Según los 1.400 encuestados del “Estudio Coca Cola: comer y beber en verano”, la región de España donde mejor se come es Andalucía y el plato favorito de los españoles es la tortilla de patata, que además es el mejor acompañamiento que se puede encontrar a la hora de tomarse una… ajajá, sí, una Coca Cola. Obviamente, respecto a este último punto, el estudio se ciñe a alimentos sólidos y descarta los líquidos, donde el Dyc arrasaría en cualquier encuesta realizada con una mínima base científica. El estudio (sic) nos deja otras perlas que nadie habría sido capaz de descubrir sin desembolsar una suma de dinero que sospechamos lo suficientemente grande como para hacer saltar las alarmas incluso de las auditorías internas realizadas bajo los criterios más laxos, pues ya que se da un pelotazo suponemos que se da a lo grande. Aprovechamos la ocasión para anunciar que Antigourmet se ofrece a realizar estudios gastronómicos similares a precios imbatibles. Básicamente, Coca Cola nos viene a decir que según su estudio (sic, otra vez) todo el mundo piensa que donde mejor se come es en su pueblo. Que después de en su pueblo, donde mejor se come es en el restaurante italiano o en el chino de la esquina. Que nos gusta la tortilla de patata, el solomillo y el entrecot. También la paella y el marisco. Y que en verano el gazpacho y la ensaladilla rusa nos parecen muy agradables y fresquitos. Todo un descubrimiento.
No tengo nada que decir en su contra, incluso pienso que en Andalucía es donde mejor se come en España; el jamón de Jabugo no merece que se diga menos de su lugar de origen. En un ataque de vanidad, uno diría que los esfuerzos de Antigourmet empiezan a dar sus frutos, pues nos aterroriza que llegue el día en que descubramos que los platos preferidos de los españoles son el brioche al vapor, deshielo y lío de zanahoria; los nudos esferificados de yogur con ficoide glaciale, alcaparras y «beurre noir»; los mejillones de roca calientes con picada deconstruida, crunchy de almendra tierna y tomatillo; las nueces con… crema de nueces (los puntos suspensivos son míos); el shabu-shabu de hígado de rape con linquat de sésamo y la ventresca de caballa en escabeche de pollo (sí, han leído bien). Todos estos platos, e incluso algunos de los términos empleados, son ©Ferrán Adriá, y el día que los manejemos con naturalidad mientras estamos apoyados en la barra de un bar tomando unas cañas, más vale que veamos surgir del mar una Bestia de diez cuernos y siete cabezas, y en sus cuernos diez diademas, y en sus cabezas títulos blasfemos…
Vigilad el cielo.
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