Daily Archive for 17 Septiembre 2008

Carnes exóticas

Carnes exóticas en Madrid, sí señores. Y no nos referimos a lo que andan buscando un 99% de los lectores de este post, llegados a través de los misteriosos algoritmos del Google, aunque ya que están aquí no les vendría mal informarse un poco y de paso ayudar a mantener al mundo en sus cabales.

En el telediario de hoy, entre cosas tan esperpénticas como la sesión de control al Gobierno y la victoria del Atlético de Madrid, se ha colado casi a ritmo de fanfarria la noticia de que en Madrid ya se puede uno zampar unas chuletitas de macaco, unos filetes de cocodrilo o unos lomos de ñú. ¿No se lo creen?. Pues es cierto.

Esta noticia me ha generado tal grado de desazón que ha puesto fin a mi deliciosa cena; una maravillosa sopa de pescado que se queda sin estómago donde reposar (un rato). Aquí no somos integristas, pero a veces dan ganas de descolgar la cimitarra y empezar a decapitar sibaritas de mierda. Un servidor, por poner un ejemplo de amplitud de miras y de paso presumir de buenrollismo, es un gran aficionado a las comidas exóticas de verdad, es decir a aquellas que de tanto picante que llevan no saben a nada, y menos mal. Pero soy adicto y gran admirador de esas especias, y algún día les narraré las aventuras que he pasado degustando los distintos menús de curry del fantástico Oam Thong, mientras su dueño se parte de risa contemplando las diversas tonalidades, algunas de ellas mucho más allá del espectro visible por el ojo humano, que soy capaz de alcanzar en la cara y especialmente en el cogote.

Pero no todo vale. Vamos a ver, el hombre ha evolucionado desde la era de las cavernas. Al menos ese es mi punto de vista; ya sabemos que hay quien piensa que se vivía mejor recolectando bayas y con una esperanza de vida de quince años, pero de momento, y hasta que personas como Al Gore nos convenzan a todos, son minoría. Teniendo en cuenta que sin duda alguna el hombre del Valle del Rift, antes de decidirse por domesticar unas determinadas especies, ejerció con cierto grado de competencia un sistema de selección basado en la prueba y el error, podemos estar seguros de que los alimentos más sabrosos (y perdón por la palabra, que la odio) se encuentran en estos momentos encerrados en nuestros corrales o vagando por nuestros pastos y dehesas. Si el ñú fuera un manjar delicioso, en las cajas de quesitos en porciones tendríamos la jeta de este horrible animal, y la sabana africana estaría superpoblada de vacas retintas.

Esta es otra clase de gourmets que merecen nuestra atención y nuestro rechazo: aquellos que se van a buscar un filete de cebra al culo del mundo y encima pagan un congo por él. Un chorizo de cerdo ibérico siempre estará más rico que uno de jabalí. Un chuletón de buey que uno de bisonte. Un estofado de ternera que uno de canguro. El hombre de cromañón lo sabía y nosotros le estamos ofendiendo con bobadas de este calibre.

Y les propongo un reto. El sabor del cocodrilo, que es una cosa más que me moriré sin probar (otra es el Chianti), lo describen como una mezcla de pollo y pescado. ¿A ustedes no se les repliega la mente con sólo intentar imaginarse eso?. Pues sin duda eso es lo que les ocurre a estos gourmets Coronel Tapioca.

Lobotomía, lobotomía…