La red que Antigourmet ha extendido por el mundo es extensa y cubre todos los campos; nuestros agentes han sido entrenados de un modo despiadado para soportar las situaciones más extremas, y si Rambo era capaz de comer cosas “que harían vomitar a una cabra” (Col. Truman pixit), un antigourmetita titulado puede zamparse una ración de pestañas de buey de kobe sobre lecho de peta-zetas macerados en esencia de rúcola sin levantar una ceja. También vigilan las teletiendas a altas horas de la noche (pues la dura vida del antigourmetita provoca pesadillas horribles en forma de banquetes pantagruélicos dirigidos por la némesis de Antigourmet), y nos informan de lo que allí ven.
Es así como hemos tenido conocimiento de la existencia del SuperGourmet. Un nombre así, como es natural, ha hecho saltar todas las alarmas y ha provocado escenas de pánico propias del anuncio de la próxima llegada del Armagedón. Se contempló la vegania como una opción razonable para alimentarse. Un Comité de Urgencia consideró seriamente cambiar el nombre de este blog por el de Superantigourmet. Los más avispados aprovecharon la ocasión para tener encuentros sexuales sólo posibles en casos de deseperación absoluta. Pero finalmente analizamos la situación y ahora podemos anunciar que el Supergourmet, como la energía nuclear, puede ser beneficioso o provocar el más pavoroso de los finales a la Humanidad.
Supergourmet es un aparato de aspecto adorable, algo así como un Tamagotchi crecidito. Según lo definen sus representantes,”es un Robot que cocina cualquier receta de la forma más rápida, sencilla y segura sin necesidad de su presencia”, sin aclarar si se refieren al potencial comprador o al mismo Supergourmet, que suponemos que todo lo puede. Postulamos que va dirigido a un público joven al que pueden tutear sin reparos, y además la promoción de Supergourmet insiste varias veces en que cocina “al estilo de nuestros abuelos” y prepara recetas “como lo haría nuestra abuela”. Eso habría que verlo. Pero la prueba de fuego llega con el recetario que propone Supergourmet. ¿Qué encontramos?. ¿Cochinillo frito, o rayón de la dehesa confitado en jugo natural de aceituna silvestre?. Esto es lo que nos ofrece el robot: tortilla de patata y cebolla, lubina a la sal, conejo al ajillo… pero también cosas como el arroz al cava y el omnipresente fuá, que me hacen pensar que en manos de un gourmet de intenciones aviesas, el Supergourmet puede poner al alcance de cualquiera la sandía esferificada y el aire de melón. Ustedes tendrán su opinión y harán bien en darla y en contarnos sus experiencias con SuperGourmet; yo por mi parte anuncio que será nuestro Chernobil. No tardarán en publicarse libros enteros dedicados a la perversión de la cocina utilizando Supergourmet, y creo que no es necesario decir quién será el primero en sacar tajada de la situación. Mientras llega ese día, nosotros estaremos alerta y aprovecharemos las ventajas que nos ofrece para rendir homenajes a nuestras abuelas antes de que las pobres empiecen a retorcerse en su tumba viendo los ultrajes que se cometen en su nombre.
Rambo con el Supergourmet sería muy beneficioso para la Humanidad.
Lo que más me gusta del profile de Rambo es lo de “language qualified”, es decir, que sabe hablar, o mejor, que está capacitado para hablar:
Rambo’s file: Rambo, John J. Born 7-6-47 in Boey, Arizona. Of Indian-German descent. Joined the army 8-6-64. Accepted special forces, specialization: light weapon, medic, helicopter and language qualified, 59 confirmed kills, two Silver Stars, four Browns, four Purple Hearts, Distinguished Service Cross and Medal of Honor.
A ver pero entonces en antigourmet estamos a favor o en contra de supergourmet?
Evidentemente, Antigourmet y Supergourmet son incompatibles;si hubieran elegido otro nombre comercial, podríamos llegar a una entente que resultaría temible para los gourmets del mundo. Pero como no es así, está claro que están provocando y que su intención es colarse en las casas de buen comer para acabar imponiendo los abortos culinarios tan en boga hoy en día.
Yo me voy cagando leches a comprar un supergourmet. No veo el momento de probar las pestañas de kobe.
gracias
Si SuperGourmet dejara en el paro a los cocineros estrella sería un avance para la Humanidad, ya que SuperGourmet no piensa -creemos-, es decir, si le pides un huevo cocido no te lo hace en emulsión y luego te lo confita.
Pero bueno, HAL tampoco pensaba, pero se mosqueó y Bowman acabó hablando del Madrid de Florentino: “Dios mío, ¡está lleno de estrellas!”