Hay tantas formas de referirse al vino como niveles de cultura enológica existen, llegándose a una apoteosis de la metonimia que a veces hace pensar que los españoles sabemos gramática. Estos son algunos ejemplos:
- “Manolo, ponme un vino“. Llamar al pan pan y al vino vino. Y que pongan lo que sea. Clásico entre los clásicos. Llamar vino al vino queda ya reservado a las personas normales, a los que nunca hemos hecho un curso de cata.
- “Manolo, ponme un blanco“. División más sencilla del vino, blanco, tinto y, para las chicas, rosado. Fuera dejamos espumosos y dulces.
- “Manolo, ponme un crianza“. Usar crianza, reserva, gran reserva y demás clasificaciones de vino se usa en un primer estadio de cultura enológica. Una vez realizados un par de cursos de cata, uno queda como un indocumentado si se refiere así a un vino.
- “Manolo, ponme un rioja“. El referirse ya a las denominaciones de origen denota ya un poco de control, aunque si el vocabulario se reduce solamente a Rioja y Ribera no llama tanto la atención como si dices Somontano. Continuar leyendo ‘Vocabulario enológico (I): Modos de referirse al vino’
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