Adrià empieza a hacer caja: Fórum Gastronómico 2010

Este pasado fin de semana, por culpa de la tecnología, lo hemos dedicado a repensar y hablar sobre Antigourmet, igual que durante los próximos dos años va a hacer Ferran Adrià, llegando a la misma conclusión: Hemos echado con cajas destempladas a todos los becarios que teníamos esclavizados buscando noticias sobre Adrià y probando infectas morcillas por los bares de toda España y nos vamos a quedar tres ó cuatro de vigías de las buenas formas culinarias.

Uno de nuestros más renombrados quintacolumnistas, Ramonini, nos avisaba horrorizado de la llegada de Adrià a su ciudad, Santiago de Compostela, para presentar el Fórum Gastronómico 2010, que se celebra en la capital gallega del 20 al 24 de este mes, según leía nuestro amigo en La Voz de Galicia. Así que el cocinero rockstar ya empieza a hacer caja.

Ya lo dijimos en abril del año pasado con una definitiva cita de Fernando Higueras sobre Le Corbusier, que todas las croquetas que Adrià se ha pasado haciendo en sus probetas los últimos años solamente tenía un sentido, ser conferenciante. Vamos a tener Adrià hasta en la sopa.

Vía Ramonini. Noticia de La Voz de Galicia. Imagen de Arte Culinario.

¿Qué fue de los cinco tenedores?

El otro día pillé Lhardy cerrado y no pude tomarme su típico consomé, que con el frío que hacía hubiera sido salvador, y me fijé que en la fachada tiene una placa con cinco tenedores. ¿Sigue existiendo esta valoración para los restaurantes o la maldita Guía Michelin ha acabado con cualquier otra clasificación?

Buscando un poco por internet veo que en Baleares sigue vigente (Decreto nº 2/1992, de 16 de enero, de regulación de la oferta turística complementaria), pero suena superrancio -y muy Antigourmet- tener un restaurante con tenedores en la puerta. Lo mejor del decreto balear es que también clasifica a los bares, con una, dos o tres copas (de brandy, imagino), y las cafeterías con tazas.

Por otro lado, en unos apuntes colgados en Monografías.com, encuentro lo que tiene que tener un restaurante para tener cinco tenedores, casi todas cosas magníficas como “Servicios sanitarios con instalaciones de lujo, independientes para damas y caballeros” (estos no se han enterado de la moda de los baños unisex), “Decoración en armonía con el rango del establecimiento” (sin duda lo mejor, ya que anula todos los restaurantes chinos de un plumazo), “Teléfono en cabinas aisladas y teléfono inalámbrico para el servicio al cliente” (teléfono en cabinas aisladas, para jugar a las pelis de Doris Day, qué útil) o “Personal debidamente uniformado” (esto es, en la actualidad, ir de negro riguroso y con cara de pocos amigos).

No recuerdo haber visto ningún sitio con menos de veinte años con una placa con tenedores en la puerta, ¿quién entrega estas placas, alguna asociación gastronómica o la de los Amigos de la Capa?

Imagen de Aminus3.

Sobre los dos años de reflexión de Adrià

Ramón Gaya. Bodegón del Naipe (1927). Museo Ramón Gaya

Ramón Gaya. Bodegón del Naipe (1927). Museo Ramón Gaya

En plena resaca por la noticia del cierre de elBulli durante dos años, ahora que ya todos sabemos que el cierre no es más que un ERE oculto por la palabrería cursi y pedante de los cocineros actuales, qué mejor que leer al maestro Juan Pedro Quiñonero en su blog Una temporada en el infierno decir verdades como puños (ya solamente el título del post, El Bulli, la cocina molecular y otros desastres, merece un aplauso). ¿Es Adrià un artista? ¿Qué es la gastronomía, para qué vale, y el arte?

“No tengo totalmente claro que Rafael, Velázquez, Picasso, los más modestos cocineros de platos clásicos (cocido, lacón con grelos, etc.), los productores artesanales de embutidos, quesos o dulcería tradicional, necesitasen tomarse dos años de “reflexión” para “pensar” en una nueva “revolución” de su arte…

… en verdad, en su origen último, el arte comporta la transmisión de padres a hijos de unas técnicas y artesanías cuyo conocimiento y respeto asegura la fertilidad de la tierra material e inmaterial donde pueden crecer las sociedades con arquitectura moral propia.”

