Un amigo me pasa la noticia del éxito que está teniendo en Ciudad de México un restaurante para perros, en el que los perros-gourmet devoran sushi hasta hartarse. Aunque imagino que el pescado crudo debiera gustarle más a un perro que una lubina a la sal, ya que puede que como osos pardos hayan cazado un salmón de un manotazo alguna vez, no deja de ser sorprendente que en Occidente hagamos tanta bobada. ¿Qué nos pasa a los pueblos romanizados?
Bow Wow Deli es el nombre del local, y según el relaciones públicas, un tal Morales, no es ni frívolo ni ha tenido ninguna mala crítica. Bueno, pues ya tienen una, la nuestra, la de Antigourmet, y no por motivos sociales de comparación de los perros que comen sushi con los pobres de Ciudad de México que no comen, que también, si no por la tontada del enfoque del negocio, por ser frívolo y por el menú de los perros, elaborado a partir de carne de avestruz, cordero y pollo, que según la veterinaria dietista, tienen los elementos nutricionales que requiere el organismo los chuchos. ¡¡Avestruz!!
Este tipo de lamentables noticias, en las que un perro toma risotto de res y pollo y molleja de avestruz, según leemos en Cosas nimias, es lo que nos hace seguir adelante.
Noticia de La Vanguardia.
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