Apología de la lombarda

Hace tiempo, pensando en hacer un post sobre Satie y su manía de comer solamente cosas blancas,  me guardé un enlace a un post que trataba sobre la comida morada. Ahora recupero la idea para hablar de la mejor comida morada que existe, la navideña lombarda.

En estos tiempos de zozobra tomar una lombarda en Nochebuena emociona a cualquiera. Yendo en metro al trabajo leí el otro día en ADN que una empresa llamada Cocineros de Madrid hacía cenas de Nochebuena a la carta. Evidentemente nada más llegar a casa contemplé horrorizado en mi pantalla lo que estos cocineros me ofrecían, ensalada de pulpo con tagliatelle al cacao y crema de coliflor y ensalada de algas o dorada al vapor de hierbabuena y lemon-grass con cous-cous de manitas y calabaza baby a la plancha. Pobre gente la que cene eso en Nochebuena, qué vacíos están sus corazones y qué vacíos se quedarán sus estómagos.

Comparar esos platos con una lombarda simplemente rehogada con aceite, o con piñones, es como comparar el gotelé  de Barceló en la ONU con un retrato de Tiziano. Un sinsentido.

Imagen de Sólo recetas.

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