Antes de estos párrafos confiesa su “alergia por la cocina molecular”, algo que nos alegra. Cada vez somos más los que decimos que el rey va desnudo; ahora Adrià tiene dos años para pensar si se viste o, a lo mejor, cuando vuelva, ya no le haremos ni caso y tendrá que reciclarse como tertuliano radiofónico.

Textos de Una temporada en el infierno e imagen del Museo Ramón Gaya.

El hediondo rastro del foie

El martes pasado José Ramón Márquez publicaba en Salmonetes Ya No Nos Quedan un pequeño texto sobre su visita a los mosaicos de Carranque (abajo, en la imagen). Al terminar la visita se fueron a comer, como hay que hacer siempre tras hacer cualquier “cosa” cultural, y esto dice cuando le propusieron ir a El Bohío:

“Es que El Bohío tiene o tuvo una estrella de Michelín y eso es una mala cosa. Significa que nos harán reverencias al entrar y salir, que nos venderán el vino como si fuese perfume y que más pronto o más tarde aparecerán en nuestros platos los inventitos y el hediondo rastro del foie. Busquemos un local honrado, donde no se nos reverencie tanto, que a fin de cuentas somos personas comunes.”

Y se fueron a un bar llamado Restaurante Carranque, donde comieron una comida normal. El texto termina con una frase genial sobre el sitio donde comieron, frase que califica al restaurante como un perfecto local Antigourmet:

“Como es natural, no admiten tarjetas.”

Tras hacer una excursión una mañana de fin de semana no puede uno meterse a comer en un sitio donde en el menú solamente comprenda las conjunciones, hay que ir a un sitio clásico, donde haya unas cuantas familias con niños gritones tomando filetes empanados con patatas, para poder charlar sin miedo sobre las piedras que has ido a ver, mientras en la tele está el tenis o las carreras de coches. Todos los sitios que no admiten tarjetas cumplen estos sencillos requisitos para poder disfrutar de una gran comida.

Textos de Salmonetes Ya No Nos Quedan e imagen de CulturaClásica.com.

Tomadura de pelo

Retrato del artista adolescente

Retrato del artista adolescente

Siempre me ha llamado la atención el bombo que le damos al hecho de que una revista publicada en Gran Bretaña, un país cuya gastronomía siempre hemos despreciado, haya nombrado a El Bulli como mejor restaurante del mundo. Ya que se va a despedir de nosotros durante dos años, nosotros nos despedimos de Adriá a lo grande y le dedicamos dos entradas seguidas. Podríamos pretender que el cierre de  El Bulli es la Gran Victoria de Antigourmet a partir de la cual se derrumbarán la cocina molecular y los menús desgutación, algo así como nuestro Marne o nuestro Stalingrado; pero vistas las reacciones que ha despertado la nueva maniobra de Adriá, más bien diría que hemos caído en la trampa de Tannenberg, o puede que nos estemos retirando a duras penas hacia Dunkerke. Varias cosas son las que han hecho que estos días haya cundido la más absoluta desmoralización en Antigourmet, pues nos hacen sentir que estamos muy solos. Para levantarnos el ánimo, nos pueden enviar jamones de Guijuelo.

Adriá cierra su restaurante, seguramente porque como a todo quisqui no le salen los números ni los brotes verdes, y resulta que es un genio. Si fuera la mitad de listo que Adriá, Gerardo Díaz Ferrán habría declarado que cerraba Air Comet para sentarse a pensar en su laboratorio de ideas cómo reinventar el concepto de aeroplano y en vez de merecidísimas tortas le estarían lloviendo alabanzas. Al parecer (El Mundo, 27-01-10, p.40) en el Bulli trabajan 47 cocineros, aparte del personal de sala. Asimismo (mismo periódico, mismo número, p.41) Adriá declara que generosamente asegura “el futuro del núcleo duro, unas siete u ocho personas que están en nuestro equipo“. ¿Lo vas cogiendo, Gerardo?.

