesos. Ya no puede uno ir a comer por ahí en paz, sin verse obligado a tomar diecisiete mil decisiones por segundo, coño.

Y el defensor del queso que premien, sea quien sea, es un impostor y le deseo lo peor.