¿Es el relativismo el mal de nuestro tiempo?. Yo por si acaso me agarro a ciertos valores que sólo están esperando una formulación teórica para apoyar los datos empíricos, valores eternos y universales como el jamón de Jabugo o Vesper Lynd, para dormir tranquilo y a salvo de experimentos sociales y de la ira de Roma. Duermo bajo la protección que me ofrece la idea del Bien en sí en forma de lomo enbuchado.
Pero en otros rincones del planeta se nutren con cosas como arañas gigantes fritas, fetos de pato, perros de fiero aspecto convenientemente fileteados y larvas de abeja. Así que si hubiera nacido en las selvas de Java, Sumatra o Borneo, sin duda mi percepción de las cosas sería distinta, aunque sostengo que el día que probara un bocata de salchichón mi escala de valores sufriría un giro copernicano.
De todos modos, como también creo que mucha hambre tenía que tener el primero que se zampó un gamba blanca, y no digamos una ostra, con lo que se demuestra que sospresas nos da la vida, y como en la guía “Spain” (abril 1999) figuran los Callos entre las 10 peores cosa que se pueden experimentar en nuestro país (otra es “beachwear on the Costa Blanca”), prometo que si alguna vez me veo obligado a visitar Pyongyang cataré una fricasé de mosquito anófeles.
Mientras tanto, aquí tenéis la lista de los alimentos más asquerosos que he probado jamás; este tipo de cosas dan fuerza al relativismo, pues conozco personas brillantes y en otros aspecto gustativamente sanas que se relamen de gusto con ellas.
- Vegemite. Gracias a Dios desconocido en estas latitudes, es el desayuno y merienda ideal en la patria de Cocodrilo Dundee. De sabor indescriptiblemente repulsivo, se utiliza para untar tostadas con mantequilla. La clase de alimento que te hace temer que su ingestión provoque que te salga pelo de las uñas.
- La cajeta: muy popular en México, reproduce muy fielmente lo que es hundir la cara en la teta de una cabra y succionar con energía todo lo que ésta nos pueda ofrecer (no me pregunten cómo lo sé: “yo tuve una granja cerca de Valdelacasa de Tajo” y esas cosas). La descripción técnica está en sí misma muy cercana a la pornografía más hardcore: “dulce de leche elaborado mediante la combinación de leche de cabra hervida, azúcar morena, y canela”.
- El helado de bacalao: ofrecido sin rubor y fuera de carta en A Tasca do Bacalhau Portuges, es ideal como clímax en cualquier ceremonia de iniciación en la que se haya sometido al aspirante a todo tipo de humillaciones, como por ejemplo tomarse un café en el cercano Círculo de Bellas Artes a la vista de los transeúntes. La proximidad del restaurante a la sede nacional de la Iglesia de la Cienciología abre a la imaginación escenas de ceremonias satánicas dignas de la Hammer.
Me gustaría ampliar el espectro de barbaridades de este tipo. Hagan sus propuestas y diseñemos el anti menú-degustación. Verán como llega Adriá y lo supera.
Nota bene: el título de esta entradaes un pequeño homenaje a David Foster Wallace. Descanse en paz.
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