Durante estos dos días, en radio, televisión y prensa escrita, no se ha tenido ningún reparo a la hora de definir a Adriá como artista o científico. Suponemos que la comunidad científica se habrá sentido sumamente halagada por ello y desde ya mismo se esté pensando en otorgarle a Ferrán Adriá el premio Nobel de Física, el de Química y el de Medicina. Por qué no, si Obama se ha llevado el de la Paz y García Márquez el de Literatura. Salvador Sostres, en una columna del número de El Mundo anteriormente citado, asegura que “el reto que Ferrán Adrià se propone es el de más vigor intelectual y artístico que es posible afrontar en nuestros tiempos, puesto que es Adrià el genio vivo más importante de esta era. En ninguna disciplina artística hay ningún talento capaz de revolucionar su género, estética y su concepto de un modo tan hondo como Ferrán lo ha hecho con la cocina y en general con la gastronomía”. Mal va el Arte, aunque yo me pregunto: ¿Es Arte asar un pollo? ¿Y asar un pollo de corral? ¿Y hacer un escabeche de pollo y servirlo con una ventresca de caballa?. Tengo dudas, pero Sostres no: para él lo tercero, que es uno de los platos de Adriá, es Arte, y por tanto postulamos que los dos primeros también lo son. Sigo con Sostres: “Lejos del efectismo y de la parodia, de la extravagancia y de la pomposidad y de cualquier estrategia comercial, Adriá asume una vez más con seriedad y discreción su intenso compromiso con su obra y guardará dos años de silencio para volver a hablar como nadie antes lo haya hecho”.

En Antigourmet estamos sumidos en un mar de dudas. Tal vez estemos equivocados. Quizás no sea efectista anunciar el cierre de El Bulli en pleno congreso de Madrid Fusión, ni una extravagancia el querer reinventar el concepto de restaurante. Y puede que sea discreto convocar una rueda de prensa a la que acuden 200 periodistas para anunciarlo, y falto de pomposidad el publicar un DVD de 10 horas para contar la historia de un restaurante (”El Bulli, historia de un sueño). Y no parece indicativo de una estrategia comercial el que el socio de Adriá, Juli Soler, se frote las manos pensando en “el morbo que dará a todo el mundo saber qué pasará en 2012 y 2014“. Y como remate es verdad que Adriá se despide en la entrevista muy seriamente con un “que siga el rock and roll“.

No sé, Ferrán… ¿Es Coldplay rock and roll

Adrià arruina Madrid Fusión 10

A pesar de recibir el homenaje obligatorio en Madrid Fusión, nuestro querido Ferran no se ha conformado y ha decidido que todo el mundo hable de él y nadie de las jornadas madrileñas. Ayer decíamos que podía darle un ataque de diva y eso mismo ha sucedido.

Resulta que cierra elBulli dos años para “investigar”. Deberíamos alegrarnos ya que retiramos dos años al Gran Pazguato de la cocina mundial, pero a lo mejor es peor el remedio que la enfermedad, y ahora lo tendremos más en la sopa todavía, participando en Pasapalabra, dando el mensaje de Nochebuena en vez de Juan Carlos, etc.

Lo único cierto es que mañana nadie hablará de Madrid Fusión, gracias al ególatra este.

Imagen de Blog INEDIT Catering.

Madrid Fusión 10, vuelve la tortura

Ya el año pasado nos amargaron el mes de enero con la alta cocina pobre, los gastrobares, la cocina molecular y los small plates, y por lo que parece este año va a ser peor. Mañana comienza Madrid Fusión 2010, y pasado y al siguiente seguirá. Aquí una pequeña selección de las charlas con las que nos torturarán cocineros e gastroideólogos (ahora que el prefijo gastro se usa para todo):

- Una charla llamada Magnetismo Oriental, que incluye dos ponencias, Un viaje a los orígenes y La provocación del instinto. ¿Qué nos contarán aquí? Lo que ya sabemos, que todo lo oriental es sano y milenario, y nos querrán meter la soja por los ojos (mientras los ponentes se aprietan por la noche los solomillos doblados).

- Una genial Revisión de conceptos con la mejor ponencia de las jornadas, El universo de la plancha, a cargo de un tal William Ledeuil, que será un gurú de los centros de planchado. A esta quiero asistir (al que me pase su acreditación le hacemos un par de post ultraelogiosos), que necesito saber de una vez cómo se planchan las mangas de una camisa.

- Una mañana dedicada a El bosque comestible, con ponencias muy interesantes, sumamente interesantes, sobre los piñones o sobre las setas liofilizadas y una payasada a cargo de Aitor Basabe y Mikel Zeberio llamada Del cocinero recolector al micólogo iconoclasta (“Si te estorba aquel ciprés, para tí, para tí, mi bien, con placer lo serraré, ris-ras, para tí, mi bien, si te estorba aquel ciprés”).

- Del resto, ponencias con nombres rimbombantes y sin contenido, que es lo que vende, como El caviar un lujo eco-sostenible, Singular food: Creatividad “prêt-à-porter”, Cocina de calle. Restaurantes móviles y la apetecible Cocineros nómadas (”Private Kitchens”, soluciones imaginativas, caterings insólitos).

También, claro, hay un homenaje a Ferran Adrià, no se vaya a enfadar y se ponga a imitar a Almodóvar en su papel de diva ofendida.

Definición de tenedor

El otro día Fuente Las Vacas nos recomendaba un fantástico tenedor telescópico con el que rascarse la espalda mientras haces una barbacoa, excusa que usamos para copiar una de las fantásticas definiciones de El diccionario del diablo de Ambrose Bierce, al igual que hace nuestro querido Salmonetes Ya No Nos Quedan de vez en cuando. Como hoy es sábado y la pereza nos puede, toca copiar un texto, así que aquí va la definición de tenedor que nos propone el periodista estadounidense, desaparecido, como Cravan (otro de nuestros favoritos), en el Méjico de principios del siglo XX:

tenedor, s. Instrumento utilizado sobre todo para llevarse animales muertos a la boca. En el pasado, se utilizaba en cuchillo con ese fin, y muchas personas de valía aún creen que el cuchillo sigue teniendo ventajas sobre el tenedor, herramienta que, sin embargo, no rechazan por completo sino que la usan para cargar el cuchillo. La inmunidad de estas personas a una muerte rápida y dolorosa es una de las pruebas más contundentes de la misericordia de Dios con quienes le odian.

Texto de El diccionario del diablo, Ambrose Bierce (Círculo de Lectores, 2005). Imagen de Fuente Las Vacas.

No comas nada mayor que tu cabeza

El otro día estuve leyendo una entrevista a Michael Pollan, autor de “Food Rules: An Eater’s Manual”, simpático señor que recoge en el libro frases o dichos sobre la comida, algunos bastante divertidos, otros bastante idiotas, y alguno brillante.

De las que más me gustan: “It’s not food if it’s served through the window of your car”, aunque yo nunca haya comprado comida desde la ventanilla de mi coche; “Don’t buy cereals that change the color of the milk”, que no comprendo muy bien y que espero que no incluya el Colacao, uno de los más importantes inventos de la Humanidad; y, sobre todo, “Don’t eat anything bigger than your head”, que es una chorrada, pero tiene su gracia, aunque no sé si dice que no me coma una sandía entera o que la sandía es mala.

Otras, como “It’s not food if it’s called by the same name in every language”, estamos de acuerdo si se refiere al fua, pero no si se refiere a la paella, claro. ¿Por qué no es comida si se llama igual en todos los idiomas, se refiere a los Cheetos o se refiere a la pizza? Esta otra también es buena: “Eat all the junk food you want as long as you cook it yourself”. Y esta es una idiotez: “The whiter the bread, the sooner you’ll be dead”. Que coma pan negro su vieja, señor Pollan. ¿Y qué querrá decir con “If it came from a plant, eat it. If it was made in a plant, don’t”?

Vía New York Times.

Zaragoza: Un chino y Casa Pascualillo

Este sábado me planté en Zaragoza para conocer a un bebé y por la noche bajé con el padre a comprar cena, atravesamos ese bulevar ahora convertido en río para ir a La Mostaza a por unos bocatas -que no conozco y me decían que eran buenísimos- y cierra los sábados, por el morro, el día de más gente en la calle. Así que cogimos el típico papelito en tinta azul de un chino y para pensar nos fuimos a tomar unas cañas, vimos el segundo tiempo del partido del Madrid, luego pedimos la cena a la china y mientras esperamos nos tomamos un mojito espantoso en un bar cercano con camareras de delantera comparable a la del Madrid. Tras una pequeña polémica con los chinos, que nos querían cobrar doce euros de más, fuimos a casa a cenar. Qué asco de cena, los rollitos parecían hechos de cuero, cocinados en la guantera de un Ford Fiesta, una ternera hecha de un monedero de abuelo y unas especie de albóndigas que prefiero no comentar. El pollo y el arroz, como siempre, bien. Los retortijones nocturnos, también, de primera. Hasta el año que viene no tomo otra vez telechino.

El domingo paseíto con el bebé, más buena que el pan, y a Casa Pascualillo a por ese ternasco de moda. Faltaron los comensales antigourmetianos que estuvieron conmigo en El Fuelle en mi pasada visita -los muy canallas se fueron a Casa Royo, mi próxima víctima-, y les echamos de menos, pero lo pasamos muy bien. El ternasco, las costillas, la carrillera, el marino de postre, las habitas, todo estaba muy rico y lo sirvieron rápido -quizá por miedo a que el bebé activara la sirena del hambre y vaciáramos el local. Lo mejor, algo que hizo que una lágrima asomara a mi rostro, fue que pedimos una botella de vino y la camarera la abrió delante de nosotros y la dejó encima de la mesa, sin que nos obligara a probarla, sin ninguna parafernalia cursi, simplemente le pedimos una botella de vino y nos la trajo, algo que ya no se estila. Un diez para Casa Pascualillo.

Imagen de RedAragón.

La impresora de comida del MIT

Gracias a nuestras alertas que tenemos colocadas por toda la internet sobre los movimientos de Ferran Adrià descubrimos en el Gizmodo australiano una impresora de comida que han diseñado unos pollos del MIT, y que lleva a bloguero a titular “MIT’s Food Printer Is Making Ferran Adrià Weak At The Knees”. No sé si él se pondrá de rodillas ante el artefacto, pero nosotros sí ante tamaña marcianada.

El aparato tiene unas cocteleras con productos -aromas, imagino-, programas que te haga un filete ruso y se empieza todo a agitar y sale un algo sintético, creo, que sabe a filete ruso, como en las pelis chungas de scifi o en los maravillosos Cuentos del mañana de Chris Ware. Estéticamente impecable, la impresora de comida es una gran locura, que será buena si acaba con los cocineros actuales. Ya me imagino el anuncio de veinte minutos en la teletienda, qué maravilla. Esto es lo que hace:

Cornucopia’s cooking process starts with an array of food canisters, which refrigerate and store a user’s favourite ingredients. These are piped into a mixer and extruder head that can accurately deposit elaborate combinations of food.

Vía Gizmodo.

Forges y la salsa deconstruida

A pesar de nuestra cerril querencia por las grapas rancias de más de un siglo del ABC, para que nuestro amigo bloguero de Éche o que hai vea que bajo nuestro Barbour también late un corazoncito progre, traemos hoy a Antigourmet a uno de los últimos genios de chiste gráfico, el gran Forges, que sigue resistiendo y dando lecciones de clase en El País. Este chiste me lo pasó el otro día mi amigo Jacobo, y aquí lo cuelgo.

forgesristorantebagni

Antigourmetismo de calidad en esta imagen, con el camarero dando la tabarra con su neojerga molecular, sin hacer caso al comensal, que solamente quiere ir al baño (¿Se podría empezar a hablar ya de “camareros estrella”?). A su lado, su esposa, como en los cuadros barrocos, mira al espectador logrando la perfecta complicidad con el lector del periódico.

Forges es un monstruo.

Arola y su portaplátanos

Sergi Arola es tan gracioso que está incluso apartando de este blog a su máxima estrella, nuestra némesis, Ferran Adrià, quien (¡¡milagro!!) debe estar trabajando porque hace unas semanas que no sale en la prensa.

Como parte de la bizarra publicidad que se ha marcado el Lidl con Arola, descubrimos en el indispensable blog Fuente Las Vacas un anuncio de la superoferta semanal del supermercado, nada más y nada menos que un portaplátanos.

Dentro del apartado “Las recetas mágicas de Sergi” el afamado cocinero nos enseña cómo pelar un plátano. Peel slowly and see. Bajo la cara de circunstancias del cocinero, unas frases publicitarias para la historia, tan rematadamente buenas que en la redacción hacemos apuestas sobre si son verdaderamente del Lidl o en realidad son obra del autor del post, M. Kowal, y su Photoshop.

“Y de regalo, un increíble portaplátanos LIDL
para que puedas llevártelo donde quieras*

*Disponible en dos colores.
Homologado por las principales salas de fiesta.

Un portaplátanos en dos colores, qué bien, o rojo, o gualda. Todavía recuerdo cuando me tiré una semana buscando Rollin’ Gallo por la provincia de Pontevedra para hacer con unos colegas una rollingallada. Mi próximo objetivo, ese portaplátanos rojo. El cachondeo ya llega a su cumbre con lo de las salas de fiesta. ¡¡¡Grande, Lidl, qué grande eres!!!

Imágenes de Fuente Las Vacas y Silent Age.

A ciegas en el restaurante

A través del Facebook nos avisa nuestro colega Xesco Bueno de Gastromimix de la inauguración en Barcelona de un restaurante que te sirve la comida a ciegas.

Como todo lo que hace cien años decía Ramón se cumple, aquello de que este “vano mundo, el mundo que morirá de un apagón” comienza a suceder. Campañas inquisitoriales de ahorro energético, peticiones de los astrónomos de reducción de iluminación en las ciudades para que ellos puedan ver una estrella en el cielo y ahora un restaurante que te da la comida a oscuras servido por camareros ciegos.

Como no quiero acabar como Fernando Vidal Olmos habrá que centrarse en el hecho de que se abra un local -que esto no es un restaurante- donde pruebas comidas con el sentido de la vista limitado. El esnobismo cateto y trasnochado de hacer de comer un espectáculo parece que está de moda, colocando a la gastronomía a la misma altura del cine actual, que no es más que un espectáculo de barraca de feria. Tantos años de técnica y evolución para acabar de nuevo al lado de la mujer barbuda.

Noticia de La Vanguardia vía Facebook.

Otras diez tendencias de la década

Tras comentar las diez tendencias de la década pasada según el Chicago Tribune y según Jesús Encinar (además del repulsivo decálogo del ecolojeta de Arola), hemos encontrado un tercer listado a cargo del blog Slashfood y escrito por Hanna Raskin, que más o menos cuenta lo mismo, sin tanto sentido crítico, pero también interesante. Vuelven las espumas, los platos cuadrados, la deconstrucción y, por supuesto, los cocineros estrella.

2001: Fast Casual
2002: Customization
2003: Square Plates
2004: Celebrity Chefs
2005: Foam
2006: Deconstructed Dishes
2007: Small Plates
2008: Expensive “Cheap” Food
2009: House-Made Everything

El texto está bastante bien, no sabe uno si se burla de las tendencias o las valora positivamente. Ahí va el de la espuma:

“So many kitchens were masquerading as chemistry labs by the mid-2000s that in 2006 Ferran Adria and friends issued an official statement clarifying that there was more to “molecular gastronomy” than turning corned beef into a liquid or making sausage taste like eggs. But the most popular trick by far was creating flavorful foams, which graced what seemed like every plate that year. “

Salchichas con sabor a huevos. Vamos, de lo que hablamos todos los días aquí.

Vía Slashfood. Imagen de Food Network.